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Confesiones de un √°rbitro | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-01 04:00:00

Confesiones de un √°rbitro

Historias hay por montones, porque en los estadios pasan muchas más cosas de las que un aficionado normalmente ve y oye, cosas que sólo los protagonistas, en este caso, los árbitros, se enteran y generalmente quedan entre ellos. Aquí, algunas de ellas.
Confesiones de un √°rbitro

Han pasado nueve a√Īos sin que nadie m√°s que los protagonistas de una pelea al interior de los camerinos del estadio ¬ĎCentenario¬í de Montevideo, supieran que los m√°s de 70 mil espectadores que colmaron las grader√≠as del escenario con banderas, pitos, confetis y caras pintadas, estuvieron a punto de quedarse sin disfrutar del espect√°culo. Se jugaba el partido por la eliminatoria suramericana entre Uruguay y Ecua¬≠dor.

Sucedi√≥ el tres de septiembre de 2000, en cumplimiento de la s√©ptima fecha de la eliminatoria continental a Corea¬ĖJap√≥n 2002. Iban a ser las 5:00 p.m. en la capital uruguaya; los equipos ya estaban saliendo de sus camerinos hacia el t√ļnel que conduc√≠a a la cancha del ¬ĎCentenario¬í, cuando se oy√≥ el grito de guerra charr√ļa de boca del espigado defensa Daniel Alejandro Lembo, quien para animar a sus compa√Īeros dijo ¬ď¬Övamos a partirle los huevos a estos indios hps...¬Ē.

Ese fue el detonante que encendi√≥ la mecha, porque el capit√°n de Ecuador, Alex Aguinaga fue a increpar a Lembo, ¬ď¬Ö ¬Ņcu√°les indios, hp?¬Ē. Y se fueron a los golpes los jugadores de los dos seleccionados.

¬ďComo manda el protocolo de la Fifa, los √°rbitros √≠bamos adelante, pero cuando o√≠ la algarab√≠a me d√≠ vuelta, me man¬≠d√© el pito a la boca, lo hice sonar tres veces y les dije, bueno, se acab√≥ esto y todos se quedaron quietos¬Ē, coment√≥ el testigo de excepci√≥n de esta historia, el √°rbitro santandereano Henry Cervantes, quien era el juez central de esa contienda.

Seg√ļn Cervantes, su obligaci√≥n ah√≠, era la de llamar al orden e imponer sanciones. ¬ďTen√≠a que ha¬≠berlos expulsado a todos, pero imag√≠nese un partido de eliminatoria, estadio lleno y muchas cosas en juego; yo mir√© al comisario de campo, √©l y yo √©ramos los que ten√≠amos que decidir qu√© hacer y √©l me pregunt√≥: ¬Ņqu√© vio Cervantes?, y yo le dije, nada, no vi nada, y me respondi√≥, entonces vamos a jugar¬Ē, record√≥.

Ya en la cancha llam√≥ a los capitanes y los previno. ¬ďLes dije que no iba a permitir juego malintencionado ni nada, que se dedicaran a jugar y asunto olvidado. Ah√≠ fue donde me d√≠ cuenta que m√°s de uno ten√≠a los ojos ¬Ďcolombinos¬í, empezando por Aguinaga¬Ē, coment√≥ Cervantes.

¬ďEs que desde la tribuna la gente no ve ni la mitad de lo que uno vive, ve y oye en los camerinos y en la cancha¬Ē, apunt√≥.

Y es muy cierto, porque los árbitros son los que tienen el contacto directo con los protagonistas del llamado deporte rey, antes, durante e incluso después de los partidos.

¬ĎAristi¬í, el incitador

Una noche en el ¬ĎAtanasio Girardot¬í de Medell√≠n, Henry Cervantes dirig√≠a el cl√°sico Nacional vs. Millonarios, y siempre que pitaba una falta a favor del visitante, al un√≠sono la tribuna lo increpaba y le gritaba ¬°¬Ö ***, ***¬Ö!

¬ďAl comienzo no le par√© muchas bolas y segu√≠ haciendo mi trabajo, pero al ver la insistencia de la gente, me alcanc√© a preguntar, ¬Ņser√° que estoy equivocado o qu√©?¬Ē, anot√≥.

