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¿Caprichosa yo? ¡Sí! ¿Y qué? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-09-23 05:00:00

¿Caprichosa yo? ¡Sí! ¿Y qué?

A veces usted quisiera salir corriendo y no prestarle más atención a esa persona que vive pasando de un capricho a otro. En el caso de que sea su pareja, lo peor es que nunca esté conforme así le pida la luna y usted se la traiga.
¿Caprichosa yo? ¡Sí! ¿Y qué?

¿Se imagina viviendo en un trabajo en el que su superior nunca esté a gusto y siempre pida una cosa y luego la cambie por otra a último momento?

Si vive este tipo de situaciones y usted cree que vive en un infierno no se preocupe. En realidad, puede salir bien librado, no perder su trabajo ni su relación, si maneja la situación con mucha inteligencia.

Conozca los consejos de los expertos.

¿Quisiera tener una varita mágica?

Usted ya no da más. Ha tratado de complacer a su pareja en la medida de sus posibilidades, pero ella sólo vive de caprichos. No hay nada que la haga sentir bien. Por eso, usted cree que lo único que hace falta es conseguir una varita mágica o un genio de Aladino para complacerle cuántas ‘bobadas’ o ‘imposibles’ le pide.

¿Qué hacer? Lo único que tiene claro es que usted ama a esa persona.
La psicóloga clínica, Master en Programación Neurolingüística, Marisol Ramírez, indicó que “las actitudes de capricho en una pareja pueden desgastar la relación, pues el que está del otro lado tiende a cansarse, desmotivarse, desgastar sus energías poniéndose a disposición del capricho constante”.

Aunque es claro que el ser humano tiene una capacidad ilimitada para desear, la profesional agregó que “la relación sólo puede funcionar, si la persona del otro lado del capricho tiene la suficiente flexibilidad, tolerancia y madurez emocional como para acompañar los deseos cambiantes y antojos de su pareja o compañero. De otra forma, la relación tiende a terminar”.

A respirar: deje toda la carga a una terapia de relajación

Es posible que después de ese día de trabajo cargado de caprichos por parte de su jefe, usted llegue exprimido a casa como un limón.

Por eso, la alternativa que le queda es “lograr el equilibrio mediante prácticas como el Yoga, Tai-chi, Chi kung, relajación consciente con prácticas de respiración y mentalización positiva. También, la práctica de artes marciales es una buena opción para sacar afuera la carga de estrés que puede llegar a acumularse en este tipo de relación”.

Por eso, no olvide la respiración conciente durante su jornada laboral.

Caprichos de jefe

Esta es una situación bastante compleja, pues por un lado usted necesita su sueldo y por otro lado, no se siente a gusto viendo cómo su jefe le cambia su día de trabajo, su entrega, su solicitud, por un simple capricho.  Y no sólo eso, sino que siempre lo hace “a última hora”. Así que a usted no le ha quedado más que respirar una y mil veces cuando escucha la frase “ya no lo quiero así…sino así”.

¿Qué hacer?

Los expertos explican que el papel principal está en la persona sublevada o empleada.

Usted tiene claro que jefe es jefe y el jefe manda. Por eso, si vive esta molesta historia debe ser lo más inteligente posible.

La psicóloga clínica Marisol Ramírez explicó que “para manejar con inteligencia emocional esta situación es útil que el empleado observe en todo momento sus metas y objetivos tanto personales, como de la tarea que realiza. Si el subalterno logra mantener el equilibrio en sus emociones ante los cambios de actitud o de opinión del jefe acerca de algo, y si esto no afecta el resultado del objetivo, entonces la relación es sostenible”.

Sin embargo, Ramírez dejó claro que cuando el producto o tarea se ven afectados severamente por los caprichos del jefe, hasta el punto de afectar la salud emocional y psíquica del empleado, es más eficaz buscar otro empleo.

