Escríbale mensajes positivos a su vida | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-01 01:04:57

Escríbale mensajes positivos a su vida

Algunos sostienen que los valores espirituales sirven más que el dinero que tengamos. A lo mejor tienen razón, de pronto no. Sea como sea, estamos llamados a crecer desde adentro; más allá de que nuestros extractos bancarios vayan ‘cuesta abajo’.
Escríbale mensajes positivos a su vida

La verdad es que nos corresponde darle mayor valor a aquello que ennoblece nuestra vida. No podemos pretender solucionar con plata los problemas, cuando muchas veces sacrificamos la dignidad y el respeto hacia los demás.

La gran corrosión de los valores interiores de muchos ha alcanzado niveles alarmantes. En ese orden de ideas, deberíamos llenarnos de actitudes y mensajes que enriquezcan al alma.

¡No! no se trata de ponerse a rezar ‘a la topa tolondra’. Tampoco la misión es volverse fanático de esos grupos religiosos, dizque orientadores, que sólo van detrás de su dinero, de su tiempo y de su forma incauta de ver el mundo.

Lo que queremos, con la página de hoy, es que entendamos que si no crecemos de una manera sana, estaremos más próximos a ser partícipes de injusticias y de irregularidades e incluso de perder la esperanza de ser algún día mejores personas.

Y aunque nadie puede vivir con “consejos ajenos”, resulta interesante leer aquellos mensajes que nos tocan el alma y que, en cualquier momento, pueden convertirse en bálsamos para nuestras agitadas vidas.

Claro está que nos corresponde hacer la siguiente advertencia: no por leer esto, usted se volverá buena gente. Porque se puede estudiar día y noche la Biblia o incluso aprender de memoria los mensajes del pastor de su iglesia; pero si no pasa de la lectura a la acción, jamás se entenderá qué es eso de ser espiritual.

Lo invitamos a leer algunos de nuestros textos, no sólo porque hacen parte de uno de los objetivos de esta página en sus nueve años de existencia; sino porque, además, son reflexiones que estamos seguros que le podrán servir en algún momento de su vida.

¡Esa quejadera no sirve para nada!

En un aeropuerto, dos niños inquietos, que no estaban nada contentos de estar montados en el avión, se quejaban a cada minuto. Sus berrinches llenaban la cabina. Justo antes de despegar, una azafata se detuvo junto a ellos y les dijo con una gran sonrisa: “¿De qué se trata todo este quejido?” Luego de hacerle gracia al irritable niño de 5 años y a su hermanita por unos minutos, la azafata se inclinó y les susurró muy seriamente: “Debo recordarles que en este vuelo no se permiten las quejas”. Los pequeños se quedaron increíblemente callados.

Eso hizo sentir mejor a todo el mundo. El viaje se hace muy largo cuando uno se tiene que sentar en la sección de quejas. Estoy seguro de que Dios quisiera recordarle cada mañana que Él desea que el día de hoy sea un vuelo donde no se permiten las quejas. Hagamos todo “sin murmuraciones ni contiendas”. Aunque su tendencia natural sea quejarse, Dios desea otro tipo de ‘abordamiento’: uno que permita que su luz brille a través de usted y anime a los demás. ¡Así podemos volar de una manera plácida!

 

El perdón

Un hombre transportaba agua todos los días a su aldea usando dos vasijas. Uno de los recipientes era más viejo que el otro, y tenía pequeñas rajaduras; cada vez que el hombre recorría el camino hasta su casa, la mitad del agua se perdía.

Estaba tan avergonzada la vasija rota que un día, mientras el hombre se preparaba para sacar agua del pozo, decidió hablar con él:

“Quiero pedirte disculpas ya que, debido a mi largo uso, sólo consigues entregar la mitad de mi carga”.

El hombre le dijo: “Cuando regresemos, por favor observa de manera cuidadosa el camino”.

¡Así lo hizo! Y la vasija notó que, por el lado donde ella iba, crecían muchas flores y plantas.

¿Ves cómo la naturaleza es más bella en el lado que tú recorres? comentó el hombre.

Siempre supe que  tenías rajaduras, y resolví aprovechar este hecho. Sembré hortalizas, flores y legumbres, y tú las has regado siempre.

Esta vasija tenía una cualidad que a la vista no era positiva ni agradable, era una herida; sin embargo produjo buenos resultados, porque se mantuvo en la humildad y el perdón.

Recuerde  que Dios sabe lo que hace

Dios sabe lo que ‘le hace’ a cada uno de nosotros. Él es el alfarero y nosotros somos su arcilla. Él nos moldea y nos hace, nos expone a suficientes presiones del tipo adecuado, para que podamos convertirnos en la pieza de arte que cumpla su voluntad buena, agradable y perfecta.

Así que, cuando la vida se le torne difícil y esté siendo golpeado y empujado, casi al borde de su capacidad para resistir; cuando su mundo parezca estar girando sin control; cuando se sienta en el horno de la prueba; cuando la vida le huela mal, intente esto: hágase una vasija de su té favorito en su tacita más bonita; siéntese y piense en este consejo. Y por supuesto, ¡ mantenga una buena conversación con su alfarero !

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