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Cúcuta y Bucaramanga tras el control de un mismo radar | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-07 05:00:00

Cúcuta y Bucaramanga tras el control de un mismo radar

La falta de una sala de control para radar en el aeropuerto Palonegro de Bucaramanga, que sirva para respaldar las operaciones aéreas con ayuda del radar ubicado en el Picacho, hace inseguras, más lentas y costosas las operaciones de la terminal aérea local.
Cúcuta y Bucaramanga tras el control de un mismo radar

Así lo aseguró a Vanguardia Liberal un experto en tráfico aéreo, quien añadió que la inversión en el equipo de orientación, hecha hace cuatro años para la región, es inútil si no se cuenta con el equipo adecuado para monitorear las operaciones, es decir, la sala de control radar en el aeropuerto.

“El radar tiene la mejor tecnología militar pero el servicio para los santandereanos es nulo porque se utilizan otros sistemas para orientar el tráfico. Cuando se entra al área del radar del Picacho, los controladores orientan el aterrizaje haciendo cálculos prácticamente mentales, esto aumenta el riesgo de un posible choque con otros aviones y hace más lento el aterrizaje”, puntualizó el operario consultado.

Compartida

La inquietud la comparte también la Asociación Nacional de Controladores Aéreos.

“Con el crecimiento que están teniendo las operaciones aéreas en el país y en Bucaramanga, es necesario que se adecue un sistema de control no sólo en las cabeceras regionales. Es necesario actualizar los equipos porque estamos operando con un sistema obsoleto frente a la tecnología que se utiliza en el mundo y que en cualquier momento puede colapsar”, afirmó Carlos Arturo Bermúdez Núñez, presidente nacional de la agremiación.

Hasta el momento, la Aeronáutica Civil tiene en marcha el Plan Nacional de Aeronavegación, con el que estudia la viabilidad financiera de construir una sala de control radar en el aeropuerto de Cúcuta.

Sin embargo, para los operarios locales esta disposición no es equitativa comparando el nivel de tráfico que maneja la central de Palonegro.

“Necesitamos una definición más que política del asunto, ya que Bucaramanga es un área más estratégica que Cúcuta.   Muy lentamente hemos estado actualizándonos en esta clase de aspectos”, añadió la fuente consultada.

El radar entraría a coordinar las operaciones de los aeropuertos de Arauca, Saravena, Tame, Barrancabermeja, Cúcuta y Bucaramanga.

El costo

Disponer de una sala con los equipos de comunicación, visualización y radaristas capacitados, implica una inversión de más de $5 mil millones.

Ante la inquietud, el administrador del Aeropuerto Palonegro, Luis Fernando Ulloa, afirmó que “la inversión para una sala como estas, que es alta, es innecesaria porque contamos con equipos de última tecnología que no requieren de radar y que cumplen la misma función”, puntualizó.

De acuerdo con el directivo, el aeropuerto local se soporta con sistemas VOR e ILS,  que proporcionan un cálculo milimétrico para los aterrizajes.

Ante la situación, este diario solicitó una respuesta oficial por parte de la Aeronáutica Civil, entidad que al cierre de esta edición no se había pronunciado.


Radares siguen fallando

Según afirmó Bermúdez Núñez, la polémica que se suscitó el año pasado por las fallas que presentaron los radares Lockheed Martin en Barranquilla y Bogotá, persisten.

La situación que se desató por denuncias de operarios, obligó a la Aerocivil y a las empresas a reducir a la mitad el número de aterrizajes y despegues de Eldorado, la principal terminal del país.

“Desde el año pasado venimos pronunciándonos sobre la situación, que ya ha generado varios debates en el Gobierno Nacional, porque el plan de modernización se necesita ya y está contemplado para desarrollarse de seis a diez años. Esta situación no da espera”, añadió el controlador.


¿cómo opera el sistema?

Con el sistema convencional utilizado en el aeropuerto Palonegro, en el momento en que arribe más de un vuelo a una hora determinada y desde un mismo destino, cada piloto debe sobrevolar el área mientras se confirma el aterrizaje de una de las aeronaves.

Para ello se ordenan los turnos de tal forma que los aviones más grandes y rápidos aterricen primero.

Por ejemplo, una aeronave puede durar hasta media hora esperando la orden de aterrizaje, incurriendo en costos y demoras para las compañías aéreas.

“Con el sistema, nos convertimos en un tripulante más a bordo de la nave y participamos activamente del aterrizaje, en lugar de dejarlo a la voluntad de Dios”, explicó Bermúdez Núñez

 

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