Dillinger jamás tuvo una oportunidad | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-09-26 05:00:00

Dillinger jamás tuvo una oportunidad

Tal y como lo plantea el escritor Efraíim Medina Reyes en su ópera prima, que dio inicio a su más célebre trilogía, John Dillinger no contó con una posibilidad de reconfigurar sus actos o, más bien, de darle cierto giro a su particular manera de enfrentar y sobrellevar su existencia en un mundo de violencia, balas, gánsteres y mujeres con mucho glamour, entre otros aspectos que circundaban el estilo de vida en los años 30 del siglo XX.
Dillinger jamás tuvo una oportunidad

En la última película de Michael Mann, ‘Enemigos públicos’, se hace presente la historia de este particular ladrón, protagonizado por el actor fetiche de Tim Burton, Johnny Depp. Este personaje, amante del lujo, nacido en Indiana, participaba en todo acto en que se percibiera un auténtico y genuino desafío; y el filme, aunque lento, permite ver, paso a paso, la forma como este asaltante de bancos planeaba, organizaba y ejecutaba cada acto delictivo, con tanto tacto, que siempre obtenía lo que buscaba: dinero.

Una especie de Robin Hood, rodeado de armas de diferente calibre, que evidenciaba una lealtad incorruptible, un sentido de pertenencia hacia sus amigos, cómplices y camaradas, y alguien incondicional en el amor, el que tanto buscó y del que, como tantas veces, lo ha hecho ver el séptimo arte y la literatura griega, se convierte en una terrible enfermedad, pues es precisamente este sentimiento, según la versión cinematográfica de Mann, el que hizo de este personaje fuerte y desalmado un auténtico romántico, amante de las cenas, de los detalles y de las palabras poéticas que en cada ocasión dirigía a su amada, en cada encuentro, en cada cita, en cada momento, cuando el deseo imperaba sobre la razón y las razones de la mujer de Dillinger no imperaban sobre las de éste.

Se afirma que este enemigo de Melvin Purbis (Christian Bale) “jamás tuvo una oportunidad”, pues, aunque su contraparte lo consideraba como un auténtico asesino sin corazón, este personaje buscaba obtener cierta estabilidad económica para, definitivamente, abandonar ese medio oscuro y desesperanzador para, de esta manera, emprender un viaje a Venezuela y luego a Cuba con el fin de olvidar su pasado y así sumergirse en un mundo de tranquilidad y de mucha pasión y amor en compañía de su ser amado: una humilde mujer que estaba totalmente alejada del contexto violento en que se movía su compañero sentimental.  Nunca tuvo esa posibilidad de darle un cambio a su vida, pues sus victimarios le seguían cada movimiento, cada actuación. Por esto, cuando se sale de ver ‘Manhattan melodrama’, protagonizada por Clark Gable (un pequeño tributo que, a mi manera de ver, le hace Michael Mann a este tipo de filmes), se encuentra con su destino, con su vida, paralela a la del personaje interpretado por  este actor norteamericano.

‘Enemigos públicos’ cumple, en parte, con una brillante idea que plantea José María de Quinto en ‘La tragedia y el hombre’: “El arte es, pues, testimonio del hombre y de su circunstancia, del hombre y de su tiempo”, ya que permite conocer otra mirada de la época de la Gran Depresión y su repercusión en las formas de vida norteamericanas, y cómo esta crisis fue asumida por una nación; igualmente, cómo este asaltante de bancos, además de ser un hombre vil y violento, tuvo, de igual manera, su parte humana y su oportunidad para ser otro, o tal vez él mismo.

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