Televisión que corrompe | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-20 05:00:00

Televisión que corrompe

La etapa actual del capitalismo hace de la privatización un vellocino de oro y sublimiza todo lo que posibilite el entregar a manos de poderosos monopolios aquello que es público. Y quien se atreva a cuestionar tal política es señalado como un enemigo del progreso que debe ser estigmatizado.
Televisión que corrompe

Uno de los ejemplos más sobresalientes de los defectos que tiene la privatización es lo que ha ocurrido con la televisión en Colombia. Ella, cuando era pública, tenía aspectos criticables, pero era sana, variada, entretenía y despertaba inquietudes culturales en los televidentes.

La campaña voraz que emprendieron los corifeos de Caracol y RCN para que ella fuera privatizada no tiene parangón. Agotaron los argumentos para enaltecer lo que ganarían los televidentes y el país si tal bien estatal pasaba a manos privadas. Y lograron su cometido.

La televisión privada ha tenido tres grandes consecuencias: se han enriquecido RCN y Caracol Televisión en grado superlativo; creció su influencia entre las masas; pero para lograr lo anterior, han producido una televisión de pésima calidad, dedicada a deificar a los capos de la mafia, causando un daño social que no tiene antecedentes en nuestra historia.

¿Alguien imagina el daño social que causa el volver a los capos de la mafia y su universo un ícono? ¿Se puede acaso evitar que en un país lleno de frustraciones y sueños mutilados, de desempleo, de inequidades económicas y sociales, los muchachos y las niñas que carecen de todo tomen como ejemplo la vida de los capos y de las adolescentes que fueron sus “juguetes” sexuales?

Ninguna telenovela había logrado la audiencia que hoy tienen “El Capo” de RCN y “Las muñecas de la mafia” de Caracol Televisión. Pero jamás la televisión había causado tanto daño social.

Algunos consideran que el problema no son tales telenovelas sino que culturalmente Colombia se identifica con el fenómeno narco y que lo que trate tal tema nos hipnotiza.

Si eso fuera cierto, el Estado y los canales privados tienen la obligación de usar la televisión para neutralizar tan equivocado valor social y desnudar el daño que nos ha causado. Lo erróneo es enaltecerlo y multiplicar el número de colombianos que están deslumbrados por el mundo narco.

Colombia se corrompe en progresión geométrica mientras cree estarse entreteniendo con telenovelas tales como “El Capo”, “Las muñecas de la mafia”, “Sin tetas no hay paraíso”, “La viuda de la mafia”, “El cartel de los sapos”.

Entre tanto el Presidente de la República, quien tanta influencia tiene en el conglomerado y entre los dueños del poder, permanece impasible, en lugar de usarla para proteger a la comunidad y exigir que la televisión deje de ser una caja de resonancia del “paraíso narco”. ¡Pobre Colombia!

 

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