El hara kiri de las democracias | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-09-20 05:00:00

El hara kiri de las democracias

El reciente fracaso de la reuni√≥n del Consejo de Seguridad Sudamericano, obliga a Colombia a buscar nuevos escenarios para dar el debate regional sobre la carrera armamentista, la lucha contra los grupos armados ilegales y la cooperaci√≥n militar internacional. Si no se abren nuevos espacios, Colombia podr√≠a quedar a√ļn m√°s aislada en el continente.
El hara kiri de las democracias

Es notorio que Colombia no se puede dar el lujo del aislamiento. El modelo econ√≥mico que hemos venido ejecutando desde los a√Īos 90 implica un compromiso con la integraci√≥n. Si √©sta se debilita, la econom√≠a autom√°ticamente se reciente y tal desaceleraci√≥n golpea con singular crudeza a los menos favorecidos.
As√≠ mismo, los desaf√≠os que en materia de seguridad y lucha contra la criminalidad que enfrenta Colombia tienen un evidente car√°cter transnacional, por lo que la cooperaci√≥n es indispensable para alcanzar alg√ļn resultado positivo.

Nuestra supervivencia económica, social y política depende de mantener en funcionamiento y aceitados los mecanismos de integración y de diálogo regional. Una acción en sentido contrario sólo puede considerarse como un hara kiri colectivo.

Colombia ha recurrido sistem√°ticamente a la OEA y se vio compelida a acudir recientemente a UNASUR. Ambos foros no han sido eficaces para transformar las diferencias entre los Estados de la regi√≥n en acciones productivas, en parte por las posiciones que han asumido varios jefes de Estado. Ante esta situaci√≥n el √ļnico camino que queda es acudir o crear una organizaci√≥n que adem√°s de permitir y favorecer la discusi√≥n abierta y honesta, tenga alg√ļn tipo de autoridad real sobre las partes que contribuya a sacarlas de sus trincheras: ese escenario es el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Es bien conocido que ante una amenaza a la seguridad y la paz mundial, el Consejo de Seguridad puede hacer recomendaciones para buscar la solución pacífica de los conflictos y tomar medidas no militares y militares para efectos de contrarrestar actos de agresión o de amenaza (capítulo VII).

Por otra parte, la similitud entre las condiciones que orientan la acción actual de algunos países vecinos con la Alemania de la década de 1930, amerita una intervención.

No olvidemos que Hitler alcanz√≥ el poder obteniendo triunfos electorales que legitimaban su poder, tras haber interpretado el clamor ciudadano ante una crisis econ√≥mica marcada por la hiperinflaci√≥n y la desesperanza y gracias a las rencillas y divisiones entre los partidos con vocaci√≥n democr√°tica. Para construir su proyecto imperialista cre√≥ de la mano de su ministro de propaganda la imagen de varios enemigos dispuestos a atacar a Alemania, siguiendo el principio: ¬ďUna mentira repetida mil veces se convierte en una verdad¬Ē; as√≠ mismo, limit√≥ la libertad de prensa.

Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia. Es el seguimiento del libreto de los regímenes totalitarios. Afortunadamente hay forma de hacer una diferencia en la historia: la movilización de quienes creemos en la necesidad de preservar la democracia en el continente.

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