Don Pedro Ignacio | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-09 05:00:00

Don Pedro Ignacio

Un siglo para la historia es muy poco, pero para un ser humano es un récord vital que vale la pena festejar y cuando quien lo cumple es una persona de bien, es necesario que se conozca el verdadero ejemplo que continúa siendo.
Don Pedro Ignacio

Comentamos lo anterior pues este año, concretamente este mes, don Pedro Ignacio Anaya Camacho cumple su primer siglo de vida y como los buenos vinos sigue tan campante, convertido en el centro de una hermosa familia, siendo un testimonio vivo de cómo la vida honesta ayuda a sobrellevar los años.

Nosotros le debemos a él muchas cosas, pero la más importante fue el habernos enseñado a integrar esa teoría utópica que aprendimos en la Universidad con la dura realidad, que dista mucho de parecerse a ese mundo ideal lleno de soluciones facilistas pero inexistentes en la práctica; duro ejercicio que al final terminó por mostrarnos el camino que hemos recorrido y que estamos indicándoselo idénticamente a otros noveles abogados, saldando la deuda de gratitud que tenemos para con aquel maestro.

También nos enseñó que toda realidad tiene una historia, que todo problema tiene una solución y que sólo con una persistencia sin descanso podemos entender aquella y resolver éste exitosamente.

Aprendimos de él el verdadero significado de la frase que con repetida frecuencia oímos: “médico joven, abogado viejo”, pues en la juventud nos sobra en fortaleza lo que nos falta en experiencia, esa que nos enseña que se pueden hacer las cosas de muchas maneras y que la fuerza no siempre se necesita cuando de soluciones se trata.

Por eso sentimos la necesidad de dejar expreso reconocimiento de cuánto nuestra vida le debe a ese hombre que nos enseñó con su ejemplo y educación.

Gracias maestro, usted lo sabe muy bien, porque no hemos ahorrado esfuerzos para que así fuera, que le debemos bastante; para pagarle estamos tratando de imitarlo y como lo estamos logrando queremos volverle a decir muchas gracias don Pedro, sin su apoyo las cosas quizá habrían sido más difíciles.

A toda su familia un abrazo; dichosos ustedes al descender de ese ejemplo.

 

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