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El conflicto interno boliviano (IV) | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-04 05:00:00

El conflicto interno boliviano (IV)

Las provincias norteñas de Pando y Beni, con inmensos recursos naturales, tienen estrechas relaciones económicas y culturales con Brasil. La rica provincia de Santa Cruz, motor actual del progreso boliviano, tiene más identidad regional que boliviana. La sureña provincia de Tarija, que tiene inmensos yacimientos de gas, base de las exportaciones bolivianas, perteneció en un tiempo a la provincia argentina de Salta.
El conflicto interno boliviano (IV)

Para complicar aún más las cosas, la nueva Constitución establece privilegios para las etnias indígenas inaceptables por los demás, ya que en la praxis conllevaría a una legal discriminación racial. Una cosa es que se busque el bienestar de las mayorías, especialmente las más débiles, pero otra cosa es hacerlo sacrificando derechos inalienables de las minorías.

En la Nueva Carta Magna también se establece que nadie puede tener propiedades mayores a las 10.000 hectáreas, lo que golpea a los latifundistas de Oriente que se apoderaron de tierras baldías o las compraron a precios irrisorios a los colonos que las tenían abandonadas. La medida me parece razonable pero inoportuna. Está bien que se limite la propiedad en razón de su uso adecuado, pero en estos momentos el país tiene suficientes tierras para repartir y muy pocos que tengan el deseo o la capacidad de cultivarlas. Los aymaras del altiplano por razones tribales ancestrales, se resisten a abandonar sus pobres territorios y trasladarse a las fértiles llanuras del Oriente en climas cálidos e inhóspitos ni tampoco están preparados para los cultivos extensivos apropiados a esas tierras. Los mestizos prefieren dedicarse a las labores de la construcción, la pequeña burocracia estatal y los servicios, y son pocos los que ambicionan esas tierras. Si en Colombia han fracasado sucesivas reformas agrarias, más complejo es aún implementarlas en un pueblo tan dividido y atrasado como Bolivia.

Estas últimas políticas son negociables, pero lo innegociable es la renuncia de esas provincias a su autonomía. Mientras no se llegue a solucionar este asunto, Bolivia será inviable como nación.

A todo este maremagnum se añade la sumisión, cual cachorro de un nuevo imperio, de Morales a Chávez, haciéndole el juego a sus ambiciones imperiales. Menos mal que el ejército boliviano y la mayoría de los países de Unisur pusieron un tatequieto al coronel, quien está hoy con el rabo entre las piernas porque el único que le está siguiendo el juego es el fantoche de Nicaragua.

Pobre Evo. Como él mismo lo reconoce, se requeriría ser un Chapulín Colorado para armar este rompecabezas y resolver problemas seculares no creados por él.
Surge una pregunta final: En un país de tan acentuada tradición golpista, ¿por qué no tumban a Evo? La respuesta a este acertijo merece otro escrito.

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