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Mamás lesbianas y papás gays | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-31 19:35:43

Mamás lesbianas y papás gays

¿Puede una lesbiana cumplir con el rol de mamá? o, ¿un gay ser un buen ejemplo como papá? Vanguardia Liberal presenta historias de personas con hijos en esta situación, que además confirman que la discriminación sigue siendo uno de los principales impedimentos para que se respete la diversidad sexual. “Es importante que sepas que el niño actualmente no vive conmigo”. Eso fue lo primero que dijo Juliana*, una mujer de 34 años y un hijo de 10, que estuvo casada por 11 años y se divorció en enero de este año para formalizar una relación afectiva con otra mujer.
Mamás lesbianas y papás gays

Es la primera vez que esta profesional, que trabaja en una universidad, convive con otra persona de su mismo sexo y el camino que ha tenido que recorrer no ha sido fácil.

 

Cuando su familia se enteró de que vivirían bajo el mismo techo, le arrebató al niño aduciendo que ella era un “mal ejemplo”. Entonces Juliana tuvo que acudir a una comisaría de familia donde se decidió que el niño viviría con el papá, pero no por la orientación sexual de su mamá, sino porque era tanta la presión que los abuelos estaban ejerciendo sobre el niño –“siempre le preguntan cosas”- que él mismo prefirió no tener que dar razones por cuestiones que sólo le incumben a su mamá.

El papá del niño, por su parte, le exige a Juliana que cuando lo vea no puede hacerlo en compañía de su nueva pareja, a pesar de que él la conoce e incluso, habían convivido en la misma casa antes del divorcio. Los tres, jamás, es la nueva sentencia.

Juliana quiere construir una nueva familia, pero carga con varios miedos producto de la discriminación que ha tenido que enfrentar.

“Él (hijo) sabe que la amo, que soy feliz con ella, con él no reprimimos un abrazo, pero no sabe de la relación”, explica. Es tanta su preocupación por manejar de la mejor forma esta nueva situación, que Juliana, por ahora, no ha mencionado la palabra novia. Incluso pensó en acudir a un psicólogo pero “estamos en un país donde hasta los profesionales son bastante cerrados”, fue su conclusión luego de intentarlo.

¿Cuál sería entonces la mejor manera de hablar sobre diversidad sexual con los hijos? Elizabeth Castillo, coordinadora del grupo Mamás Lesbianas, cuya sede principal está en Bogotá, dice que lo más importante es entender que la verdad libera. “En la medida en que la situación está conversada, que se hable del tema, que se mantenga una comunicación sana, informada, desprejuiciada y que respete la realidad del otro, para nuestros hijos e hijas será mucho más sencillo hablar de nuestras realidades”.


El mito del “mal ejemplo”

Juliana ya le ha explicado a su hijo que se pueden conformar familias de dos hombres o dos mujeres, pero por toda la información negativa que el niño ha recibido por parte de su misma familia frente al tema, es natural que se confunda.

“El “acepta” a los gays, pero dice que su mama no… es complicado”.

Juliana asegura que en ningún momento le está dando mal ejemplo a su hijo; incluso, el niño entiende que la persona que hace feliz a su mamá es otra mujer. “Lo que pasa es que los prejuicios morales y sociales quieren  tergiversar la realidad. Para mí, mal ejemplo es enseñarle a robar o a ser consumidor, etc.”, dice.

Para la psicóloga Sandra Luna Delgado, en Colombia aún se está lejos de entender que no hay una sola tipología de familia (aquella que está conformada por mamá, papá e hijos). “Las familias son diversas, como es diversa la misma sociedad”, dice.

Estudios sobre la crianza de los hijos y las hijas liderados por la Asociación Americana de Psicología, organizaciones españolas y suecas, han demostrado que no hay una situación traumática para los niños y las niñas que son criados por padres del mismo sexo.

“Se ha encontrado que usualmente estos chicos aprenden a respetar la diferencia y que los ambientes en los que crecen pueden favorecer la aceptación por la diversidad, por los derechos de las personas”, explica la psicóloga.

Es más, se ha comprobado que las familias conformadas por mamás lesbianas y papás gays, pueden tener las mismas dificultades y las mismas disfunciones que aquellas de hijos criados por padres de diferente sexo.

“Nuestros hijos son iguales al resto, ni más buenos, ni más malos. La historia de su crecimiento es la misma: que se enfermó, que se cayó, que luego llegó la adolescencia…, todo es igual”, dice Elizabeth Castillo, coordinadora de Mamás Lesbianas.

Juliana está convencida de que ser una buena mamá no depende de la orientación sexual que se tenga. “Son muchas cosas más, es inculcar valores como la honestidad, el respeto, la tolerancia”, dice. Y eso mismo lo entendió Diana*, una joven de 19 años que se enteró hace tres que su mamá era lesbiana.

Esta estudiante de diseño gráfico no tiene pelos en lengua. Sabe llamar por su nombre a las cosas y hoy, luego de un largo proceso de incertidumbre, dice con orgullo que su mamá es lesbiana y que al mismo tiempo ha sabido ser la mejor mamá y la mejor amiga.

Ella empezó a intuir a los 14 años que a su mamá, una mujer muy joven con la que no vive desde que tenía 9 meses de nacida, no le gustaban los hombres. Como le está sucediendo hoy al hijo de Juliana, esta joven también recibió por parte de sus familiares comentarios negativos sobre la orientación sexual de su mamá.

