Contrapesos y excesos | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-23 05:00:00

Contrapesos y excesos

La figura jur√≠dica conocida como Balances y Contrapesos, de tradici√≥n en el sistema anglosaj√≥n, ahora implementada en el ordenamiento positivo colombiano, representa una pieza fundamental dentro del andamiaje pol√≠tico que caracteriza a la democracia; no obstante, mal entendida, y, peor a√ļn, err√≥neamente aplicada, puede llevar a ca√≥ticas consecuencias para la estructura del Estado y para su funcionamiento como aparato articulador del poder de la Naci√≥n.
Contrapesos y excesos

La democracia, el m√°s avanzado de los modelos de organizaci√≥n pol√≠tica, basado en el reconocimiento de los principios fundamentales de libertad, igualdad y solidaridad, requiere formas y mecanismos de control para garantizar la convivencia y evitar los excesos del poder. Montesquieu escribi√≥ sobre la trascendencia que tiene para la legitimidad del Estado, la separaci√≥n de sus funciones; los redactores de la Constituci√≥n Norteamericana pensaron en la necesidad de mantener una situaci√≥n de equilibrio entre ellas, a trav√©s de los controles que cada rama del poder p√ļblico ejerce sobre las dem√°s.

Lo que no se puede es olvidar que la separaci√≥n entre los encargos del servicio administrativo, debe entenderse como un requisito establecido como garant√≠a de la democracia, y no como una independencia absoluta en el ejercicio de las funciones, que lleve a la construcci√≥n de poderes aislados, incontrolados, cada uno desde su posici√≥n expresado por conducto del funcionario de turno en torno a unas ideas y expectativas particulares y por lo tanto, cambiantes y distanciadas de la utilidad p√ļblica y el inter√©s nacional.

En Colombia, estamos viviendo un grave enfrentamiento entre las altas Cortes, el Ejecutivo y el Legislativo, en asuntos de gran impacto para el curso de la Naci√≥n, como son: la b√ļsqueda de legitimaci√≥n a la prolongaci√≥n del cargo de Primer Mandatario, la integraci√≥n de la jurisdicci√≥n penal del pa√≠s a la justicia internacional, pr√°cticamente sin l√≠mites, las funciones de juzgamiento de servidores p√ļblicos de alto rango por la Corte Suprema de Justicia, la implementaci√≥n de los derechos fundamentales por parte de la Corte Constitucional y la adjudicaci√≥n de un tercer canal privado de televisi√≥n.

Los debates que se adelantan sobre asuntos de tan hondas repercusiones para el pa√≠s como los citados, no se han caracterizado por la ponderaci√≥n ni la prudencia; la juridicidad de los planteamientos se ha perdido ante la pretendida fuerza de argumentos que en no pocas ocasiones responden a apetitos desviados de los principios de derecho y de la p√ļblica conveniencia. Es preciso recapacitar para recuperar la institucionalidad perdida.

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