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La villa del cine | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-10-31 19:34:52

La villa del cine

En Villa Paz, un corregimiento de Jamund√≠, sus habitantes son actores y actrices de cine as√≠ ninguno haya pisado una universidad. De la mano de V√≠ctor Alfonso Gonz√°lez, ¬ĎEl director¬í, ya se han grabado cuatro pel√≠culas. Y de repente la calle se llen√≥ de curiosos. Las puertas de las casas se abrieron y de ellas salieron apremiantes mujeres, ni√Īos, hombres, ancianos. Todos de raza negra, descendientes de africanos. Todos estirando los cuellos, como queriendo ver mejor. Era la tarde de un mi√©rcoles de agosto y en Villa Paz, un corregimiento que pertenece a Jamund√≠ y que est√° ubicado a 40 minutos de Cali, se estaba filmando la escena de una pel√≠cula.
La villa del cine

¬ďRecuerden que desde que comienzo a grabar ya no somos nosotros, ya son las caras de los personajes actuando¬Ē, se escuch√≥ decir. Eran las palabras del director y guionista, V√≠ctor Alfonso Gonz√°lez.

 

Inici√≥ la grabaci√≥n. V√≠ctor se mov√≠a en c√≠rculo, buscando el mejor plano. Era la escena de lo que quiz√° ser√° el desenlace de un asesinato. Un hombre amenazaba con un rev√≥lver al marido de una mujer que apareci√≥ con cara de angustia e implorando por la vida de su amado. En el piso, una joven hermos√≠sima de 16 a√Īos estaba de rodillas y con las manos juntas, como orando, para tambi√©n clamar por la vida del sentenciado a muerte. No hab√≠a caso. En la mirada del hombre del rev√≥lver no se notaba un √°pice de misericordia. La suerte estaba echada.

En ese momento, un aguacero bíblico se desprendió del cielo y la grabación se suspendió. El desenlace de la escena quedó en suspenso.

II

Para llegar a Villa Paz se debe atravesar Jamundí y tomar la carretera que conduce al corregimiento de Potrerito.

Una hacienda ca√Īera de paredes blancas es la primera edificaci√≥n que anuncia la llegada a este pueblo que fue fundado en 1892 y que s√≥lo ahora es noticia gracias al cine.

Despu√©s de unos metros de la hacienda ca√Īera, aparecen a lado y lado de la carretera casas en bahareque y algunas de cemento y ladrillo. En la plaza central hay una cancha de microf√ļtbol que al mismo tiempo funciona como cancha de baloncesto. Tambi√©n hay, en una esquina, un puesto de chance, la droguer√≠a San Jos√© y carteles de cartulina pegados sobre paredes que anuncian ventas de minutos a celular a $150 y paletas a $200.

A Villa Paz había llegado con la intención de comprobar si era cierta la historia que escuché como un rumor de la boca de un fotógrafo amigo: esa historia que afirmaba que en un corregimiento desconocido, de gente dedicada a la agricultura, a la docencia, a los servicios domésticos, en donde no hay forma de educarse profesionalmente, sus habitantes filmaban películas.

Que el gestor de todo era V√≠ctor Alfonso Gonz√°lez, un alba√Īil de 24 a√Īos que jam√°s hab√≠a ido a una universidad. Que el hombre filmaba pel√≠culas con celular o c√°maras digitales de fotos y que le quedaban bastante aceptables, as√≠ aparecieran actuaciones de hombres muriendo que se re√≠an. ¬ďNo importa eso. Lo importante es que las pel√≠culas est√°n¬Ē, dijo el fot√≥grafo.

Segu√≠ caminando junto a V√≠ctor para conocer el fondo de la historia que result√≥ ser cierta, una poes√≠a viviente de la superaci√≥n humana en medio de estos tiempos de crisis econ√≥mica. Vamos en busca de su padre, Armando Gonz√°lez, un hombre que en el pueblo tiene cinco nombres distintos por culpa del cine. Es que don Armando, un negro alto y delgado que ya anda por los 50 a√Īos, adem√°s de ser maestro de construcci√≥n y ganarse la vida levantando casas de guadua, es actor y por lo regular siempre encarna el papel protag√≥nico de las pel√≠culas. La paradoja de su vida es que ni siquiera tiene televisor.

Mientras llegamos a su casa, V√≠ctor sigue hablando de Villa Paz. Cuenta que los ¬Ďricos¬í, que en el pueblo son los docentes, son los √ļnicos que tienen antena parab√≥lica. Entonces, V√≠ctor se r√≠e p√≠caro y lanza esta perla, quiz√° pensando en las iron√≠as de la vida: ¬ďYo, que soy el director, guionista, editor y hasta actor de las pel√≠culas que ac√° hacemos, tampoco tengo parab√≥lica¬Ē. Despu√©s lanza otra frase que desconcierta a√ļn m√°s: ¬ďTampoco s√© qu√© es una sala de cine. Nunca he entrado a ver una pel√≠cula¬Ē.