Pero despu√©s de tantos insultos, Cervantes se dio cuenta de que alguien le estaba echando la gente encima. ¬ďYa de tanta vaina, me dije, aqu√≠ tiene que estar pasando algo y me tir√© un cabezazo. Cuando volv√≠ a sancionar una falta en contra de Nacional, no me qued√© quieto, sino que hice un giro de 180 grados y veo a Aristiz√°bal avivando a la gente, mov√≠a sus brazos y les dec√≠a que gritaran lo que estaban gritando. Cuando √©l se dio cuenta que lo estaba viendo, me sonri√≥, como diciendo, es molestando, pero me le acerqu√© y le dije ah, con que usted es el artista, y le saqu√© la roja¬Ē.

Sobre Aristiz√°bal, Cervantes agreg√≥: ¬ďa √©l nunca se le pod√≠a dar la espalda porque hac√≠a cosas contra uno o contra los rivales. Uno siempre ten√≠a que estar muy atento, incluso, cuando √©l jugaba en Brasil y me toc√≥ dirigirle un partido en Curitiba por Copa Libertadores, de entrada lo llam√© y le dije: hermanito, hag√°monos pasito, no me vaya a da√Īar el partido. Ese d√≠a todo sali√≥ bien¬Ē.

¡Con amenazas a mí!

Adem√°s de recibir insultos desde la tribuna, o incluso de algunos jugadores, los √°rbitros son amenazados por los mismos jugadores, o al menos, eso le pas√≥ en m√°s de una oportunidad a Henry Cervantes, quien a√ļn sigue ejerciendo como juez de liga y como instructor y veedor arbitral en el f√ļtbol profesional colombiano.

¬ďCuando Alex Comas jugaba en Nacional, est√°bamos en el campo de juego, se me acerc√≥ y de una, sin m√°s nada, me dijo: si no pita bien ya sabe qu√© le puede pasar. Lo mir√© a la cara y le saqu√© la roja directa, se me vino ¬ĎChicho¬í Serna, me increp√≥, le expliqu√© y ah√≠ termin√≥ todo¬Ē.

Otro que recibi√≥ una roja por hablar m√°s de la cuenta fue Ren√© Higuita, en 1994, en un partido Nacional vs. Millonarios. ¬ďPit√© una falta a favor de Millonarios y se vino aplaudiendo y haci√©ndome una venia, y me dice, no te pong√°s con vainas raras porque aqu√≠ te van a joder. Yo le dije: as√≠ me pase lo que usted me dice, se va, y le mostr√© la roja¬Ē.

Pero el caso más delicado se presentó en el 2000, unas semanas después del partido aquel en Montevideo entre Uruguay y Ecuador.

¬ďMe mandaron a un partido de Primera C a San Vicente de Chucur√≠, entre el local y el Atl√©tico Bucaramanga, y como yo soy de all√°, me recibieron con honores, ten√≠an papayera y hab√≠an preparado un acto para despu√©s del partido. Pero en la cancha las cosas salieron mal para el local, no s√≥lo porque perdieron, sino porque me toc√≥ expulsar a varios jugadores¬Ē.

¬ďUno se me arrim√≥ y me dijo: si aqu√≠ no pita bien, los ¬Ďmasetos¬í (paramilitares) lo matan. Le pregunt√©: ¬Ņy qui√©n dice eso?, me respondi√≥, yo. Ah√≠ mismo le saqu√© la roja y le record√© que el partido terminaba en tanto tiempo y que los pod√≠a ir trayendo. Afortunadamente no vino nadie despu√©s a nada, pero sin embargo, la Polic√≠a nos acompa√Ī√≥ hasta el bus que nos trajo de regreso a Bucaramanga. Ah y el agasajo se qued√≥ listo, porque no fui¬Ē.

Felicitaciones y regalos

Como cualquier persona o aficionado, un árbitro puede sentir admiración por un jugador. En el 2000, en el caso de Henry Cervantes, es Romario, a quien le dirigió el partido de ronda semifinal por Copa Mercosur entre Vasco Da Gama y River Plate en Buenos Aires.

Eso fue el 22 de noviembre en el estadio Monumental. ¬ďEse d√≠a gan√≥ Vasco (4-1) y Romario se hizo un partidazo. En uno de los tantos momentos que pas√© por el lado de √©l le dije: ¬°qu√© jugadorzazo es usted! El partido sigui√≥ su curso y termin√≥, y cuando √≠bamos para los camerinos, alguien le pidi√≥ la camiseta, √©l no se la quiso dar y me alcanz√≥ para regal√°rmela a m√≠. Me dijo, se√Īor juez, hizo un gran trabajo, pit√≥ muy bien y quiero regalarle mi camiseta. Yo qued√© sorprendido pero le dije que no se la pod√≠a recibir en la cancha porque estaban los de River y hab√≠a gente en la tribuna y pod√≠an pensar mal. Al rato fue al camerino y me la llev√≥¬Ē.

