La incompetencia y los presupuestos p√ļblicos | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-25 05:00:00

La incompetencia y los presupuestos p√ļblicos

Siempre que se habla, se estudia o se analizan los factores que m√°s deterioran los presupuestos p√ļblicos, se mencionan la corrupci√≥n y el desgre√Īo administrativo que caracterizan a miles de empleados estatales.
La incompetencia y los presupuestos p√ļblicos

Puesto de otra forma, a estos dos comportamientos se les suele responsabilizar de que los recursos no alcancen y que ninguna reforma tributaria sea suficiente para atender las inversiones m√°s b√°sicas y los gastos m√°s elementales de cualquier gobierno.

Y sí, quienes apuntan en ese sentido tienen razón, pero esos dos argumentos se quedan cortos.

Y se quedan cortos, porque existe otra caracter√≠stica perversa que tambi√©n influye de manera muy negativa en la insuficiencia cr√≥nica de los recursos p√ļblicos.

¬ŅSu nombre? La incompetencia. Es que si existiera la voluntad real en innumerables entidades p√ļblicas de sancionar las leyes, controlar los reglamentos y hacer cumplir las normas ya escritas, esta definitivamente ser√≠a otra sociedad.

Aplicando lo anterior a la realidad cotidiana, si se hicieran cumplir las leyes y por ejemplo, se cobraran las multas por las constantes violaciones de la ciudadanía a las normas más elementales de convivencia, los presupuestos definitivamente tendrían alcances superiores.

Para mencionar apenas un ejemplo, en Bucaramanga y su área metropolitana se sabe que no se cuenta con suficientes alféreces para controlar el tráfico en teoría, porque no hay presupuesto para contratar más. Sin embargo, si se sancionaran los millones de violaciones de tránsito y se cobraran las correspondientes multas, la plata alcanzaría para eso y mucho más. Y de paso, se mejoraría el tránsito y las calles se volverían más seguras porque los conductores se acostumbrarían a la fuerza a respetar las normas.

Pero lamentablemente no es así.

Lo mismo sucede para el caso de la Polic√≠a, que a veces se ve a gatas hasta para obtener la gasolina necesaria para sus veh√≠culos, pero ni se le ocurre multar a quienes arrojan basuras a las calles, sanci√≥n que traer√≠a r√©ditos importantes a las arcas p√ļblicas y de paso ayudar√≠a a limpiar las v√≠as para que las ciudades colombianas y especialmente Bucaramanga, dejaran de parecer pocilgas del cuarto mundo.

Casos como los anteriores abundan y la evidencia apunta sin vacilación alguna a que de corregir así fuera parcialmente esa apatía imperante, la plata no solo alcanzaría para más, sino que los colombianos tendrían una vida cotidiana mucho más amable y limpia.

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