El siguiente paso | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-04 05:00:00

El siguiente paso

Las elecciones del pasado 27 de septiembre han sido objeto de análisis en los que se resalta la abstención y con ella cierta indiferencia de los ciudadanos en las consultas internas de los partidos y movimientos políticos.
El siguiente paso

Sin duda hubo circunstancias coyunturales que afectaron el proceso: la incertidumbre frente al futuro del referendo reeleccionista que genera un incentivo entre los electores de ¬ďesperemos a ver qu√© pasa¬Ē y el hecho de que no se diera la consulta conservadora para escoger candidato a la presidencia, desmotivando a quienes quer√≠an hacer de estas elecciones una disputa entre uribistas y no uribistas.

Además, quedó en evidencia la precaria capacitación a los jurados de votación y la actitud perezosa en muchos de ellos al entregar los tarjetones de las consultas. No obstante lo anterior, la abstención en este tipo de votaciones no debería causar sorpresa en un país en el que las elecciones presidenciales, las más sonadas de todas, tienen una tasa de abstención del 50%. Mayor asombro causa la sugerencia de algunos de restringir este tipo de consultas enfocando sus críticas en la abstención y en los costos del proceso, desconociendo su importancia y los frutos que lentamente producen.

Tales cr√≠ticas pueden tener diversos autores. En primer lugar est√°n aquellos que ven a los partidos como algo exclusivo de los pol√≠ticos, renunciando, lamentablemente, a su derecho de influir en la interpretaci√≥n del Estado y los asuntos p√ļblicos. En segundo lugar est√°n esos pol√≠ticos que han hecho del ejercicio de conducci√≥n de los partidos algo privado. La entrega de avales en √©poca pre-electoral es apenas una muestra de lo mucho que nos queda por progresar en la democratizaci√≥n, renovaci√≥n y transparencia de los partidos. En tercer lugar est√°n quienes han asumido la actitud propia del poliz√≥n o del ¬ďfree rider¬Ē de la democracia: aquel que se beneficia de la existencia de las libertades de un sistema democr√°tico pero que no quiere asumir los costos que implica preservarlo, profundizarlo y extenderlo.

Estos tres perfiles expresan dos problemas centrales de las democracias contemporáneas: su privatización y su relación con la idea del statu quo.
La jornada electoral del domingo pasado y otras de similar naturaleza son una forma idónea de responder a estos dos desafíos. Por un lado, la elección directa de las autoridades de un partido (como lo hizo el Partido Liberal) o de los candidatos a los cargos de elección popular (como lo hizo el movimiento MIRA) abre el espacio para quitarle la conducción de los partidos y la representación política a quienes han hecho de ella algo privado y se la entrega de nuevo a los ciudadanos.

A√ļn estamos a medio camino de mejorar nuestro sistema democr√°tico, para ello la acci√≥n de los ciudadanos y los candidatos escogidos en estas elecciones es fundamental. Unos y otros deben garantizar un di√°logo responsable entre los ciudadanos y sus representantes, construyendo reformas pol√≠ticas serias que nos permitan dar el siguiente paso.

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