La psicóloga Paola Carolina Reyes agregó que “el empleado debe ser sagaz y saber llevar a su jefe con argumentos y resultados, mostrarle por qué su capricho no es benéfico para la empresa. “Si la situación continúa sin una real solución puede llevarse a otras instancias de jefatura, siguiendo el conducto regular jerárquico de la empresa”, agregó la profesional.

preguntas y respuestas
Paola Carolina Reyes / Psicóloga

¿Hasta dónde se debe permitir el capricho por el sueldo?
Siempre es bueno cuidar lo que se tiene y buscar la viabilidad de continuar con el trabajo, ya que el mercado laboral y la situación de crisis mundial no se presta para cambiarlo por cualquier contratiempo. Es bueno tener la cabeza fría y poner las cosas sobre una balanza, teniendo en cuenta el costo - beneficio de abandonar o seguir con el trabajo.

Hay que revisar qué oportunidades de mejora puede generarse a partir de este conflicto que debe resolverse, si el llamado “capricho” no compromete el quehacer ético y /o la integridad del trabajador.  Hay que tener en cuenta las obligaciones y responsabilidades adquiridas en las finanzas personales y el compromiso adquirido con la institución para la cual trabaja.

¿Por qué existen personas con este tipo de comportamientos caprichosos?
En algún momento de la vida todas personas han sido caprichosas, esto denota falta de madurez y falta de análisis.

¿Cómo disminuir esa actitud caprichosa en nosotros mismos?
Primero, tomar conciencia de que tendemos a ser caprichosos, después ir revisando en qué circunstancia o con qué personas somos más proclives a comportarnos así. Si logramos identificar la situación, los sentimientos y pensamientos que nos produce esta conducta, podemos generar estrategias de cambio que podrían ser: evitar responder y tomar una decisión por impulsividad, tomar un tiempo antes de decir “sí”, “no” y “¿por qué?”, revisar primero las razones por las cuales quiero justificar mis actitudes o decisiones y ponerlas en frente  para mirarlas con cabeza fría, evaluar si realmente  son sensatas. De no saberlo pedir segundas opiniones de quienes estén mejor que yo. 

Para cambiar cualquier conducta lo más importante es la constancia, levantándose día a día con la conciencia de que eso que hago no me hace bien y debo mejorar, hacer el intento todo el tiempo de evitar y minimizar ese mal comportamiento, de tal manera que vamos extinguiendo poco a poco esa actitud y vamos logrando tener el control de nuestros actos, desde lo físico, mental y espiritual.

¿Por qué será así?

Más de una vez habrá mirado al cielo y después de un largo suspiro se habrá preguntado ¿por qué será así su pareja?
“Así como existen millones de personas en el mundo, existen múltiples explicaciones del por qué una persona es como es. Una de ellas es que el capricho es un comportamiento o conducta aprendida de alguien que vio reforzada esa actitud por la aprobación y complicidad de las personas que le rodean. Detrás de esa conducta hay necesidad o carencia que satisface”, explicó la psicóloga Marisol Ramírez.

A bajarle al capricho

Si usted siente que es una persona caprichosa, que no descansa hasta conseguir su objetivo, está muy bien porque es exigente. Pero si siente que otro tipo de caprichos ha puesto a más de una persona a ‘descabellarse’ por su culpa, empiece por disminuirlos.

1. Identifique el deseo, reconozca, acéptelo y busque la forma de satisfacerlo respetando el derecho de los demás. Para eso tenga claro el límite suyo y del otro.
2. Satisfacer los deseos personales de forma adecuada es útil, y para ello se necesita empatía, madurez emocional, equilibrio. La meditación, relajación, participación de grupos que trabajan las conductas asertivas y positivas son buenas opciones.
3. Al deseo precede un sentimiento que puede ser de atracción hacia algo o alguien, más su satisfacción de forma apropiada implica habilidades que a veces están ausentes. Para esto se busca la guía de un maestro o personas que están en la misma búsqueda y ya están unos pasos más avanzados.
4. Lo ideal es expresar sus convicciones, defender sus derechos, satisfacer sus  antojos, pero sin violentar el territorio del otro, o más bien, sin que le den permiso.

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