Recesión en Europa | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-17 05:00:00

Recesión en Europa

Un año después del estallido de la crisis de las hipotecas sub-prime,  no paran aun sus repercusiones sobre el sistema financiero internacional y los principales bancos comerciales del mundo no han terminado de depurar sus balances, por lo que siguen reportando cuantiosas pérdidas que han afectado los precios de sus acciones contribuyendo así a la caída de las bolsas de valores en todos los mercados.
Recesión en Europa

Por algo se ha dicho que esta es la peor crisis financiera del sistema capitalista desde la Gran Depresión de 1929, y que si no se ha traducido en una recesión mundial como en esa ocasión, ha sido precisamente por las masivas y extraordinarias intervenciones de los bancos centrales de Europa y Estados Unidos que han inyectado billones de dólares y euros a los mercados.

Sin embargo, ni siquiera esta respuesta keynesiana a la crisis ha logrado evitar la desaceleración del crecimiento económico mundial, ni la posibilidad de que se llegue a una recesión en algunos países. De hecho en Europa ya se está a mitad del camino de la recesión, pues ésta se reconoce cuando el PIB decrece por dos trimestres consecutivos y se acaba de anunciar un primer resultado negativo, una caída del PIB de 0.2% entre marzo y junio pasados. Es la primera vez que el PIB de la comunidad europea cae desde que se introdujo el euro como moneda común en 1999.

No todos los países de la eurozona reportaron cifras negativas de crecimiento en el trimestre, pero tres de los más grandes sí mostraron retroceso: Alemania con -0.5% y Francia e Italia con -0.3% cada una; España estuvo prácticamente estancada, un mínimo crecimiento del 0.1% y sólo un país pequeño, la República Checa, reportó un aceptable 1%. Lo más preocupante es que las perspectivas no son buenas a punto tal que las mismas autoridades sólo esperan una recuperación el próximo año.

La situación se ha complicado mucho porque a la debilidad de la economía y el consecuente aumento del desempleo, se le ha juntado una aceleración de la inflación que en la zona euro llegó a superar el 5%, hecho que no solo ha reducido el margen de maniobra del Banco Central Europeo (BCE), sino que lo ha llevado a aumentar sus tasas de interés y a dar total prelación a la estabilidad de precios sobre la recuperación de la economía o el empleo, a pesar de que se reconoce que la actual inflación no es causada por excesos de demanda, sino por factores exógenos como el alza de los precios del petróleo y otras materias primas.

En recientes declaraciones, el presidente del BCE, Jean-Calude Trichet señaló que para los gobernadores del Banco la única aguja de su brújula es el control de precios y no el crecimiento económico; y aunque en su última reunión el BCE decidió no volver a subir sus tasas de interés -ya las había subido a 4.25% el mes pasado, es decir más del doble de los Estados Unidos- el mensaje era muy claro en el sentido de que no les temblaría la mano para hacer cualquier cosa para mantener la estabilidad de los precios. Cualquier parecido con Colombia no es pura coincidencia.

En estas circunstancias la única herramienta que queda para enfrentar la recesión es la intervención del Estado tanto con política fiscal y de gasto público, como con medidas para desbloquear el canal de crédito. Así lo ha entendido, por ejemplo, el gobierno español que acaba de anunciar un paquete de 24 medidas para reactivar la economía incluyendo 10.000 millones de euros para la construcción de vivienda protegida, líneas de avales y crédito a las pymes, así como cambios en la regulación de servicios públicos para abaratar las tarifas.

Se podría decir que aquí también hay parecidos con Colombia, pero en realidad hay grandes diferencias: la primera es que en Colombia el gobierno viene desde hace varios años con un ritmo desaforado de crecimiento del gasto público, por lo cual no tiene margen de maniobra para aumentarlo más. Como se ha dicho varias veces, el gobierno no ahorró en las vacas gordas y ahora que están llegando las vacas flacas no tiene reservas para enfrentar la situación. Otra diferencia es que en Colombia no estamos en una recesión, sólo una desaceleración del crecimiento a un nivel del 4%, que sería aceptable y no requeriría la intervención estatal si no fuera porque se necesita para apuntalar la reelección. Pero es grande el costo de poner la economía al servicio de la politiquería y tarde o temprano lo pagaremos todos.

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