¬°Ojo! Nos enga√Īamos | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-06 05:00:00

¬°Ojo! Nos enga√Īamos

Suramérica, sin lugar a dudas, es un subcontinente con todas las posibilidades de desarrollo en tanto que sus gentes adquieran y generen conocimiento, construyan un aparato productivo industrializado y logren estabilidad institucional.
¬°Ojo! Nos enga√Īamos

Con excepci√≥n de Brasil, las dem√°s naciones tenemos un comportamiento similar con bajos niveles de industrializaci√≥n, instituciones debilitadas, inseguridad en los grandes n√ļcleos urbanos, altos √≠ndices de analfabetismo funcional, fuga de cerebros, delincuencia organizada, corrupci√≥n estatal, y unos ciudadanos que nos quejamos permanentemente ¬ďde la situaci√≥n¬Ē.

Colombia además, padece de narcotráfico, desplazamiento, guerrillas y paramilitarismo y lo que es peor, de una equivocada valoración de nuestra realidad, que pudiera ser la peor de la región.

Cuando el diagnóstico está errado, sabemos los médicos, el tratamiento será equivocado y muy posiblemente empeorará la condición del enfermo.

Por tal motivo, requerimos que más allá de la propaganda oficial, la academia independiente, elabore un diagnóstico económico y sociopolítico, tanto de nuestra sociedad como comparativo con los demás países de la región.

Con datos fragmentarios suministrados por interlocutores provenientes de todos los rincones del subcontinente, puedo afirmar una percepción de retroceso en materia educativa, social y económica de Colombia con relación a sus vecinos. Pero lo que me llama la atención es otra cosa: la región en conjunto retrocede por las mismas causas, parecidos problemas, con políticas similares en la mayoría de los campos, no obstante tener (en apariencia) gobiernos con sellos teóricamente disímiles, en un espectro que va desde Uribe hasta Chávez, pasando por Bachelet y Tabaré Vásquez.

Diferentes estilos para cometer las mismas equivocaciones, lo cual no tiene explicaci√≥n distinta a que nos est√°n enga√Īando a todos y alguien o algo desde afuera ha puesto a jugar el mismo juego con ropajes diferentes, mientras el pueblo enga√Īado se sume en su miseria y adhiere a causas que no lo representan.

Ahora entiendo por qué nuestros políticos de derecha se parecen tanto a los de izquierda y viceversa.

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