Pero sin duda, el regalo que mayor sig¬≠nificado tiene para Henry Cervantes, es la camiseta n√ļmero seis del Deportivo Cali que le dio el desaparecido Herman ¬ĎCarepa¬í Gaviria.

¬ďSi hab√≠a un jugador al que siempre le sacaba tarjeta en los partidos que le dirig√≠a, era a ¬ĎCarepa¬í Gaviria y un d√≠a, en el ¬ĎPascual Guerrero¬í ante Nacional, ni siquiera le hice un llamado de atenci√≥n, por lo que al terminar el juego le dije: lo felicito, ¬Ņsi ve que se puede jugar f√ļtbol sin mala intenci√≥n?, que me acuerde, es la primera vez que no le saco tarjeta. Se qued√≥ mir√°ndome y me respondi√≥, cierto Cervantes y me dio la mano, al rato tocaron la puerta del camerino donde est√°bamos los √°rbitros, era Gaviria y me llam√≥ para regalarme la camiseta con la que hab√≠a jugado ese d√≠a¬Ē.

La importancia de ese regalo es que tres d√≠as despu√©s, Herman ¬ĎCarepa¬í Gaviria, el 24 de octubre de 2002, muri√≥ a causa de un rayo que lo impact√≥ cuando entrenaba en la sede del Deportivo Cali.

La visión femenina

Luzmila Gonz√°lez, nacida en Charal√°, es la √ļnica mujer √°rbitro que tiene Santander con escarapela Fifa, la cual estren√≥ este a√Īo en la Copa Libertadores femenina que se disput√≥ entre finales de septiembre y mediados de octubre en Santos, Brasil.

Ella, que lleva tres a√Īos oficiando como asistente en el f√ļtbol profesional colombiano y en la Primera B, afirma que ¬ďlos jugadores dentro de la cancha son groseros entre ellos, pero cuando me ven, se contienen un poco. Tal vez por lo que ven a una mujer, cuidan un poco la lengua¬Ē.

Sin embargo, cuando ella levanta la bandera y van a reclamar, le han increpado fuerte e incluso tratan de intimidarla. ¬ďLo m√°s duro que me han dicho es: ¬°qu√©, est√° cagada o qu√©, esto no es para mujeres, esto es para machos!¬Ē.

De los jugadores que m√°s reclaman, al que m√°s recuerda es a B√©lmer Aguilar, quien juega en el Deportes Quind√≠o. ¬ď√Čl es muy decente a la hora de hacer un reclamo, o al menos conmigo, pero no deja de decir las cosas con sarcasmo, como entre bro¬≠ma y en serio¬Ē.

Mientras que Agust√≠n Julio, el portero de Independiente Santa Fe, es quien al aparecer la tiene en muy alta estima. ¬ďSiempre que me ve en los partidos me saluda y me dice que yo le traigo suerte porque cuando estoy en la terna de los partidos de Santa Fe, no pierde, claro que pens√°ndolo bien, s√≠ ha perdido una vez, eso fue ante Cartagena¬Ē.

Y como la gran mayor√≠a de las mujeres de este pa√≠s, es una fan de Ren√© Higuita. ¬ďTodos tenemos nuestros gustos y en un partido de la Primera B, cuando √©l jugaba con Rionegro, me qued√© mir√°ndolo, √©l se dio cuenta, se acerc√≥, me salud√≥ y me dijo que era muy bueno ver mujeres en el arbitraje, que estaba muy simp√°tica y muy bonita. Me qued√© de una pieza, lo √ļnico que le dije fue, gracias. Ya despu√©s del partido, afuera del estadio, aprovech√© que se estaban tomando fotos con √©l y me tom√© una¬Ē.

Aunque desde que es árbitro profesional está como asistente o línea, antes lo había hecho como central tanto en partidos de hombres como de mujeres, oficio del que tiene varios recuerdos.

¬ďLa √ļnica vez que pens√© que me iban a pegar, fue en un partido femenino en un Nacional que se jugaba en Barranquilla. En esa oportunidad expuls√© a una jugadora de Magdalena, era bastante grande y corpulenta y se qued√≥ mir√°ndome y me dijo, est√° buena como para meterle la mano. Yo di unos pasos hacia atr√°s y la volv√≠ a mandar para afuera; afortunadamente no pas√≥ nada¬Ē.

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