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José A. Morales y Jaime Llano González / Recuerdos de una verdadera amistad | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-09-19 05:00:00

José A. Morales y Jaime Llano González / Recuerdos de una verdadera amistad

Una √©poca fundamental en la vida de Jos√© Morales la enriqueci√≥ el organista Jaime Llano Gonz√°lez, a quien conoci√≥ en 1956, dos a√Īos despu√©s de su matrimonio con Luz, y diez despu√©s de su traslado de Titirib√≠, Antioquia, a Bogot√°.
José A. Morales y Jaime Llano González / Recuerdos de una verdadera amistad

Jaime Llano ten√≠a entonces un programa radial en la emisora Nueva Granada, como solista de √≥rgano, y hasta all√≠ lleg√≥ una partitura por correo, y una notica en donde le comentaba el remitente que hab√≠a o√≠do el programa y que le gustaba mucho la m√ļsica colombiana, que era su favorita; le enviaba esa partitura y le manifestaba su inter√©s porque la interpretara. Se trataba de un cuadernillo con una fotograf√≠a del autor en la portada, y el dibujo de un avi√≥n lanzando corazones en paraca√≠das.

El nombre del tema era ¬ĎInvasi√≥n de amor¬í, un vals con arreglos de Miguel Duran L√≥pez. Jaime Llano lo estudi√≥ y lo interpret√≥. Al d√≠a siguiente de la ejecuci√≥n del tema, como el programa era en vivo, el organista sali√≥ del estudio y le anunciaron que alguien lo esperaba: ¬ďYo soy Jos√© Morales ¬Ėle dijo el visitante¬Ė, quien le envi√≥ la partitura.

Muchas gracias por haberla interpretado. Quiero invitarlo a almorzar porque yo tengo por ah√≠ otras cositas...¬Ē. Ah√≠ comenz√≥ la gran amistad entre los artistas santandereano y paisa, que lleg√≥ a convertirse en punto de referencia obligado en la m√ļsica colombiana.

Jaime Llano recuerda: ¬ďComo Jos√© no escrib√≠a nota y yo todav√≠a no sab√≠a muy bien, pues era complicadita la transcripci√≥n, pero yo le dije ¬ĖMaestro, le ayudo con mucho gusto¬Ė. Y en su oficina en la Avenida Jim√©nez, poquito a poco (como no hab√≠a casetes ni nada de esas cosas), √©l tocaba en el tiple los temas a pedacitos y yo se los iba copiando. Me fueron gustando sus obras y nos fuimos haciendo amigos. Despu√©s nos sirvi√≥ mucho tambi√©n de uni√≥n el habernos encontrado con Sonolux, que nos puso una oficina a los dos y la tuvimos durante a√Īos. Despu√©s conoc√≠ a los Hermanos Mart√≠nez, y les dije ¬ĖHombre, tengo un amigo que se llama Jos√© A. Morales y tiene unas canciones muy lindas¬Ė. Entonces, ya nos reun√≠amos con ellos, Jaime y Mario, y se aprendieron sus canciones.

De la misma forma, Garz√≥n y Collazos, artistas exclusivos de Sonolux, fueron comprometidos cuando le dije a Hern√°n Restrepo Duque que ten√≠a unas canciones muy bonitas de un compositor nuevo llamado Jos√© A. Morales. Hern√°n llam√≥ a Dar√≠o (Garz√≥n) y le pidi√≥ que no volviera a grabar a Medell√≠n, sino que siguiera grabando en Bogot√° conmigo. Entonces fue cuando aprendieron y grabaron temas como ¬ĎMatica de ca√Īa dulce¬í, ¬ĎPueblito viejo¬í, ¬ĎMar√≠a Antonia¬í y muchas otras. Jos√© encontr√≥ muy buenos int√©rpretes desde el comienzo, desde los radioteatros. Ya hab√≠a la posibilidad de los int√©rpretes, en los a√Īos cuarenta, cuando los radioteatros ten√≠an audiencia para las presentaciones en vivo. Los Hermanos Mart√≠nez asumieron la obra de Jos√© Morales como propia, y fueron los m√°s autorizados¬Ö

Del encuentro diario con Jos√© Morales y de la posibilidad permanente de compartir con √©l su tiempo y sus genialidades, recuerda Jaime Llano Gonz√°lez: ¬ďDespu√©s de almorzar, nos √≠bamos a la empresa, y a las seis de la tarde me dec√≠a: ¬ĎJaime, tom√©monos un array√°n florido¬í; y apenas encend√≠an los avisos luminosos, mand√°bamos por la mediecita de aguardiente. En la oficina termin√°bamos casi siempre cantando; cuando est√°bamos solos no, pero cuando hab√≠a otros amigos y estaba ¬ĎEl Fara√≥n¬í ah√≠ siempre lo hac√≠an cantar. Alrededor de las nueve de la noche nos desped√≠amos o nos ven√≠amos a mi casa a o√≠r m√ļsica ¬Ėsi no ten√≠a alguna invitaci√≥n, porque √©l viv√≠a lleno de invitaciones a todas horas¬Ė.

Todos se peleaban por almorzar con √©l y porque fuera a su casa. Sab√≠a que lo llevaban para ponerlo a cantar toda la noche porque √©l era el centro de atenci√≥n. Eso era sumamente jarto para √©l, pero lo hac√≠a con mucho gusto por ser para un amigo (¬Ö) Siempre dejaba una impecable impresi√≥n y despertaba agrado por ser muy puntual, y porque hablaba y vest√≠a muy bien, con corbat√≠n, y manipulaba el paraguas con una elegancia extraordinaria, porque √©l no lo pon√≠a en el piso sino que lo mov√≠a como una espada¬Ē.

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