Claro, nadie pronunciaba la palabra lesbiana, pero se afirmaba con frecuencia que su mamá estaba enferma porque siempre estaba rodeada de mujeres.

La mamá de Diana tiene 36 años y quedó embarazada cuando tenía 15. Y aunque conformó un hogar con el papá de la niña, este, en medio de un conflicto legal se la arrebató cuando ella enfrentó su orientación sexual. “Se decía desde siempre que ella no valía por su condición, pero yo no entendía”, dice su hija.

En 2006, la adolescente empezó a hacer preguntas. Su mamá se decidió. Ese día la llevó a la entrada de una iglesia y simplemente la abrazó. Diana dice que quería escucharla pero que estaba muerta de miedo, que se negaba a aceptarlo, pero que cuando su mamá finalmente lo dijo, la angustia pasó.

“Ese día, en la iglesia La Consolata en el barrio Mutis, ella paró la moto, me abrazó y empezó a llorar. Luego me dijo: yo tengo como pareja a una mujer, soy lesbiana. Entendí que el rechazo hacia esa posibilidad había sido sembrado por mi papá. Y también que mamá es mamá y que no importa su orientación sexual para quererla más o menos”, dice la joven.

La coordinadora de Mamás Lesbianas afirma que lo que sí han revelado los estudios sobre la crianza de los hijos y que marca la diferencia entre las familias heterosexuales y la homoparentales, es la manera en que estos hijos se relacionan con quienes los rodean. “Son unos dinamizadores sociales más interesantes, en la medida en que se resisten a la discriminación, como por ejemplo, que se la monten al gordo del curso. La explicación es porque están criados en unos espacios donde aprenden a defender la igualdad y por ende no permiten el irrespeto a la diferencia”, dice.

En el caso de Diana, después de saber la orientación sexual de su mamá, dice que se apegó más ella. “Nos volvimos más amigas, ella sabe que cuenta conmigo. Su pareja me cae muy bien. Me agrada mucho porque es la primera persona de mi familia que quiere que estemos cada vez más unidas”.


Y los papás gays…

Esteban* se define como bisexual. Tiene 23 años, trabaja, estudia inglés y tiene un hijo que acaba de cumplir 6 años.

El niño fue producto de su primera relación afectiva con una amiga del colegio y no dudó en formalizar una familia que se acabó cuando su hijo cumplió dos años.

“Cuando me descubrí como bisexual, en el 2004, fue muy difícil entender lo que me pasaba y  aprender a  manejar la situación con mi hijo y mi nueva pareja (en este caso un hombre)”.

Lo que más le preocupaba era la manera de contárselo a su hijo. Como en los casos anteriores, el miedo lo devoró, pero poco a poco entendió que no podía ser una persona frente al mundo y otra muy diferente ante su hijo.

“Decidí ser como yo soy e irle explicando con el tiempo que mi orientación sexual es algo normal. El primer paso fue llevarlo de paseo con mi pareja y se hicieron amigos. Mi hijo me preguntaba quién era él y yo le decía que era un amigo muy especial y que lo quería”, cuenta Esteban.

Hasta hoy, este joven ha tenido dos relaciones con hombres y el resto con mujeres. Su hijo sabe que tiene un novio y no una novia y las cosas siguen marchando de la mejor manera. Incuso, dice que la mamá de su hijo confía en que la forma de educarlo siempre será pensando en su bienestar.

Las dos especialistas consultadas coinciden en que el temor de los padres del mismo sexo, no es tanto en cómo crían a sus hijos, sino en cómo la sociedad va a afectar esa crianza.

“Por eso es tan importante el llamado a que seamos una sociedad incluyente. Hay que aprender que la diversidad existe y que podemos aceptar a los hijos e hijas de padres del mismo sexo”, dice Sandra Luna y agrega que hay una actitud generalizada donde “vemos con miedo la diferencia y ese miedo nos genera rechazo y hace que asumamos conductas que maltratan a los niños, a las niñas y a sus familias”.

En una cafetería, Karen*, una mujer de 38 años, comerciante, está sentada con su hija de 8, tomando jugo de mango. Ella también es lesbiana y desde siempre lo ha tenido claro. Tanto, que cuenta su historia delante de la pequeña, sin ni siquiera bajar un poco la voz.

* Nombres cambiados.


TUMBANDO MITOS

¿Si un niño es criado por una pareja de homosexuales va a terminar siendo homosexual? Falso. El tema de la homosexualidad es multifactorial. Para la psicología, la homosexualidad dejó de ser un trastorno, es sencillamente una orientación sexual.

¿Las familias diversas son sólo las que están conformadas por homosexuales, bisexuales, lesbianas y transexuales? Falso. Todas las familias son diversas. No hay una familia que sea estática y que corresponda completamente al modelo tradicional.

¿El homosexual está enfermo? Falso. La gente sigue viendo la orientación sexual como una enfermedad, que se supone que se trasmite, que es como una epidemia que se riega. En la medida en que la gente no cambie el concepto y continúe sin apoyarse en la ciencia que ha demostrado que la homosexualidad no es una enfermedad, van a persistir esos prejuicios que lo único que indican es que siguen existiendo altísimos niveles de discriminación.

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