HAGASE OIR | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-09-14 05:00:00

HAGASE OIR

Protesta colombiana Con energ铆a y citando los acuerdos internacionales de Viena, la Canciller铆a colombiana le dijo al Presidente de Venezuela Hugo Ch谩vez Fr铆as que su intervencionismo pol铆tico en nuestro pa铆s no puede repetirse y que Colombia es un pa铆s respetuoso pero no ignorante de sus derechos democr谩ticos y soberanos, que no permitir谩 que sean pisoteados sus m谩s elementales principios de soberan铆a, para decidir sus propias pol铆ticas.
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Tal como se anunci贸 en la Plaza C铆vica Luis Carlos Gal谩n Sarmiento, se llev贸 a cabo la protesta contra Ch谩vez, que nos tiene cansados con sus amenazas y chantajes a la industria, comercio y compatriotas en general.

Las manifestaciones que realizaron en casi todos los pa铆ses del mundo contra Ch谩vez, se puede comparar casi con una pandemia, cientos de pa铆ses salieron a protestar contra Ch谩vez con consignas como 茅stas: No m谩s Ch谩vez!.
El hecho que rebos贸 la copa estuvo protagonizado por empleadas de la Embajada de Venezuela en un sector de Bogot谩 en un acto pol铆tico organizado por el candidato David Corredor, quien en forma descarada se propone llegar al Senado por cuenta de Ch谩vez.
Qu茅 verg眉enza que despu茅s de todo lo que se ha hecho y dicho a favor de la independencia que tiene cualquier pa铆s en sus decisiones bilaterales para defenderse de sus fuerzas oscuras que pretenden desestabilizar nuestra patria, todav铆a haya funcionarios venezolanos en el lugar equivocado.
Yo s贸lo me pregunto, 驴qu茅 le pasar铆a a un colombiano que tuviera la osad铆a de ir a Venezuela a organizar una protesta contra la dictadura de Ch谩vez? De otra parte, el presidente del Polo Democr谩tico fue desautorizado por los contactos con Ch谩vez a nombre de ese grupo pol铆tico, que puede ser de izquierda pero respetando la soberan铆a colombiana, hasta el m谩s enconado contradictor del Presidente Uribe y su equipo de gobierno censur贸 la intromisi贸n del chavismo en Colombia.

Pedro J. Chinchilla Meza


El cautiverio

El tiempo se vuelve infinito, / sin poder estar con ellos, / qu茅 largo calvario, / desde el d铆a de su secuestro, / 驴Vivos o muertos?, / y hoy est谩n privados de la libertad//.
Qu茅 espera, / no se llega a un acuerdo, / cada d铆a es una incertidumbre / sin poder consumir el sue帽o / de tanto pensar mi cerebro estallar谩//.
Qu茅 lejan铆a / la vida no tiene precio / somos libres de ir de un lugar a otro / 驴porqu茅 los retienen? / por dinero, por pol铆tica, por conflicto o por vernos sufrir//.
Vale m谩s como humano / termine ya el cautiverio. / 驴C贸mo se sufre, oh qu茅 negligencia? / y el gobierno es inerme a los lamentos / oh qu茅 delito, y la insurgencia hace lo mismo / el 煤nico consuelo es ver sus fotos, noticas, escritos y pruebas de supervivencia//.
Y cuando los muestran / sus rostros reflejan la muerte / Oh qu茅 martirio / como se les acaba la vida / se exige la libertad / sin ning煤n costo / no m谩s secuestros / para nacer otra vez y volver a vivir//.

Luis Francisco Silva P茅rez


Orar es tan necesario como respirar

En los momentos de crisis percibimos la necesidad de que alguien nos escuche, nos regale una sonrisa, una palabra de aliento, una lucecita para salir del t煤nel oscuro de la confusi贸n, del miedo, de la desesperaci贸n, del sufrimiento. Mientras unos acuden al alcohol, a la soledad, a consultar brujos, o a la pr谩ctica del eso-terismo, otros acudimos a la oraci贸n, movidos por la fe en un Dios que es nuestro Padre y nuestro Creador. La oraci贸n es una manera hermosa y sencilla de dialogar con Dios. 脡l escucha nuestras s煤plicas y plegarias y nosotros lo percibimos en la majestad del silencio o a trav茅s de la lectura de la Biblia, o textos de meditaci贸n. Esta pr谩ctica es muy saludable y enriquecedora y la verdad es que de ella surgen salidas a nuestros conflictos, orar es tan necesario como respirar, porque nuestro ser no es solamente materia, sino tambi茅n esp铆ritu que necesita alimentarse. Orar, m谩s que pedir, es ponernos en las manos de Dios. Es vivir con 脡l, en 脡l y para 脡l. Podemos orar en cualquier parte en donde nos encontremos. En la casa, en el trabajo, en el veh铆culo, en el templo, en el taller, en la f谩brica, biblioteca o el comedor. Es muy reconfortante dirigir nuestra mirada a Jesucristo, mirarnos frente a frente con Dios, para llenarnos de alegr铆a, de fortaleza o para pedir perd贸n.

Jorge Pertuz Ale谩n

Problemas y m谩s problemas

En pa铆ses como Colombia, que no han logrado un pleno desarrollo, pero que tampoco se pueden considerar atrasados, el problema de la supervivencia personal adquiere ribetes verdaderamente dram谩ticos.
Al verse desplazado, al considerar su insignificancia, el hombre apela a toda la agresividad de que es capaz, en su empe帽o de lograr ser alguien, de sobresalir y triunfar. El chisme, la insidia, la calumnia, todas las formas de la asechanza, gobiernan las almas. A veces no se trata de conquistar altas y magn铆ficas posiciones sino de mantener la que se tiene, defender el status, asegurar la supervivencia. El asalariado conspira contra el patrono, el empleado contra el jefe y el compa帽ero de oficina, los integrantes de un grupo pol铆tico contra el otro grupo, los fabricantes de determinada marca de jabones o de chocolates contra los fabricantes de otras marcas y as铆 hasta el infinito.
Es un forcejeo terrible, una lucha feroz donde los m谩s intrigantes, los de m谩s capacidad para quemar incienso o hacer reverencias, o para simular o tender zancadillas, lograr sobrevivir. Por eso alguien dec铆a con bastante propiedad, que las estatuas no deber铆an levantarse en honor de los pr贸ceres, sino del pobre empleado que fue capaz de resistir veinte o m谩s a帽os las acometidas de los mil y m谩s ciudadanos que pretendieron arrebatarle su posici贸n, o mejor dicho su empleo.

Guillermo Reyes Jurado

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