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¿Centro de acopio de grandes criminales? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-09-13 05:00:00

¿Centro de acopio de grandes criminales?

Algo muy extraño y más que extraño, perverso, está sucediendo en Bucaramanga y el área metropolitana. En los últimos meses, varios de los criminales más buscados del país por todo tipo de delitos han sido localizados en la capital de los santandereanos, en números que ya no permiten creer que se trata de una simple coincidencia.
¿Centro de acopio de grandes criminales?

Sí. Desde alias Turro, jefe de la banda Los Paisas capturado en Girón, pasando por Miguel Archila, uno de los más buscados comandantes paramilitares y sucesor de alias Jorge 40, aprehendido en un exclusivo restaurante de la ciudad, hasta alias Hércules, buscado por la justicia por comandar una banda de apartamenteros a nivel nacional, para mencionar apenas algunos casos, todos, como puede verse, provenían de otras partes del país y fueron encontrados aquí.
Ahora, si bien resultaría exagerado afirmar que existe una especie de complot criminal para asentarse en Bucaramanga, tampoco se puede desconocer que tiene que haber algo, alguna característica o peculiaridad de la zona que atrae a este tipo de criminales de alto nivel.

De hecho, a los delincuentes ya mencionados, es necesario agregarle el hecho de que en los últimos dos años han sido capturados en la ciudad cinco extraditables.

Hipótesis pueden conjeturarse muchas, desde que Bucaramanga con su fama de buen vividero puede estar sin quererlo, invitándolos a trasladarse aquí, hasta un desconocimiento por parte de las autoridades locales de quiénes son, combinado con una posible desatención policial que les permitiría circular por el área sin mayores problemas.

Sin embargo, cualquiera que sea la causa, las autoridades están en mora de descubrirla. Y más que descubrirla, extinguirla para detener esa inmigración peligrosa.

Es que los criminales no vienen simplemente de vacaciones, a pasar desapercibidos o huir de la presión de la Justicia. A su paso suelen dejar una estela de violencia, abusos y fechorías, sin contar con el deterioro de la decencia y el menoscabo a la moral que sufren todas las sociedades a las que permea el narcotráfico, como parece ser el caso.

Los santandereanos ya están suficientemente informados del fenómeno; ahora su deber es colaborar con las autoridades que a su vez deben redoblar esfuerzos para detener esa afluencia que cada día que pasa se torna más peligrosa.

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