Entonces su trabajo como cineasta emp√≠rico cobra una relevancia a√ļn mayor. Ante V√≠ctor y sus producciones hay que quitarse el sombrero.

¬ĎEl director¬í, como algunos lo llaman mientras camina por estas calles, cuenta que la gente en Villa Paz vive en su gran mayor√≠a de la agricultura. Otros, los que pueden estudiar, que son pocos, trabajan como docentes en Cali y Jamund√≠. Hay tambi√©n quienes se dedican a la construcci√≥n, obreros como √©l y su padre. Pero todos aqu√≠, no importa el oficio o la profesi√≥n, dice V√≠ctor, pueden ser actores o actrices de cine en cualquier momento. Varios ya han actuado en sus pel√≠culas.

No interesa que ninguno jamás haya pasado por una universidad, un taller de expresión corporal o ni siquiera hayan visto una obra de teatro. Lo que importa es meterse en el personaje e interpretarlo lo mejor que se pueda. Y disfrutar. Lo interesante es verse en la pantalla y que al otro día el actor no se llame como lo bautizaron sino con el nombre del personaje que interpretó.

Así, don Armando, por ejemplo, en una calle puede responder al nombre de Secundino, y en la siguiente, al de Anastasio. Llegamos a su casa.

III

Dos d√≠as antes de ir al pueblo me encontr√© con V√≠ctor en una banca del parque principal de Jamund√≠. Le hab√≠a pedido que nos vi√©ramos en ese lugar porque a Villa Paz no ten√≠a idea de c√≥mo llegar. Iba a su encuentro en busca de esclarecer su historia. ¬ŅQui√©n es el gestor del milagro del cine en ese paraje?

Víctor, sentado en la banca, abrió a propósito de la pregunta un maletín y de él sacó cinco cajas de dvd. Las puso en mis manos, como para empezar a responder.

Enseguida empez√≥ a hablar. ¬ďEstas son las pel√≠culas que se han hecho en Villa Paz con actores espont√°neos. Todo empez√≥ porque yo escribo desde ni√Īo. Escribo f√°bulas, cuentos. Y yo quer√≠a convertir esos escritos en v√≠deo, motivado por mi hermano Julio C√©sar. Y as√≠ qued√≥ todo y √©l se fue, porque es polic√≠a. Cuando lleg√≥, tiempo despu√©s, yo ya ten√≠a lista la primera pel√≠cula, ¬ĎAmor sin perd√≥n¬í. La film√© en el 2008 con la c√°mara de un celular Nokia 6300. Mis familiares eran los actores. Despu√©s invitamos a otras personas de la comunidad y eso caus√≥ un gran impacto¬Ē.

Enseguida agreg√≥: ¬ďLo m√≠o es el cine. Me gano la vida como alba√Īil, pero mi sue√Īo es estudiar para dedicarme al cine, que es una bella forma de mostrar los pensamientos que a uno le surgen¬Ē.

¬ĎAmor sin perd√≥n¬í es una historia tr√°gica, una especie de Romeo y Julieta del siglo XXI. Cuenta la historia de Anastasio (don Armando), un maestro de obra que sufre una decepci√≥n amorosa. Luc√≠a (Mariana Gonz√°lez), su mujer, un d√≠a decide irse con el mejor amigo de Anastasio, un tipo llamado Cristancho (Daniel Gonz√°lez). Con el tiempo Anastasio se recupera de la decepci√≥n, encuentra un nuevo amor, viaja a Espa√Īa donde consigue dinero y cuando la vida le sonr√≠e y regresa a Colombia a disfrutar de las mieles del amor y la riqueza, aparece una Luc√≠a celosa que le dispara con un rev√≥lver hasta matarlo. Despu√©s, la propia Luc√≠a se dispara en la cabeza. Por su cuerpo, se ve en la pantalla, escurre algo que parece sangre. En realidad es jugo de remolacha.

Ese filme lo grabó dos veces. Primero con el celular. Después, con una cámara digital que le regalaron.

Volviendo a ¬ĎAmor sin perd√≥n¬í se puede afirmar que el resultado final es muy aceptable. La pel√≠cula tiene incluso sue√Īos de grandeza, tantos, que V√≠ctor la tradujo al ingl√©s gracias a Internet. Una traducci√≥n imprecisa, pero eso a la larga no interesa.

