¿En qué mundo estamos? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-02 05:00:00

¿En qué mundo estamos?

La verdad no sé si lo que siento es confusión o simplemente desilusión. El desfile de los líderes del mundo por la ONU me causó desazón. El espacio de “la cooperación” internacional se convirtió en el escenario para que los Presidentes de las naciones del mundo anunciaran sus inversiones en armamentos, se despacharan con insultos frente a los otros países y defendieran sus intereses políticos antes que los intereses de su gente. A salvo del presidente Obama y Lula de Brasil, entre los que pude conocer, reinó la intolerancia.
¿En qué mundo estamos?

Mientras el presidente Chávez hablaba con tono arrogante sobre su inversión en armamento y su absurda importación de la guerra nuclear al continente, en Caracas la pobreza, que el dice haber acabado, generaba violencia e ilegalidad. Mientras Uribe hablaba del acuerdo militar con Estados Unidos para atacar el narcotráfico, y describía la recuperación de la institucionalidad en el país, las oportunidades de educación siguen brillando por su ausencia en nuestras ciudades. Mientras el presidente de Libia, con delirio de emperador, hablaba del reconocimiento de su país, en Libia las libertades, la democracia y el derecho a ser diferente siguen sin ser reconocidos. A ninguno se le ocurrió hacer un llamado a la unidad para luchar contra el hambre, en especial en África y en Latinoamérica. No se les ocurrió llamar a la cooperación por la educación. Y no es restarle importancia a la guerra contra el terrorismo, pero es que para empezar una renovación profunda de nuestra realidad social, hay que cambiar ese discurso “parroquiano”, como bien lo describió mi amigo y ejemplo, José Manuel Acevedo.

En Colombia, que debe ser el objeto principal de esta crítica, tenemos que adaptarnos al caminar del mundo, de los empresarios, de las universidades, y dejar tanto enfrentamiento con gobiernos que en medio de su locura amenazante, no son mas que obstáculos para nuestro avance. Más acertado no pudo ser un amigo cuando dijo: “el respeto a nuestra patria se construye con lo que hagamos en ella, por ella”. Esa es la verdad, si tenemos una democracia fuerte, unas instituciones eficientes y transparentes, unos políticos honestos y unas fuerzas militares disciplinadas, no necesitaríamos defender nuestra soberanía “apretándonos” el pantalón ante la ONU. Para denunciar cooperación con el terrorismo existen otros escenarios. La ONU, más que eso, como bien lo entiende el presidente Obama, debe ser un terreno para llamar a la integración de todas las naciones, al aprovechamiento de nuestras diferencias, a la unión por objetivos comunes, como la protección del medio ambiente.

El limitarse a un discurso militar y comercial, nos limita a continuar siendo fichas del tablero mundial, y no jugadores. Hay que transformar el discurso y sin restarle capacidad ni liderazgo al presidente Uribe, para recuperar la confianza inversionista considero que el gobierno siguiente debe ponerse al día, ser más creativo y mas innovador en estos escenarios.

vocesdebucaramanga@gmail.com un espacio para ustedes.

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