Publicidad
Publicidad
Dom Dic 4 2016
21ºC
Actualizado 07:36 pm

Silvia Galvis Ramírez | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-09-24 05:00:00

Silvia Galvis Ramírez

¬ďNo por incierto como todo/ dejar√© de escribir esta carta/ que habla de ausencias y de amores./ Siempre habr√° un ausente en mi pellejo./ Un ausente que convive con mis pasos lentamente.¬Ē Roca.
Silvia Galvis Ramírez

Ante la muerte de Silvia, surgieron los recuerdos de aquella lejana infancia en la que compartimos muchos ¬ďacontecimientos¬Ē que ella revivi√≥ de manera novelada y llena de humor cr√≠tico en su libro ¬ďSabor a mi¬Ē. Tiempos vividos con Silvia y tantas amigas que han quedado en los rincones del coraz√≥n, aunque yo haya partido de esa tierra de mi Santander. Lo que ocurri√≥, no dejo de evocarlo y revivirlo en mi mente cuando suceden hechos como la partida de la amiga de aquellos tiempos.

La Avenida Gonz√°lez Valencia fue como el caudal que uni√≥ gran parte de nuestro recorrido hacia el Colegio de La Presentaci√≥n, donde desde los 6 a√Īos nos formamos, o ¬Ņnos deformamos? como dir√≠a Silvia. Cada d√≠a √≠bamos y ven√≠amos saltando por entre las piedras y los andenes hacia el destino que nos hab√≠an escogido. Silvia inquieta, inteligente y reservada, expres√≥ despu√©s mediante su escritura los sentimientos que la realidad de entonces le suscitaban.
Es imposible recordar el contenido de aquellas charlas, pero sí el de las que en otro momento de nuestras vidas pudimos tener. Con cierta nostalgia hablábamos, ya en Bogotá, de lo que había sido nuestra infancia y juventud y cómo veíamos este país tan lacerado por la violencia y la sinrazón. Eran diferentes visiones: ella más intelectual y crítica, desde su posición de escritora, yo desde el corazón y la esperanza del color y la luz de mis pinturas y mi arte.

Silvia es parte de esa infancia en la que en medio de algunas carencias y equivocaciones, propias de esa √©poca, estuvo llena para m√≠ de ternura, y el dulce olor de caf√© de un hogar en el que me trasmitieron el valor de la esperanza y el amor. Se me ense√Ī√≥, como dice un m√≠stico bizantino, que a veces ¬ďno es posible cambiar la realidad, pero s√≠ el ojo con que la vemos.¬Ē

Esto hago desde ni√Īa, cuando desde mi sensibilidad, la realidad me abruma y ha dado resultados en los momentos m√°s cr√≠ticos de mi vida. Quisiera volver a ser ni√Īa, como dice Kazantzaki ¬ďpara poder mirar el mundo con una mirada virgen y verlo siempre por primera vez ¬°Qu√© milagro son en realidad, el ojo, el o√≠do, la mente del ni√Īo! En verdad nada se parece tanto al ojo de Dios, como el ojo del ni√Īo que por primera vez ve y crea el mundo.¬Ē Un mundo que es caos, locura, sinraz√≥n puede ser transformado por los ojos de ese ni√Īo a√ļn no perdido, pese a los embates de los a√Īos, en esperanza de cambio.

Con Silvia miramos el mundo, desde lados enfrentados del r√≠o, pero a√ļn recuerdo el abrazo, como si el tiempo y las diferencias se hubieran diluido, que nos dimos en la inauguraci√≥n de una de mis exposiciones, en la que me acompa√Ī√≥ con Alberto Donad√≠o. Quiz√°s ese sea el secreto de la convivencia humana: Diluir las diferencias para encontrarnos en lo que como seres humanos nos une, y transformar el mundo que parece perdido, en un para√≠so m√°s humano. Sonia. Yo me uno a estas voces de dolor de Sonia con un abrazo a Sebasti√°n, Alejandro y dem√°s familiares de Silvia.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad