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Silvia, mi 聭jefa聮 | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-09-23 05:00:00

Silvia, mi 聭jefa聮

A comienzos de 1981 Eduardo Dur谩n, querido amigo y compa帽ero de estudios de Derecho en la Unab, me hizo una invitaci贸n de esas destinadas a cambiarle la vida a uno, para bien. En el Departamento Investigativo de Vanguardia Liberal Silvia Galvis necesitaba una persona m谩s con conocimientos jur铆dicos.
Silvia, mi 聭jefa聮

Eduardo no acababa de hacerme la oferta cuando yo ya hab铆a aceptado. Silvia era para los j贸venes de la 茅poca una suerte de gu铆a permanente por sus art铆culos e investigaciones en el peri贸dico. Inteligente, culta, mordaz, demoledora, fiel a sus principios, defensora a ultranza de los Derechos Humanos y critica permanente de la corrupci贸n, de la politiquer铆a. 驴A qu茅 mas pod铆a aspirarse que a trabajar a su lado?

Llegu茅 al peri贸dico y encontr茅 a una persona de una sencillez infinita, amable, inteligent铆sima, con un sentido com煤n poco com煤n, y tremendamente acogedora. Escuchaba en su oficina del segundo piso un fragmento de 聯La Trucha聰 -luego supe el nombre de la bella melod铆a cl谩sica- y en la hora larga de conversaci贸n que duro la 聯entrevista聰 me dej贸 entrever un mundo que iba much铆simo m谩s all谩 de nuestras bre帽as santandereanas.

Esa ma帽ana, sin propon茅rselo, Silvia me marc贸 con tinta indeleble para toda la vida. Era todo lo bueno que uno pensaba de ella y much铆simo m谩s. Iniciamos as铆 una traves铆a de algo m谩s de tres a帽os en la cual la reivindicaci贸n del buen periodismo, a trav茅s de investigaciones serias y sustentadas, le dio al peri贸dico una bien reconocida reputaci贸n. As铆 como era de amplia y generosa en su conocimiento y con un coraz贸n sensible que no le cab铆a en el cuerpo, era igualmente demoledora cuando de denunciar la corrupci贸n se trataba. Los pol铆ticos que algo deb铆an la tem铆an y odiaban. Nunca pudieron desmentir ni una sola de nuestras investigaciones. Me acuerdo que un d铆a me dijo: 聯dicen, para escudarse, que es por persecuci贸n pol铆tica que publicamos las investigaciones, pero qu茅 hace uno si con solo levantar una piedra, debajo aparece la podredumbre?聰. Y as铆 era. Tres menciones en el Premio de Periodismo Sim贸n Bol铆var, entre 1981 y 1984, en dicha categor铆a lo atestiguan.

El DI de Vanguardia se fue fortaleciendo y entraron a hacer parte del equipo Carlos G贸mez, Carlos Guillermo Mart铆nez y Pastor Virviescas. Luego vino desde Bogot谩 a darnos una charla Alberto Donad铆o y al poco tiempo se convirti贸 en el mejor complemento para Silvia, pues dos seres humanos tan especiales estaban destinados a ser uno solo para siempre. En fin, 茅ramos una familia, de la cual se burlaba con afecto Daniel Samper cuando dec铆a que Silvia parec铆a la mama gallina y nosotros sus pollitos. En broma, por esa 茅poca le puse a Silvia el sobrenombre de 聯la Jefa聰 pues, por esas paradojas de la vida, fue lo 煤nico que ella nunca fue para mi, ni para ninguno de los dem谩s integrantes del equipo.

Desde entonces se sell贸 una relaci贸n que me trajo las mejores cosas de la vida. Silvia fue una suerte de mama espiritual, amiga, maestra y confidente. Me abri贸 los ojos al Jazz, a la m煤sica cl谩sica, a la historia, a la ciencia pol铆tica, al cine de calidad, a la buena literatura, es decir al arte y la cultura en general. Recuerdo que en un grupo peque帽o de personas conocidas era delicioso escucharla pues ten铆a las mejores historias que hilvanaba de una forma m谩gica. Pero ante audiencias m谩s grandes la timidez que la acompa帽贸 siempre no le permit铆a transmitir todo ese mundo maravilloso que ten铆a en su interior.

En 1990 la reemplac茅 un mes en la Direcci贸n de peri贸dico mientras ella iba a Washington a una de las investigaciones para sus libros. Me dijo que yo iba a conocer a una periodista joven, inteligente y bonita. Me burl茅 dici茅ndole que no me ten铆a que dorar la p铆ldora para dejar un mes mi trabajo en Bogot谩 e ir a Bucaramanga a reemplazarla. Pocos meses despu茅s, y gracias a Silvia, Gloria se convirti贸 en la mejor parte de mi vida. Por los avatares de la vida, Gloria y yo terminamos viviendo en Washington en 1991 y aqu铆 estuvimos con Alberto y Silvia casi tres a帽os inolvidables.

Por eso, el pasado domingo, cuando en EU recib铆 la mala noticia de su fallecimiento, se me arrug贸 el alma de una forma muy dolorosa. Lloramos con Gloria, con Alberto y con Kai. Llor茅 por mi mam谩 espiritual, amiga, maestra y confidente. Porque se va una pluma privilegiada como columnista, una novelista maravillosa, un ser humano de esos que le hace mucha falta a este mundo de hoy. En fin, se va mi 聯jefa聰 y uno como que no sabe c贸mo sacarse el dolor de encima. A Alberto, Alexandra, Kai y familia, Alejandro, Virgilio y Hortensia y sus familias, todo nuestro cari帽o y afecto.

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