No los juzga ni la historia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-06 05:00:00

No los juzga ni la historia

Si para algo habría de servir el fenómeno que ha estrenado el actual gobierno, consistente en mantener inmodificables las cabezas de las carteras ministeriales, sin tener en cuenta, como ocurría en el pasado, el desgaste, la ineficacia o las simples fluctuaciones políticas, sería para concentrar la responsabilidad.
No los juzga ni la historia

En principio, uno cree que ser√° m√°s f√°cil se√Īalar responsabilidades en lo administrativo, fiscal o pol√≠tico, derivadas de una mala gesti√≥n, si el ministro ha permanecido ocho a√Īos en el cargo. Pero esto es un sofisma. Una de las motivaciones de la inamovilidad es tambi√©n la facilidad que de ella se desprende para manejar la informaci√≥n, fabricar explicaciones y datos hist√≥ricos y, finalmente, diluir la realidad en justificaciones y ¬ďbajo perfil¬Ē. El monopolio de la memoria institucional por un per√≠odo tan largo, hace que en el tiempo vaya desvaneci√©ndose lo bochornoso, tap√°ndose o subsan√°ndose, desapareciendo los errores o present√°ndolos como da√Īos colaterales necesarios, etc. Adem√°s, cuando haya relevo, el alcance del ¬ďretrovisor¬Ē va a ser mucho m√°s reducido, por falta de memoria, por maquillaje o falencias en la informaci√≥n.

La historia depende siempre de quien la cuente. Los protagonistas tienen su propia visi√≥n, afectada, claro, por la subjetividad. Ahora, si a eso le sumamos la escasa confiabilidad de las cifras oficiales, podr√≠a decirse que el juicio hist√≥rico equivale al que pueden formarse los hombres, con respecto a la realidad vista solo a trav√©s de sombras proyectadas, de acuerdo con el conocido ¬ďMito de la Caverna¬Ē de Plat√≥n. Lo que el DANE hace nunca tiene el enfoque estad√≠stico que servir√≠a para hacer comparativos de avance social.

Pero aqu√≠ la realidad emerge cotidiana, sin importar que las sombras de ella (presentadas en cifras oficiales, rendiciones de cuentas y consejos comunitarios) no se parezcan en nada. El atraso en infraestructura vial, el deterioro en la calidad de la educaci√≥n p√ļblica, el descalabro en salud, son perlas de ese vergonzoso rosario. Con los ministros Gallego (Transporte), Palacio (Seguridad Social) y V√©lez (Educaci√≥n), habr√≠a suficiente tela qu√© cortar. Cada uno merece m√°s que una columna de prensa. Y esto s√≥lo en lo que corresponde hacer al gobierno. Pero ha hecho m√°s de lo que le toca: pretender dirigir al legislativo y poner a su servicio a la justicia, con lo que la institucionalidad est√° m√°s maltrecha que la v√≠a a C√ļcuta.

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