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La misericordia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-08 05:00:00

La misericordia

La misericordia

La palabra y el concepto de “misericordia” parecen causar intranquilidad en el hombre, el que, gracias al enorme avance de la ciencia y tecnología como nunca antes en la historia, se ha convertido en el amo de la Tierra, dominándola y subyugándola. Este dominio sobre la Tierra parece no dejar lugar para la misericordia.

La verdad acerca de Dios como “Padre de misericordias”, nos permite verlo particularmente cercano al hombre cuando éste es amenazado en el corazón de su existencia y dignidad. Por este motivo, al ver la situación del mundo hoy, muchos individuos y grupos guiados por una sensación renovada de fe están regresando, yo diría casi espontáneamente, a la misericordia de Dios. Ciertamente están siendo movidos a buscarla por Cristo mismo, por aquel que a través de su Espíritu trabaja en los corazones humanos. Delante de sus coterráneos en Nazaret, Cristo citó las palabras del profeta Isaías: “El espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres” (Isaías 61:1).

Especialmente por su estilo de vida y sus acciones, Jesús demostró que el amor está presente en el mundo en que vivimos; un amor efectivo, un amor dirigido al hombre que abraza todo lo que representa su humanidad. Este amor se hace particularmente evidente al estar en contacto con el sufrimiento, la injusticia y la pobreza humana, al estar en contacto con la condición de la humanidad histórica que, de muchas maneras, manifiesta las limitaciones y debilidades tanto físicas como morales del hombre. Precisamente el modo y la esfera en la que este amor se manifiesta dentro del marco bíblico, se llama “misericordia”.

Cristo revela a Dios como rico en misericordia. Enseñarla no es el único objetivo; sino que la misericordia sea una realidad presente en nosotros mediante Cristo. Lograr que el Padre sea símbolo de amor y misericordia es, en la mente de Cristo, la piedra fundamental de su misión como Mesías.

Cristo vino, no a condenar, sino a perdonar, a mostrar misericordia. La mayor demostración de misericordia se encuentra en el hecho de que Él estuvo en nuestro medio y que nos llama a encontrarnos con Él, llevándonos a confesar junto con Pedro, que Él es el Hijo del Dios viviente. No existe pecado humano que pueda borrar la misericordia de Dios o evitar que Él derrame todo su poder triunfante sobre nosotros, si tan solo lo invocamos. Ciertamente, el pecado hace que el amor del Padre se torne más resplandeciente. Para rescatar a un esclavo, Dios sacrificó a su Hijo: su misericordia hacia nosotros se manifiesta en la redención.

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