Una cátedra de vida | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-29 05:00:00

Una cátedra de vida

Escuchar llamados a la vida y recibir la respuesta que vimos en la Casa de Santander, nos muestra que enseñar sobre la vida es posible y es una necesidad sentida, en un momento como el que vive el país de violencias y dolor. Las familias celebraron la exposición de los niños del Taller Chafura.
Una cátedra de vida

Una cátedra de vida y amor. De María Paula, una niña de 12 años, oíamos: “Cuando llegué por primera vez a la clase de Sonia, sólo me imaginé una clase común, donde aprendería diferentes técnicas de pintar, pero salió mucho más que eso: salieron sentimientos que yo no conocía, ilusiones y metas para el futuro y el amor hacia los demás y a la vida en mí se acrecentaron.” Sonia decía: “Ustedes niños, quizás a veces pensarán que los adultos somos incomprensibles y que lo que ustedes ven todos los días es una locura, con la apología a la muerte en todas sus formas. Nosotros pensamos lo mismo. En sus manos está ayudarnos a construir un mundo colmado de vida y belleza. Cada obra es la expresión del corazón de cada uno y de una dimensión que está mas allá de las estrellas, que intuimos si no perdemos esa sencillez y claridad de la infancia.

Nos contaba una experiencia, que a través de ella compartí y por la que siempre alabamos a Dios: “Tuve la fortuna de haber tenido en mi infancia, la ternura encarnada en dos viejos, amorosos y sencillos. Él, mi viejo, un soñador, me enseñó a mirar las estrellas y la vida. Allí nació mi creatividad, mi posibilidad de amar y mis sueños, mis anhelos de infinito y mi búsqueda de mundos más gratificantes. Aprendí a besar y acariciar con la ternura que luego dimos a nuestros hijos, con Luis, en un hogar que aún vibra por el amor que nació allá en las montañas de mi Palonegro. Creo en la magia y la necesidad de la vida y el amor entre los hombres para tener un país mejor del que nos muestran los medios todos los días. Porque he visto llorar a nuestros niños por soledad o incomprensión de nosotros los adultos. ‘La palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices’ (Einstein).

“Pido a Dios la realidad de un mundo mejor, con papás más felices de serlo, capaces de enseñar la vida, en la que los pequeños encuentren autoridad, seguridad y amor, por la fortaleza de sus espaldas y la dulzura de sus caricias y juegos. Termino con el poema de A. France: ‘Cuando seamos grandes, no nos olvidemos que para las noches se hicieron los cuentos, y los reyes magos, y los duendes buenos; que sólo hacen falta cuando llega el sueño, tener bien a mano la voz de un abuelo./ Cuando seamos grandes, no nos olvidemos que un beso es un modo de quedarse en alguien, que siempre es horario para acariciarse, que el amor es todo, que ternura es madre, que hay que estar temprano cuando se hace tarde./ Cuando seamos grandes no nos olvidemos de la fantasía, del sol y los juegos, de los cumpleaños, y el circo viajero, los payasos tristes, los muñecos buenos, la hermosa costumbre de decir: te quiero.’”

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