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El arte de mentir | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-15 05:00:00

El arte de mentir

Por estos días se ha suscitado una gran controversia entre las autoridades de la capital de la República, con ocasión de la desaparición de una joven estudiante, circunstancia que exigió de la administración de Bogotá poner a disposición de su familia todos los recursos administrativos y de personal para lograr su ubicación.
El arte de mentir

Diferentes medios de comunicación nos han enterado que al parecer después de varias pesquisas, de la formulación de interrogantes a la estudiante, del seguimiento de varias llamadas de su celular a amigos y al no permitir que se le realizaran exámenes de medicina legal para establecer su condición física, se tiene la sospecha de que presuntamente la supuesta afectada le ha mentido a todas las personas.

Este hecho que puede parecer trivial, sirve para recordar que en las legislaciones de otros países como España, Estados Unidos, Francia, etc. de comprobarse un comportamiento de este perfil, tal conducta acarrea significativas sanciones, inclusive la cárcel, ya que se puede tipificar la simulación de un delito. Los colombianos no hemos superado aún el nivel de aculturación que se supone hemos recibido de civilizaciones más desarrolladas, lo que se traduce en asimilar el orden, la disciplina y la autoridad como caracteres que hacen respetable a toda sociedad.   Acá se acepta el desorden, el incumplimiento y la mentira como algo propio de la idiosincrasia tropical.

En particular la mentira es el pan diario en las relaciones interpersonales, comenzando en la familia y continuando en el trabajo, los negocios, el manejo de la política, el ejercicio del poder y qué no decir de las relaciones afectivas. El mal ejemplo cunde; a diario quienes nos gobiernan apelan al engaño para explicar lo inexplicable. Las argucias y patrañas para obtener todo tipo de logros son casi ya de recibo y al que no las usa, lo tildan de tonto. Es el típico semblante de una comunidad en el atraso.

No hay mentira por más diestra, que no se venga a saber, aún cuando algunos sostienen que no hay cosa más provechosa que un discreto mentir. Leyendo hace poco al escritor inglés, Sir Horace Walpole, éste afirmaba para su época en el siglo XVIII lo siguiente: “He descubierto que todavía hay esperanzas de que el mundo se corrija. No he oído ni una mentira en cuatro días.  Pero es que no he oído nada, en realidad”. En este país no es necesario que transcurra tanto tiempo, los ejemplos abundan por montón.

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