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El machismo a√ļn hace crecer la brecha de g√©nero | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-09-29 20:14:31

El machismo a√ļn hace crecer la brecha de g√©nero

En la c√ļspide de su etapa productiva, las mujeres en Santander est√°n dedicadas a los ¬ďoficios dom√©sticos¬Ē y a cuidar de los hijos, lo que significa que no tienen autonom√≠a econ√≥mica. Adem√°s, el dinero de aquellas que hacen parte de la fuerza laboral termina siendo administrado por los hombres, quienes deciden qu√© se come o qu√© se compra en el hogar.
El machismo a√ļn hace crecer la brecha de g√©nero

Y ni qué decir del maltrato al que son sometidas, en su mayoría mujeres jóvenes, que no saben diferenciar entre lo qué es violencia de pareja y violencia intrafamiliar.

Eso sin contar que, aunque se educan y trabajan más, las mujeres tienen menos posibilidades de escalar posiciones jerárquicas dentro de una empresa o de devengar mejores salarios; y en el contexto de la sexualidad, para ellas no resulta fácil negociar aspectos como el uso del preservativo o los métodos de planificación.

Estas son algunas caracter√≠sticas de la situaci√≥n de desigualdad, discriminaci√≥n y exclusi√≥n que vive la mujer en el departamento, de acuerdo con las conclusiones que arroj√≥ el ¬ďDiagn√≥stico Brechas de G√©nero de Santander¬Ē, que elabor√≥ la Fundaci√≥n Mujer y Futuro.

El estudio, hecho p√ļblico ayer en Bucaramanga, es un an√°lisis acerca de la relaci√≥n de g√©nero y de derechos en los √°mbitos educativo, de salud sexual y reproductiva, de ingresos y pobreza, participaci√≥n pol√≠tica y de violencia.

A juicio de Ana Nury Guti√©rrez, Coordinadora de la investigaci√≥n, el enfoque est√° dirigido a que la igualdad de las mujeres sea ¬ďun medio para alcanzar un fin¬Ē.

Lo que en otras palabras significa, seg√ļn ella, que ¬ďsin igualdad de mujeres no se puede universalizar la educaci√≥n; no se puede erradicar la pobreza y el hambre; no se puede detener la pandemia del VIH; no se puede mejorar la salud de los ni√Īos o reducir la mortalidad infantil¬Ē.

Aunque la investigadora se√Īala que el departamento ha avanzado en ganar espacios de participaci√≥n e igualdad, a√ļn hay mucho camino por recorrer y batallas por librar en cuanto a las brechas de g√©neros.

En ese orden de ideas, insiste en que el estudio es el antecedente necesario pero no suficiente para la formulaci√≥n de una Pol√≠tica P√ļblica de Equidad y G√©nero en Santander, entendi√©ndose que hay que demostrar las desigualdades existentes para justificar dicha pol√≠tica y saber hacia d√≥nde orientarla.

movilizan votos pero sin protagonismo político

Aunque son las que m√°s votan, la investigaci√≥n dej√≥ en claro que su participaci√≥n pol√≠tica tiene una indiscutible marca de brecha: hacen el trabajo base en las campa√Īas pol√≠ticas, las que movilizan electorado, pero tambi√©n las que ejercen formas de poder en sus comunidades pero hasta all√≠ llegan.

Por citar un ejemplo, cuando tienen que elegir para llegar al Concejo, Asamblea o corporaciones p√ļblicas de mayor rango, la poblaci√≥n femenina eleg√≠ hombres, ya sea porque no hay suficientes candidatas mujeres, √©stas no convencen, o todas las anteriores reunidas.

En cuanto a la oferta institucional de los Gobiernos Locales y Departamental, si bien est√° enfocada a las mujeres cabeza de hogar, las ni√Īas y j√≥venes, o el adulto mayor, los programas y proyectos oficiales de empoderamiento de g√©nero son escasos o nulos. Lo anterior se traduce en iniciativas que den autonom√≠a econ√≥mica, que formen para la participaci√≥n pol√≠tica y para la toma de decisiones por s√≠ solas, seg√ļn la investigadora de la Fundaci√≥n Mujer y Futuro.

entre el hogar y el trabajo informal

Al se√Īalar uno de los datos m√°s elocuentes del estudio, la Coordinadora del mismo, Ana Nury Guti√©rrez, destaca que se demostr√≥ que las mujeres santandereanas est√°n dedicadas a lo que el DANE llama ¬ďoficios dom√©sticos¬Ē: el 64% de ellas entre los 25 y los 34 a√Īos de edad es ama de casa, mientras el 81% de los hombres trabaja.

De lo anterior se deduce que ese significativo porcentaje de mujeres no posee ingresos propios y depende de su esposo o pareja, es decir no tiene autonomía económica, física e inclusive, política, pues hasta le dicen por quién votar.

Adicionalmente la informalidad las afecta m√°s a ellas que a ellos. El 52% de las mujeres hace parte de la fuerza laboral informal en el departamento frente al 48% del sexo opuesto.

¬ďEl problema es que se trata de un empleo precario, corto, sin vinculaci√≥n a la salud, sin aportes para la tercera edad digna llamada la pensi√≥n¬Ē, opina Guti√©rrez, que plantea cu√°l ser√° la calidad de vida de estas mujeres cuando envejezcan, y dado sus ingresos precarios tienen que escoger entre comer o pagar pensi√≥n.

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