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Un escultor reciclado | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-26 18:59:08

Un escultor reciclado

Hasta hace un a√Īo, Jes√ļs Ebratt trabajaba como obrero de construcci√≥n en Bogot√°. Ahora est√° terminando una colecci√≥n de 40 esculturas hechas totalmente en material reciclable, que exhibe orgulloso en los sem√°foros de Bucaramanga. No se ha dejado tentar por las ofertas porque conf√≠a en poder mostrar su trabajo en una gran exposici√≥n.
Un escultor reciclado

 

Su nombre tiene un apellido franc√©s que le va muy bien con su nuevo oficio. Algo ha averiguado por Internet, aunque all√≠ tambi√©n se dice que sus ra√≠ces son hebreas. Seg√ļn la Red, tres de sus antepasados, los hermanos Ebratt, entraron a Colombia desde Francia por la Costa Atl√°ntica y sus descendientes se regaron por todo el territorio nacional. Y aunque su apariencia f√≠sica en nada se parezca a un europeo, la habilidad que posee con las manos podr√≠a acercarlo un poco ¬Ėtal vez s√≥lo un poco- al mundo parisino.

Jes√ļs Ebratt, un samario de 37 a√Īos, alto, flaco y padre de seis hijos, lleg√≥ hace un a√Īo a Bucaramanga cuando iba de paso a visitar a sus familiares en Santa Marta. Dice que por un fallo en los c√°lculos se qued√≥ sin el dinero necesario para pagar los pasajes en bus de los 7 integrantes de su familia, y por eso termin√≥ qued√°ndose en un hotel que hasta hoy se ha convertido en su casa y en su taller para trabajar.

 

Jes√ļs vive en el cuarto de una residencia familiar en pleno Centro de Bucaramanga, que mantiene perfectamente limpio. Por √©l paga 12 mil pesos diarios. All√≠ duerme en una cama doble con su esposa y dos de sus hijos; el mayor, que ya tiene 16 y el menor, de 4. Los otros cuatro, todas ni√Īas, poco a poco se han ido a Santa Marta.

Atr√°s quedaron los tiempos en que trabajaba como obrero de construcci√≥n en Bogot√°, pero lo que nunca olvida es que precisamente porque su trabajo habitual se fue a pique, comenz√≥ a vender sus ¬Ďartesan√≠as¬í, como √©l mismo les dice a los objetos que construye sin ninguna gu√≠a o conocimiento escult√≥rico.

Lo √ļnico que aprendi√≥ y fue gracias a uno de sus amigos en Bogot√°, ha sido el arte de envejecer, que ha combinado de muchas formas hasta lograr lo que hoy muchos transe√ļntes ven en cualquier sem√°foro de la ciudad.

Su trabajo definitivamente llama la atención.

Cualquiera dir√≠a que los objetos que construye este hombre que s√≥lo curs√≥ hasta sexto de bachillerato, son en bronce, hierro o cobre. Y tal vez ah√≠ est√° el secreto de su arte. Jes√ļs ha desarrollado en menos de un a√Īo, una t√©cnica que le permite simular el metal cuando en el fondo, todo se nutre de objetos no biodegradables.

Lo que recicla

En una de las esquinas de su habitaci√≥n, Jes√ļs amontona objetos que recoge diariamente en la calle. Un pedazo de persiana pl√°stica la amold√≥ con precisi√≥n a las alas de una hormiga culona en la que est√° trabajando hace unas semanas.

También guarda los restos que le quedaron de un trozo de la cargadera de un balde, que utilizó para moldear las antenas de uno de los símbolos de la gastronomía santandereana. Y hasta utilizó un pedazo de licuadora para hacer parte del cuello del animal. También tiene tubos de PVC, acrílicos, cobre, madera, icopor y cartón.

Esta hormiga ocupa gran parte del espacio de la habitaci√≥n de Jes√ļs y es tal vez una de las ¬Ďartesan√≠as¬í m√°s grandes que ha construido. Junto a la cama, en el caj√≥n de la mesa de noche, tiene pinturas, tierra, Acronal¬† (una resina acr√≠lica que no deja pasar el agua), silicona, pegante, engrudo de yuca y hasta servilletas. Todo lo utiliza.

El primer objeto que construy√≥ fue una moto peque√Īa que inici√≥ con dos llantas de un coche da√Īado que se encontr√≥. Cuando la sac√≥ a la calle, s√≥lo dur√≥ media hora en venderla. Ped√≠a $35 mil y la vendi√≥ en $20 mil.¬† Y a eso se ha dedicado. Es, por decirlo de alg√ļn modo, un artista reciclado.

¬ďMe imagin√© la moto y as√≠ empec√© a armarla¬Ē. Con esta frase explica c√≥mo hace su trabajo, porque Jes√ļs no dibuja planos y tampoco se ayuda con maquetas, s√≥lo recuerda c√≥mo son los objetos y en ocasiones acude al Internet.

La siguiente moto la hizo con una persona manejando. Luego construy√≥ una Harley, una Yamaha, una Susuki, todas peque√Īas, que pronto vendi√≥ con la misma estrategia de salir caminando cargando el objeto.


La colección

Pero en Bucaramanga las cosas han cambiado. Al principio tambi√©n vendi√≥ sus ¬Ďartesan√≠as¬í, pero hace cinco meses decidi√≥ dejar de hacerlo porque se propuso completar una colecci√≥n de 40 objetos que piensa mostrar en una gran exposici√≥n.

Y ya los tiene. Est√°n guardados en una bodega de un comerciante de zapatos que se ha convertido en su principal mecenas.

Pero Jes√ļs sigue saliendo a la calle con sus objetos. Trabaja todo el d√≠a reciclando y construyendo, y al final de la tarde recorre las calles antojando a los transe√ļntes con su arte. Y las ofertas le sobran. Sin embargo, √©l hace de tripas coraz√≥n y pide con orgullo que apoyen el arte urbano. Y lo logra. Con el dinero que le dan, recoge los 12 mil pesos diarios que necesita para pagar su habitaci√≥n y tambi√©n la alimentaci√≥n para cuatro personas. Su esposa tambi√©n lo ayuda vendiendo masmelos en forma de matachos de la televisi√≥n.

Mientras tanto, en la bodega, un helicóptero, un avión F16, varios tanques de guerra, una trituradora de rocas, una retroexcavadora, un buldózer, un carro lechero, dos robots, ocho motos, un Willys, un Ferrari, un castillo, la torre Eiffel, un barco ruso y hasta el Titanic, aguardan para ser expuestos.

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