Inflación baja, lo bueno y lo malo | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-01 04:00:00

Inflación baja, lo bueno y lo malo

“Una tasa de inflación baja y estable es la única manera de lograr un crecimiento sostenido que genere empleo y mejore el nivel de vida de la población”, asegura el Banco de la República en sus minutas sobre desarrollo económico.
Inflación baja, lo bueno y lo malo

Y precisamente, por primera vez en varias décadas la inflación en el país es muy baja. “Creemos que para este año la inflación será la más baja en los últimos 40 ó 50 años, y lo que el Banco Central nos ha dicho es que ya se perfila una senda de inflación de largo plazo establemente baja, y parecería tan baja como la de los países industrializados. Esperamos que las medidas tengan un efecto tonificante en la economía y de creación de confianza”, dijo recientemente el Presidente Álvaro Uribe Vélez.

Según el Dane, en los siete primeros meses de este año, la inflación subió 2,18 por ciento y los precios de los alimentos tan solo 1,16 por ciento.

Pero aunque muchos sectores aseguran que esta es una excelente noticia, en otros no hay consenso total y se atreven a decir que estas cifras podrían convertirse en una espada de doble filo.

¿Buena o mala?

Para el ex ministro Juan Camilo Restrepo, la baja inflación no tiene lado malo. “Las inflaciones altas son generadoras de desigualdad social. Los ricos son más ricos  y los pobres más pobres, y en un país de economía emergente como Colombia, aún más”.

Aseguró además que las cifras han estado bien encaminadas durante los últimos años, que se ha logrado una inflación de un dígito, que es un predominante en los países desarrollados.

El Banco de la República también defiende la premisa. “Una inflación baja promueve el uso eficiente de los recursos productivos. Por el contrario, cuando la inflación es alta una parte del tiempo de los individuos y una parte de los recursos de la economía se invierten en la búsqueda de mecanismos para defenderse de la inflación. Así por ejemplo, cuando la inflación es alta las empresas deben destinar más recursos al manejo de su portafolio para evitar pérdidas financieras.

Estos son usos improductivos que no generan riqueza a la sociedad”, aseguraron miembros de la entidad.

Para el Emisor, una inflación baja disminuye la incertidumbre. Se ha observado que las economías con alta inflación también padecen de una inflación más variable. “La incertidumbre puede afectar negativamente la rentabilidad esperada de la inversión y por lo tanto el crecimiento en el largo plazo. La mayor incertidumbre implica también incertidumbre en los precios relativos, de tal manera que los precios pierden su contenido informativo sobre los precios futuros y los márgenes de comercialización aumentan. Todo esto afecta la asignación eficiente de los recursos y disminuye el crecimiento económico”, explicaron.

El sector financiero también dice que han sido muchos los beneficios para los colombianos. “Con la baja inflación viene una reducción en las tasas de los créditos, especialmente en los saldos del préstamo. Muchos han aprovechado esta situación para comprar vivienda”, dijo María Mercedes Cuellar, de Asobancaria.

Y para los analistas de Interbolsa, esta situación favorecería la inversión. “Para los inversionistas extranjeros resulta bastante atractivo un país con bajas tasas de inflación, además, se sabe que se asigna un mayor grado de riesgo a las inversiones en una economía con altas tasas, las cuales son mas susceptibles de tener mayor grado de volatilidad”.

Pero para los trabajadores, la inflación baja no es buena noticia, pues el incremento del salario está basado precisamente en ese índice.

El Ministro de Hacienda y Crédito Público, Óscar Iván Zuluaga, ya lo dejó claro. “Sobre la base de la inflación se debe ajustar el aumento de los salarios para el próximo año. No tenemos una cifra definida, pero hay que tener en cuenta los factores preestablecidos y que 2009 tendrá prácticamente cero inflación de alimentos, una inflación anualizada debajo del cuatro por ciento y un panorama de control de costos mucho más efectivo”.

Para el ex ministro Restrepo subir demasiado los salarios es sólo un espejismo. “Si hay inflación muy alta, se puede subir mucho el salario, pero todo estará tan caro que no alcanzará para nada; si la inflación está baja, hay más estabilidad y eso significa que la economía está estable y las cosas suben poco. El incremento del salario debe ir de la mano de la inflación”, explicó.

Agricultores, preocupados

Otro sector que ha manifestado su preocupación por la baja inflación es el de los agricultores, quienes dicen que ellos son los más afectados por esta situación.

“La baja de la inflación se está haciendo a costa del bolsillo de los productores del campo. Hay riesgo de que el país vuelva a caer en un déficit de abastecimiento de alimentos, debido al desánimo que hay para mantener el actual nivel de siembras, por causa de los bajos precios de las cosechas del primer semestre del 2009”, dijo el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Rafael Mejía.

El senador Camilo Sánchez dijo también que uno de los peligros de la baja inflación es una muy factible reducción de siembras, que a su vez puede llevar a que los precios de la comida suban más rápido el año entrante.

Y el gerente del Banco de la República, José Darío Uribe, admitió este riesgo. “Los períodos de precios altos incentivan las siembras agrícolas y viceversa. Es posible que la baja inflación tenga el efecto contrario; ese es un riesgo que existe y es importante enfrentarlo con medidas más de la política sectorial”, aseguró.

El también ministro Gabriel Rosas señaló que la única salida es adelantar una política que permita al sector agrícola sobrepasar ese impasse.

“La política de precios agrícolas no puede determinarse exclusivamente en función de la agricultura y, del mismo modo, una política macroeconómica que descuide la necesidad de que los precios agrícolas sean adecuados puede tener repercusiones costosas. Hay que actuar en dos frentes. En primer lugar, es necesario reducir las graves distorsiones en los precios que se hayan producido a lo largo de los años dentro del sector y entre éste y otras áreas, desde luego se debe hacer en forma gradual.

En segundo, es necesario introducir cambios profundos en las políticas sectorial y macroeconómica, porque no se le puede cargar toda la responsabilidad a la primera, cuando las dificultades se originan en la segunda”, dijo.

Agregó que lo cierto es que los gobiernos deben tomar medidas para reducir la magnitud de las fluctuaciones, y para eso es necesario tener una política sectorial consistente y una macroeconómica que no discrimine contra el sector. “La apuesta es a la estabilidad”.

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