La tolerancia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-08 05:00:00

La tolerancia

En un breve cuento escrito por Manuel Vicent que aparece en la obra de Ernesto Garz√≥n Vald√©s, Derecho, √Čtica y Pol√≠tica, se fijan los l√≠mites de la tolerancia de un padre dispuesto a soportar los h√°bitos de sus hijos, no obstante la aversi√≥n que aquellos provocaban en su sensibilidad de izquierdista moderado con residuos de herencia burguesa.
La tolerancia

En aras del libre desarrollo de la personalidad y del di√°logo abierto, toler√≥ durante a√Īos que ¬ďla alcoba de su hija se llenara con una panda de amigos que tra√≠an una cala√Īa bastante atroz. No era lo peor que pasaran por delante de sus narices y que no se dignaran saludarlo, sino el olor a cabra que dejaban en la sala. Que se limpiaran las botas en la alfombra, que se abatieran sobre las estanter√≠as y manosearan sus libros con las u√Īas sucias, que se bebieran el whisky y que mearan sin tirar la cadena¬Ē. Todo esto estaba dispuesto a tolerar, hasta que el 14 de mayo de 1980, cuando ¬ďsu hija sali√≥ de la leonera con el pelo grasiento y los dedos amarillos de nicotina, cruz√≥ la sala, se dirigi√≥ a la biblioteca con la pretensi√≥n de llevar a sus compinches la Sinfon√≠a n√ļmero cuarenta de Mozart¬Ē. La tolerancia hab√≠a llegado a su l√≠mite: ¬ďEl padre(...) salt√≥ del sill√≥n impulsado por un mulle y lanz√≥ un grito estent√≥reo: ¬°¬°Mozart, no!! No pongas tus sucias manos sobre Mozart!!¬Ē.

Creo que no habr√≠a mayor inconveniente en sostener que por lo menos hasta el ¬ďincidente Mozart¬Ē, el personaje de Vicent es un hombre tolerante. Pero existe diferencia entre tolerar y soportar. En verdad todos tenemos que soportar varias cosas que preferir√≠amos eliminar. Nos gustar√≠a por ejemplo librarnos del envejecimiento, de la enfermedad, de los ruidos, de personas indeseables, de la contaminaci√≥n ambiental, para solo mencionar algunas cosas. Sin embargo, nos vemos obligados a aceptar las limitaciones naturales, insuperables para nosotros. La naturaleza no es tolerante. Pero si nosotros con nuestra actitud y decisiones podemos impedir que afecten nuestro entorno conductas intolerantes y descalificables de ciertos sujetos, debemos procurar todos los medios para evitarlas o corregirlas, siempre que la correcci√≥n no llegue demasiado tarde. Pregunt√©monos si en muchas oportunidades no hemos reflexionado sobre el grado de responsabilidad que nos cabe por haber permitido que la beligerancia le haya tornado la delantera a la tolerancia; la arrogancia a la conciliaci√≥n. Arribaremos a la conclusi√≥n de que eso ha ocurrido en m√ļltiples oportunidades, porque no hemos aplicado los correctivos inmediatos para impedir que la intolerancia termine en la barbarie.

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