El peso de una condena | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-04 05:00:00

El peso de una condena

Es mexicana, tiene 31 a√Īos y estuvo en Cartagena en febrero de este ahora paga una conadena de 4 a√Īos. Ella afirma que es inocente y que fue utilizada como se√Īuelo. Esta es su historia.
El peso de una condena

Mar√≠a Guadalupe Robles cumple hoy una condena en la C√°rcel Distrital de San Diego, en Cartagena, alejada de su familia, de su hija de 8 a√Īos y del mundo art√≠stico al que ingres√≥ cuando apenas era adolescente.

Fue capturada en el Aeropuerto Internacional Rafael N√ļ√Īez por tr√°fico de drogas.

Y aunque no se cansa de repetir que es inocente, Lupita ¬Ėas√≠ la llaman sus compa√Īeras de celda¬Ė se declar√≥ culpable y le dieron cuatro a√Īos de condena.
Entre barrotes, la penumbra de su celda y las mochilas que todos los días teje para llevarle a su hija, María Guadalupe recuerda aquel día en que comenzó su pesadilla.

Fue una ma√Īana de mediados de febrero de 2009. La voz de la azafata de la aerol√≠nea que la llevar√≠a de regreso a M√©xico la alert√≥. Su equipaje ten√≠a problemas.

¬ďCuando la azafata me llam√≥ para decirme que mi equipaje ten√≠a problemas, pens√© que era que la maleta que llevaba arriba no deb√≠a tenerla ah√≠. Pens√© de todo, menos que el equipaje que iba en la bodega del avi√≥n llevaba droga¬Ē.

El equipaje de Lupita pas√≥ por todas las inspecciones de las autoridades de emigraci√≥n. Nada extra√Īo fue detectado, s√≥lo hasta cuando las autoridades fueron avisadas sobre un equipaje que llevaba droga camuflada. Era el de Mar√≠a Guadalupe Robles, una mexicana que semanas antes lleg√≥ a Cartagena por cuestiones de trabajo.

Una vez bajó del avión, María Guadalupe, confusa y sorprendida, fue notificada por las autoridades de que en su equipaje tenía 800 gramos de cocaína que cuidadosamente fueron camuflados en el compartimento de la maleta.

En presencia de Lupita, las autoridades antinarcóticos pasaron la maleta reiteradas veces por la máquina de rayos X, la cual, relata, nunca mostró que llevara alcaloide.

¬ďS√≥lo hasta cuando la rompieron fue que el canino detect√≥ la droga. Eso fue muy extra√Īo¬Ē.

Ella no duda en decir que fue utilizada como entretención para que otras mulas cargadas con mayor cantidad de droga pudieran pasar sin problema por el filtro de la Policía Aeroportuaria.

Encerrada en el Centro Penitenciario de San Diego, sumida en la tristeza pero también en la tranquilidad que Dios le ha dado, María Guadalupe devuelve el casete en su cabeza.

Recuerda que el d√≠a que se iba de vuelta a M√©xico y que estaba abordo del avi√≥n, arecibi√≥ una extra√Īa llamada de aquel muchacho que le hab√≠a servido como gu√≠a durante su corta estad√≠a en La Heroica.

¬ďEstaba en el avi√≥n, me son√≥ el celular y era este muchacho. Me pregunt√≥ ¬Ď¬ŅOiga, ya est√° en M√©xico?¬í, Yo le dije no, que va, si apenas estoy aqu√≠ en el avi√≥n y me respondi√≥: ¬ĎAhhhhhh ¬Ņya est√° en el avi√≥n? Y me colg√≥ enseguida apenas le dije as√≠¬Ē.

Cuestiones de trabajo

A Cartagena llegó en busca de contactos para promocionarla a través de comerciales de televisión como destino turístico en México, su país natal, y en donde desarrolló una promisoria carrera como productora de televisión de la mano de su fallecido esposo, Lalo Armendia, un reconocido realizador de programas del canal más importante en el país azteca: Televisa.

¬ďEstuve visitando varios hoteles. Me hosped√© en el hotel Dorado Plaza y ah√≠ me recomendaron un gu√≠a tur√≠stico que me llev√≥ a diferentes agencias y hoteles de la ciudad, a los que iba en busca de contactos. Esa era mi idea y uno de los proyectos que mi esposo ten√≠a antes de morir¬Ē, relata Guadalupe.

