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AIS: ¿para quién? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-21 05:00:00

AIS: ¿para quién?

Decía Rousseau: “El origen de la auténtica desigualdad entre los hombres no es político sino económico”. Es innegable que lo económico se ha convertido en eje fundamental de nuestra sociedad. Hoy la mayoría de las personas sólo luchan por poseer mayor riqueza y bienes. Se valora a las personas por lo que tienen y no por lo que son. Consideramos la importancia de las profesiones y oficios según lo que produzcan económicamente. Se asigna mayor valía al que gane, no importa cómo, estimulando el egocentrismo a expensas de la solidaridad.
AIS: ¿para quién?

La riqueza importa en la búsqueda del poder, no del desarrollo integral. El otro es invisible como persona con dignidad, mucho más si es minoría o pertenece a grupos poblacionales vulnerables. La alteridad o conciencia del otro, desde lo económico, ha sido reemplazada por el dios dinero. Al rico se le respeta sin cuestionamientos y al pobre se le desprecia sin consideración. El objetivo de vida para muchos es exclusivamente atesorar fortuna.

En este contexto no es de extrañar lo sucedido con el programa Agro Ingreso Seguro (AIS). Correspondía al gobierno la distribución justa y equitativa de beneficios, dar ayuda efectiva a los campesinos, proporcionar igualdad de oportunidades, defender el bien común sobre el particular, ejercer control estricto de las acciones, respetar los derechos económicos de los agricultores y orientar los dineros a la realización de las aspiraciones de estas personas, sin distingo alguno.

¿Qué vimos? El descuido en el cumplimiento de  principios éticos esenciales en la política: justicia y subsidiariedad o asistencia a los pobres. En nuestro país, en donde las desigualdades bloquean la obtención del bienestar para todos, es necesaria la aplicación de políticas sociales de discriminación positiva para amparar a los desfavorecidos, y permitir gradualmente el cierre de la brecha que se produce entre los que más tienen y acceden fácilmente a los beneficios sociales y los que nada tienen y permanecen marginados.

La eficacia del gobernante debe comenzar por ocuparse de la injusticia manifiesta en que viven grupos poblacionales, como la mayoría de nuestros campesinos y asegurar la igualdad de oportunidades y acceso a bienes y servicios: Esta es la verdadera alteridad política y económica a la que deben apostar los verdaderos líderes.

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