Palabras Inútiles | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-13 05:00:00

Palabras Inútiles

El Museo de Arte Moderno de Bucaramanga abre la exposición Obra Experimental, de Beatriz González Aranda, tal vez la artista plástica más universal con que cuenta Colombia en la actualidad. Tiene dos temáticas: Ondas de Rancho grande y Auras anónimas. Son un ejemplo de cómo la artista interviene la desmemoria nacional. Ondas es testimonio brutal de los efectos del paramilitarismo en Córdoba. Mapa en mano, una campesina reclama sus tierras y luego es asesinada.
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Auras recuerda la última morada de cientos de miles de los olvidados de la Tierra en el Cementerio Central de Bogotá. Es una defensa a la pretensión de derrumbar los Columbarios, el último vestigio de su paso anónimo por este mundo. La intención de la Maestra Beatriz González es hacer un trabajo de estrategia de memoria, como puede hacerla un artista plástico de su estatura internacional. La exposición recuerda la sentencia del filósofo contemporáneo Andreas Huysen: “… los derechos a la memoria pueden ser manipulados para olvidar (….) la memoria está amenazada.” No es una afirmación abstracta y genérica, en un país que ha sido declarado en “Estado de Opinión”, es decir, de ignorancia y de manipulación, gracias a la dosis de mentira y propaganda gubernamentales diarias.

Hay muchas memorias, incluso para hacer olvidar, como aquellas que conducen a la sacralización y la banalización de la Historia, como señala el humanista Tvetan Todorov en su libro Memoria del mal, tentación del bien. Sacralizar para aislar los hechos y desconectarlos de su contexto, y banalizar para hacer perder la especificidad y temporalidad de los acontecimientos, diluyendo el sentido histórico. Así Eichmann puede aparecer como un ejemplarizante ciudadano nazi que cumplía órdenes del III Reich, un perfecto inocente. Se trata de trivializar el mal para convertirlo en “normal”, para pasar del delito al vicio y de allí a la virtud, en donde el éxito es lo legal, como vemos en el Estado de Corrupción al que hemos sido conducidos en las últimas décadas. Obra Experimental de Beatriz González es un antídoto, una obra anti banal y anti sacra, porque el arte –dice- “debe concentrar la ondas y a la vez difundirlas para que los testimonios no queden en el vacío.”

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