La segunda pel√≠cula que se film√≥ se llama ¬ĎLa √ļltima gallina en el solar¬í. Es la historia de un mito, una gallina que pone huevos negros. En resumen, la historia es esta: Sandra (Ingrid Juliet Rivas), una mujer de Alteron (fue el primer nombre que recibi√≥ Villa Paz), hereda una gallina que pone huevos negros. Secundino (Armando Gonz√°lez), el capataz del pueblo, un hombre d√©spota, y El Mosca (Hubeimar Balanta), un delincuente por naturaleza, no descansan hasta tener en su poder la gallina milagrosa¬Ö

¬ĎLa senda equivocada¬í, el tercer filme que se ha grabado en el pueblo, narra la historia de una familia. Uno de los tres hijos se pierde en las drogas, la otra hija, menor de edad, queda embarazada, aborta y muere, provoc√°ndole tambi√©n la muerte a su madre. El √ļltimo de los hijos le apuesta al estudio y sale adelante.

¬ĎTiempo de angustia¬í es la m√°s reciente producci√≥n que se ha filmado y all√≠ don Armando se faja tremenda actuaci√≥n, interpretando tres papeles. La pel√≠cula narra historias de hombres que con poco dinero salen adelante, cumplen sus sue√Īos.

IV

M√°s que un logro personal de ¬ĎEl director¬í, el asunto del cine en Villa Paz es un fen√≥meno social impresionante. Muchos de sus habitantes ya ven la posibilidad de actuar como un proyecto de vida, sobre todo los j√≥venes, y eso es clave en una poblaci√≥n en la que encontrar un empleo es casi una haza√Īa.

Vanessa Carabal√≠, por ejemplo, es una de esas j√≥venes que sue√Īan con convertirse en una gran actriz. La muchacha, una de las mujeres m√°s lindas de Villa Paz, afirma que despu√©s de haber actuado en ¬ĎLa senda equivocada¬í, donde interpret√≥ a Leydy, la adolescente que queda embarazada y aborta, se le meti√≥ esa idea en la cabeza.

El sue√Īo de Mariana Gonz√°lez, por su parte, no es el de aparecer en televisi√≥n, aunque act√ļa bastante bien, sobre todo si se trata de escenas melodram√°ticas. Mariana es una madre comunitaria de Villa Paz. A ella tambi√©n el cine le cambi√≥ el nombre. La gente le dice ¬ĎLa llorona¬í, por su papel en ¬ĎLa senda equivocada¬í. En ese filme siempre entra en acci√≥n gritando y con l√°grimas en los ojos.

¬ďEsto que est√° gestionado V√≠ctor es un ejemplo para el pueblo, para los j√≥venes, un mensaje para que sigan adelante. Y yo, m√°s que ser actriz, lo que sue√Īo es con que el cine de Villa Paz se conozca en otras partes¬Ē.

Los actores que aparecen en las películas de Víctor han tomaron otro estatus, se volvieron celebridades que no saben de egos, de orgullos. Y hablando de celebridades, ahora estrecho, por fin, la mano del protagonista de las películas, don Armando González.

Le pregunto que si se imaginaba ser actor, verse en la pantalla. Me dice que no, que √©l de muchacho ve√≠a pel√≠culas mexicanas, esas de Antonio Aguilar, de Jorge Negrete, y se dec√≠a a s√≠ mismo que podr√≠a actuar. ¬ŅY le crey√≥ a su hijo cuando le sali√≥ con el asunto de hacer una pel√≠cula?

¬ďS√≠. Una vez me vio cantar la canci√≥n ¬ĎElla¬í, de Jos√© Alfredo Jim√©nez, y me dijo que la repitiera para grabarme y hacer un video. Yo le hice caso. Al otro d√≠a me dijo que lo que √≠bamos a hacer era una pel√≠cula. Me dijo, porque yo le cont√© una historia de una decepci√≥n amorosa m√≠a, que me parec√≠a mucho a Anastasio, un personaje de un cuento de √©l. Y me coment√≥ que yo iba a ser de Anastasio. Sin darnos cuenta, hicimos la pel√≠cula¬Ē.

V

Mientras amainaba el aguacero que cayó sobre Jamundí y que dejó la escena en suspenso, todos, actores y director, retomaron sus labores. Las amas de casa retornaron a sus hogares, los obreros, a sus construcciones; los agricultores, a limpiar cultivos de arroz. Víctor, por su parte, me contaba que las películas las edita en un programa que trae cualquier computador familiar: Windows movie maker.

La m√ļsica la consigue en Internet y si necesita que un hombre joven aparezca como un anciano, recurre a un maquillaje artesanal: maizena en la cabeza. Nadie de este curioso elenco, sospecho, se ha dado cuenta que est√°n cambiando la historia de este paraje olvidado en dos. Nadie sabe de su propia grandeza.

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