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La uribersidad del régimen | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-24 05:00:00

La uribersidad del régimen

Krishnamurti, que no era propiamente un narcoterrorista de “la far” ni un estudiante de la Universidad Nacional, sino un Maestro espiritual reconocido en el mundo entero, dijo lo siguiente: “El niño lo registra todo consciente o inconscientemente hasta que, poco a poco, se convierte en hindú, musulmán, católico o un no creyente. Y entonces hace divisiones como: “mi creencia”, “su creencia”, “mi dios”, “su dios”, “mi país”, “su país”.
La uribersidad del régimen

Poco a poco los niños crecen, los huesos se alargan, ya pueden limpiarse solos la nariz, dejan de mojar la cama y sus padres, cansados de tenerlos jodiendo en casa, porque es lo que se acostumbra o porque es lo debido, los llevan a la escuela para que con la acumulación de conocimientos pero, sobre todo, con el despertar de la inteligencia, eliminen las creencias absurdas, terminen con los condicionamientos y lleguen a ser personas libres, creadoras, críticas y capaces de respirar, pensar y actuar por sí mismos.

En Colombia -quizás porque la educación se convirtió hace mucho en negocio perverso-, los auténticos maestros desaparecieron del mapa, el conocimiento es propiedad privada y la inteligencia se quedó dormida en el lomo de algún libro de historia o en las tripas del campesino que nunca vio llegar la ayuda y sí el arma maldita que le apuntó a la cara para robarle la tierrita. En Colombia, los niños pueden llegar a tener cien años y en su inconciencia solo ven, oyen, hablan, defienden y sufren por lo que les dijeron que había que ver, oír, hablar, defender y sufrir. Nunca crecieron, jamás conocieron la inteligencia, siempre dependieron y fueron manipulados por los que, por la fuerza o el uso del conocimiento insensible, los manejaron.

En la triste Colombia de hoy no hay lugar para la inteligencia, está prohibido pensar, es pecado saber y se condena al que proteste por defender sus derechos arrebatados. Los “niños”, entre quince y 99 años, repiten como loros que los columnistas son guerrilleros y los izquierdistas ateos. Están seguros de que los de la oposición son masones aliados del diablo y los estudiantes que protestan son unos terribles secuestradores que merecen ir al paredón.

En Colombia, hoy, la consigna es acabar el pensamiento porque el inteligente no conviene, no se arrodilla, no levanta altares. Entonces, cerrarán las universidades públicas (hasta las que tienen de rectores a idiotas útiles del régimen) para que los ricos estudien teología culebrera en la “uribersidad” del régimen y los demás sigan comiendo cuento… (¿o mierda?).

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