La amabilidad y familiaridad del joven que por varios días le había servido de guía turístico, hicieron que María Guadalupe aceptara el préstamo de una maleta en la que guardaría los regalos que le llevaba a su familia, en especial a su hija.

¬ďA Cartagena s√≥lo traje una maleta peque√Īa, no cargu√© mucho equipaje porque ven√≠a √ļnicamente por ocho d√≠as. Pero me puse a comprar muchos regalos para mi hijita que finalmente no pude llevar en la maleta que traje.

¬ďIba a comprar una, pero el joven muy amablemente me dijo que no me preocupara, que √©l me prestaba una. Yo termin√© aceptando, porque sinceramente ya estaba corta de dinero¬Ē, relata Mar√≠a Guadalupe, quien hoy recapitula todo lo sucedido y concluye que fue v√≠ctima de una mala jugada.

Lejos de su familia

Sin pensarlo, María Guadalupe emprendió a Cartagena un viaje sin pronto regreso, tal y como lo había previsto inicialmente. Ya son siete meses lejos de su país, pero sobre todo de su hija quien cree que su madre está trabajando en Colombia.

¬ďMi hijita no sabe la verdad. Mi madre le dijo que yo estoy trabajando en Estados Unidos. Siempre que hablo con ella me pregunta: ¬ŅMami, cu√°ndo es que vas a venir?, ¬ŅD√≥nde est√°s? Cuando ella me pregunt√≥ que d√≥nde estaba trabajando le dije que en Colombia y mi hija me dijo: ¬ŅC√≥mo as√≠ mami, Colombia ¬ĖEstados Unidos?

¬ďPrimero se fue mi papito al cielo y ahora tu te fuiste a trabajar, para qu√©, si mi papito nos dej√≥ dinero¬Ē, cuenta con l√°grimas en sus ojos y con la impotencia de no poderle decir la verdad a su hija.

En medio de su tragedia y del desespero que vive a diario, la √ļnica esperanza que tiene Mar√≠a Guadalupe es que el juez le otorgue la detenci√≥n domiciliaria para as√≠ recuperar el tiempo perdido al lado de su hija a quien traer√≠a de M√©xico en caso de ser aceptada su solicitud.

Mientras espera que se cumpla su condena, María Guadalupe teje no sólo esperanzas sino mochilas y accesorios para su hija, con quien se mantiene en contacto por teléfono o por correos electrónicos que responde a través de su abogado defensor.

¬ďHan sido d√≠as dif√≠ciles, pero s√© que yo no estoy aqu√≠ por casualidad, Dios me trajo aqu√≠ para encontrarlo a √Čl y conocer su palabra¬Ē, concluye Lupita.

LA VIDA ANTES DE...

Mar√≠a Guadalupe tiene 31 a√Īos y empez√≥ en el mundo art√≠stico a los 15.

Sus comienzos fueron como representante de la artista ranchera Martha Crabioto, quien participaba en las charriadas que los hermanos Aguilar hacían en diferentes pueblos de México.

Su entrada a ese mundo ¬Ėdice¬ófue circunstancial. ¬ďNunca forc√© nada, todo se fue dando, se me facilitaron mucho las cosas porque siempre fui inquieta por este mundo¬Ē.

Estudi√≥ Administraci√≥n de Empresas Tur√≠stica y Hotelera, √ļnicamente para cumplirle a su padre, porque en realidad lo que ella siempre quiso fue ser artista o estar involucrada en la televisi√≥n.

Trabajando con Antonio Aguilar fue llamada a participar como edecana (bailarinas que hacen coreograf√≠as en los programas y concursos de televisi√≥n) en el programa de televisi√≥n infantil ¬ďVamos a jugar jugando¬Ē, en el cual dur√≥ dos a√Īos.

El productor de ese programa era Lalo Armendia quien m√°s tarde se convertir√≠a en su esposo y padre de su √ļnica hija.

Juntos produjeron varios programas, en donde ella tambi√©n ten√≠a participaci√≥n como conductora o personificando alg√ļn personaje infantil. En ¬ďLa babys¬Ē fue una ni√Īa rebelde.

Estuvo en varios programas con su esposo como ¬ďLalocotorreo¬Ē, un programa infantil en donde se desempe√Ī√≥ en varios frentes, tales como productora, dise√Īadora y hasta en las ventas de pauta del programa.

Su esposo Lalo, conocido productor de televisión en México, murió en mayo de 2008 víctima de un cáncer.

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