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El síndrome de tutaina | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-02 05:00:00

El síndrome de tutaina

Dice Míriam Oróstegui que llega una época del año en que los colombianos abandonan el impulso –pequeño, mediano o grande– que traían y se dedican al ejercicio de la aproximación para aterrizar en la época de Navidad, y esto lo llama ella el “síndrome de tutaina”, caracterizado por la actitud general de cerrar todo lo que está abierto, concluir los trabajos, demorar los procesos, tratar de postergar para el año entrante todo lo que se pueda porque “ya este año no se alcanza”; y esta enfermedad general también conlleva deseos impetuosos de parrandear día y noche, de comer pronto natilla y tamal y todas esas cosas.
El síndrome de tutaina

Pasado ya el 31 de octubre, que no deja muchas ventas, además de disfraces, caramelos y sal de frutas, los almacenes se dedican a la promoción de la Navidad: noviembre y diciembre se convierten en un tortuoso camino hacia una de las épocas que fueron lo más dulce y bello cuando la temporada comenzaba el 16 de diciembre y terminaba el 6 de enero. Ahora, comienza en septiembre y termina en febrero, y cuando se llega la verdadera Navidad, uno está mamado por completo de villancicos, bolas y luces.

Las emisoras cambian su programación y le dedican todos los espacios a Guillermo Buitrago. Hay una, que se llama ‘Oxígeno’, que ocupa desde hace poco el lugar de las baladas, y está dedicada a los meses terminados en ‘-bre’, con música bailable de todos los tiempos y rancheras norteñas, porque, siendo especialmente culpables las emisoras de la invasión de este sonsonete, asumen que con la Navidad también hay que hacerle el gustico al “Charrito Negro”, seguramente tan importante como el Niño Dios.

La gente en Colombia empieza ya a entrar en el sopor del fin de año y a adormecerse más en la poca conciencia que le queda, y recibe agorera el nuevo año con alborozo, sin sentir la clavada del sueldo mínimo y el aumento en los precios de todos los productos. Desde ya, los agentes de tránsito están en campaña para esa bella época de Navidad, y andan a la pata de lo que sea, salvo motos sin luces, camiones por la izquierda y todas esas infracciones “menores”, sino que saltan sobre los particulares a ver qué sacan, pero (¡bendito sea el Niño Dios!) se tranzan también por mercancía o lo que uno les pueda dar para sus familias.

El “síndrome de tutaina” tiene su gracia: la gente pelea menos, aunque los políticos roban más. Pero la gente pelea menos, de todos modos.

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