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Argentina vence a Per√ļ jugando mal y sigue vivo | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-11 00:32:29

Argentina vence a Per√ļ jugando mal y sigue vivo

La esperanza de Argentina de clasificarse para el Mundial de Sud√°frica-2010 renaci√≥ esta noche de s√°bado al vencer con el √ļltimo suspiro a un aguerrido Per√ļ que vendi√≥ cara su derrota y estuvo al borde de la haza√Īa pero cay√≥ 2-1, en dram√°tico partido bajo un diluvio.
Argentina vence a Per√ļ jugando mal y sigue vivo

Los argentinos se iluminaron con un gol de Gonzalo Higuaín (47), pero Hernán Rengifo (90) logró un empate que tenía sabor histórico, hasta que entre las ráfagas de viento y lluvia, Martín Palermo empujó un balón hacia el fondo del arco (90+2).

El desahogo fren√©tico de 40.000 gargantas en el estadio Monumental lleg√≥ con el gol de Palermo, tras la ventaja por definici√≥n de nervios de acero de 'Pipita' Higua√≠n, a los 47, al recibir un pase de Pablo Aimar, el timonel que encontr√≥ Argentina despu√©s de andar varias fechas sin br√ļjula.

Con el pasaje asegurado para Brasil (33), Paraguay (33) y Chile (30) a la Copa del Mundo en el continente africano, la madre de todas las batallas ser√° la √ļltima fecha, con el choque de campanillas Uruguay (24, en zona de repesca) y Argentina (25), con Ecuador (23) como el tercero en discordia para capturar las dos plazas vacantes.

Un viraje de 180 grados se produjo en el funcionamiento del equipo albiceleste, que venía hundido en una crisis de juego e identidad, con el retorno de Pablo Aimar, quien fue el motor de una nueva dinámica, basada en las triangulaciones con Lionel Messi y Gonzalo Higuaín.

Aimar se hizo due√Īo y se√Īor de una franja de unos 30 metros, entre la media cancha y la zaga peruana, con pases de alta velocidad y formando sociedad con Jon√°s Guti√©rrez, marcador de punta en teor√≠a y volante de ataque por el ala derecha en los hechos.

Pero la escuadra conducida por José 'Chemo' Del Solar entró dispuesta a evitar una fiesta de los argentinos, con un eficiente esquema defensivo basado en dos líneas de cuatro, como una fortaleza dura de escalar para cualquiera.

Carlos Zambrano y Alberto Rodríguez se las veían en figurillas para ponerle candado a Messi e Higuaín, pero las ruedas de auxilio que ofrecían Rainer Torres, Juan Manuel Vargas y Josepmir Ballón contribuían a tender un campo minado de camisetas rojas con la banda blanca.

El partido se jugaba de mitad de cancha hacia la portería de un sólido y seguro Leao Butrón, pero Argentina volvía por momentos a languidecer con una circulación inofensiva del balón, con salida lenta desde el fondo y sin saber cómo fabricar un callejón de ataque.

Per√ļ intentaba adormecer la pelota en la media cancha con la experiencia de Nolberto Solano y la calidad t√©cnica de Luis Ram√≠rez, su mejor jugador, por personalidad y presencia.

El problema era que el artillero Johan Fano estaba tan solitario arriba, acorralado por Rolando Schiavi y Gabriel Heinze, que un gol peruano parec√≠a una utop√≠a, con el arquero Sergio Romero como est√°tico espectador, pero el f√ļtbol es la din√°mica de lo impensado y aquella impresi√≥n fue un espejismo.

Romero tembl√≥ cuando Vargas hizo estremecer el travesa√Īo con un bombazo y cuando un centro rasante al coraz√≥n del √°rea lo forz√≥ a jugarse la vida frente a Fano, a quien le tap√≥ una entrada con destino de gol.

Argentina meti√≥ un par de entradas profundas, nacidas del v√©rtigo de la sociedad Aimar-Messi-Higua√≠n, aunque faltaba m√°s compa√Ī√≠a y el debutante Enzo P√©rez no lograba articularse pl√°sticamente con el estelar trinomio.

Cuando no se ve√≠a la luz en el t√ļnel, la impaciencia de la multitud crec√≠a como una ola monstruosa, que por momentos coreaba "Paleeermo (Mart√≠n)", en reclamo de la inclusi√≥n del goleador de Boca Juniors.

Maradona escuchó el clamor popular e hizo entrar al corpulento artillero, en una segunda etapa que trajo un alivio con el pase magistral de Aimar que Higuaín mandó al fondo del arco, en mano a mano con Butrón, con la jerarquía de los goleadores de raza.

Dram√°ticas se volvieron las acciones con un diluvio que se descarg√≥ sobre el estadio, sobre un campo resbaladizo desde una llovizna de la ma√Īana.

Per√ļ sali√≥ con valent√≠a de su encierro para vender cara su derrota o alcanzar la haza√Īa y se agarraron la cabeza millares de aficionados cuando Ramirez se perdi√≥ el empate en un centro que atraves√≥ el √°rea como una pesadilla.

Sorprendió Maradona al ordenar la entrada del zaguero Martín Demichelis, por el estratégico Higuaín, pero Argentina estaba en la cornisa, al borde del abismo.

A los 90 llegó el empate y el silencio en el Monumental, pero Argentina en el descuento y tras varios centros que cruzaron el área, encontró en la pierna salvadora de Palermo el gol que le dio la victoria a los 92 minutos.

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