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HAGASE OIR | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-05 05:00:00

HAGASE OIR

HAGASE OIR

Cuando nuestra amada Silvia Galvis Ramírez, se recreaba en ternura maternal con sus nietos nos irradió la amorosa lección de que la infancia es la razón en reposo, que quien vive en amor, ni cansa ni se cansa, y, que no basta con hacer cosas buenas sino que hay que hacerlas bien.

¡Qué trato, qué belleza, qué luz! fue esa gran líder de honestidad, decoro y prístina pluma del periodismo hecho a la vez literatura como belleza en las letras.

El meridiano del periodismo era ella porque fue capaz de invertirlo, a la vez de la noche día, para la libertad de pensamiento, de nunca haber sido amanuense de su Vanguardia Liberal que tanto amó.

Coletilla: si me preguntaran qué pienso de la sin par Silvia Galvis Ramírez, no dudaría en responder cómo lo hiciera el crítico italiano Enzo Karly: he aquí la Capilla Cixtina del periodismo universal.

Luis Carlos Serna Zapata


Plantemos nuevos árboles

La Secretaría de Planeación debería exigirle a los constructores que al iniciar sus obras sembraran árboles para que crezcan a la par con sus bloques de cemento.

A la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, CDMB, le suplico que antes que dejarlos morir les retiren la maleza, sin podarlos en su totalidad o sin talarlos.

Plantemos nuevos árboles pero en la tierra, no en enormes materas como las palmas de la carrera 27 con calle 36 que lejos de generar agua, consumen cantidad de litros en su riego.

Se requiere, además,  una ley que prohíba el uso de bolsas plásticas así sean biodegradables (el daño es igual), la tierra y nuestros ríos seguirán envenenados con ese material.

Antes que subsidiar a los estratos uno y dos con el agua y la luz, deberían hacerlo mejor con salud, educación y vivienda (pero en los campos, no en la ciudad). Ellos son los que más desperdician, pues lo que no nos cuesta, hagámoslo fiesta.

Graciela de Salcedo


Bandera verde

Debe ser verde nuestra bandera/ equitativo verde color/ verde la tierra con cementera/ verde la fauna, verde la flor.

Verde los bosques, las esmeraldas/ verde las palmas, verde la mar/ verde esperanza,/ de enamorados/ que con el alma saben amar.

Verde Colombia con su riqueza/ con las virtudes que hay en su gente/ verde sus parques y sus jardines/ verde los campos y el medio ambiente.

Icemos todos verde bandera/ siendo sensatos de este ideal/ sin los azules conservadores/ y sin el rojo del liberal.

De azul y rojo verde bandera/ Conservadores y Liberales/ nunca más guerra por colores/ hoy nuestra lucha, los ideales,

Alberto Floréz Flórez.


Ojo, señor Presidente

Enormes sumas del erario son entregadas a adineradas reinas de belleza y a ricos terratenientes, como obsequio que el Estado les hace, para mejorar y agrandar sus latifundios.

Como es lógico suponer que esta aberración no se ejecuta en forma caprichosa, sino porque existe una ley que así lo dispone, sería de urgente conveniencia que el señor Presidente de la República, presente al Congreso un proyecto de ley que revoque esta iniquidad y prohibir desde ya, que sus ministros prosigan los trámites relacionados con la entrega de esas sumas millonarias a quienes todo lo tienen.

Sr. Presidente, en Colombia hay mucha miseria, el desempleo aterra, los campesinos pobres no tienen cómo arreglar ni cultivar sus parcelas, para ellos existe una cosa que se llama Banco Agrario que para un pequeño préstamo exige, entre otro jurgo de papeles, dos fiadores con finca raíz, lo que en las actuales circunstancias, conseguirlos es una misión imposible.

A esos campesinos pobres sí se les debe regalar la platica, poquita para que alcance, y acabar con esa inmoralidad oficial de entregar los dineros del Estado a quienes les sobra todo.

Luis Martín Parra Carreño.

¿Para qué la poesía?

¿Qué papel desempeña la poesía, en una época del más crudo materialismo? O dicho en otras palabras, ¿qué fin persigue el poeta en un mundo saturado de economistas, hombres de empresa, ejecutivos y gerentes? Esta pregunta me la formuló después de oír a varias personas expresarse de la poesía como de algo-intrascendente e inútil.

Para quienes todo lo reducen a cifras, balances, cheques, dividendos, la poesía es sin lugar a dudas un mal negocio. No produce plata, ni votos, ni influencias en los altos círculos políticos, sociales o financieros.

Por el contrario, quien se dedique a tal actividad corre el riesgo de mermar su patrimonio económico, pues todo el mundo sabe que la publicación de un libro representa un desembolso de varios millones de pesos, dinero que generalmente se pierde porque los colombianos poco leen, y cuando lo hacen es gratis, es decir cuando les regalan o le prestan los libros.

Sin embargo, ninguna otra actividad tan hermosa como la poesía y ningún hombre más digno de acatamiento y de respeto que el poeta.

¿Por qué? Sencillamente porque el poeta es el único hombre civilizado y honrado en un mundo de malandrines, y porque la poesía es el único producto puro y limpio.

Guillermo Reyes Jurado

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