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El jardín de las memorias | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-07 05:00:00

El jardín de las memorias

Mar√≠a Eugenia Jaimes, quien egres√≥ hace un par de a√Īos de la facultad de Artes de la UIS para realizar profesionalmente sus juegos de imaginaci√≥n, empez√≥ por sembrar jardines y calles con sus manos de yeso; model√≥ coquetas mujeres de abundantes carnes que colore√≥ y visti√≥ de corsees y medias veladas; llen√≥ estructuras y espacios con mu√Īecas de caucho; pint√≥ sobre lienzos como si escribiera, y escribi√≥ como un colorido ejercicio de pintura; llev√≥ de la mano a un ni√Īo campesino y sus dibujos infantiles hasta el Big Beng de Londres; ech√≥ a volar lib√©lulas gigantes y colg√≥ las pinturas de sus sue√Īos de luna llena en exposiciones colectivas, salones, galer√≠as y museos. ¬†
El jardín de las memorias

Ahora, ella decide meter reversa y retornar al jard√≠n de la infancia, donde todas las cosas son grandes y maravillosas, para buscar las palabras y las im√°genes perdidas y conjurar as√≠ los olvidos. Atendiendo las palabras del poeta Nemer Ibn El Barud, quien aconseja que para un viaje trascendental el equipaje debe ser liviano para que lo aligeren de todo peso, risue√Īamente se deshace de todos sus objetos y pertenencias, menos de su gata T√°bata, y vuelve a ser la reflexiva Mafalda, la ni√Īa pelirroja de ojos grandes, y tambi√©n aquella peque√Īa so√Īadora que tiene un coraz√≥n tonsurado en la coronilla.

Entonces, armada con una tijera salta al otro lado del espejo; avanza por el laberinto de la memoria y rueda por el t√ļnel del tiempo para caer sentada sobre un libro abierto recordando el momento en que, gracias a su padre, descubri√≥ en los cuentos infantiles las f√°bulas de su infancia, en especial, ¬ĎAlicia en el pa√≠s de las maravillas¬í.

All√≠ ¬ďdibujaban toda clase de cosas. Todo lo que empezara con M¬Ö ¬ŅPor qu√© con M? ¬Ėdijo Alicia ¬Ė ¬ŅPor qu√© no? ¬Ėdijo la Liebre de Marzo. Y siendo as√≠,¬† por qu√© no recortar y barajar las palabras y las im√°genes de los cuentos, y pegarlas sobre la tela para que significaran otra cosa; o escribir de nuevo las palabras orden√°ndolas con la misma paciencia y ritmo con que un monje Zen peina la arena de su jard√≠n con rocas. Y por qu√© no poner entre el collage de ondulantes caligraf√≠as sus zapatos de ni√Īa, los hongos rojos, ramas, yerbas y chamizos del jard√≠n, y echar a volar por todos lados hadas y mariposas de colores, y convocar al juego a sus¬† duendes y gnomos, al zorro y al rat√≥n.

Orden√°ndolo todo, decide darle forma de mujer azul a la inspiraci√≥n y coronar de s√≠mbolos m√≠sticos a una diosa celta que juega con hadas y mariposas, que pueden tener alas de mar, de¬† piel de tigre o de serpiente. Y estando echada de espaldas en su jard√≠n, desde el libro abierto, saltan los hermanos Grimm, y aparece una ni√Īa llevando su mu√Īeca, y entre mariposas de esquivo vuelo flota tambi√©n el anhelado vestido dorado con bordado de unicornio, los zapatos de corre√≠ta y la aldaba con cara de le√≥n.

Siguiendo el ritmo de las letras que dibuja y pega, ella va y viene sobre las memorias de su infancia, organizando imágenes simbólicas y dando nuevo ritmo a las palabras; sus mares de caligrafía pueden leerse de corrido o ser jerigonzas y trabalenguas para echarle nudo a los ojos; pero también escribe palabras en lenguaje secreto: sílabas escuchadas al oído en antiguos rituales de sabiduría, susurradas en danzas sagradas o en caminatas de otras vidas, de otras memorias.

La ni√Īa Mafalda, sentada al pie de esa silla-√°rbol sembrada de llant√©n, yerbabuena y diente de le√≥n, donde maromean gnomos y duendes, observa con asombro a su gata T√°bata y, usando el lenguaje del silencio que entienden los felinos, le pregunta: ¬ď¬ŅQuisieras decirme, por favor, qu√© camino debo tomar para salir de aqu√≠? ¬ĖEso depende mucho de ad√≥nde quieras llegar, dijo la gata¬Ē.

As√≠, cargada de colores, sonidos, palabras y personajes de fantas√≠a, Mar√≠a Eugenia recupera, inventa, pinta y pega con placer y pasi√≥n sus sue√Īos e imaginarios de la infancia, organizando sus memorias, que son un camino √≠ntimo hacia la aurora boreal de su futuro. Con esta, su primera exposici√≥n individual, ella invita a todos a entrar en ¬ĎEl jard√≠n de las memorias¬í, un anuario arquet√≠pico de im√°genes donde est√°n las huellas de su logrado intento por atrapar los tiempos de¬† fabulaci√≥n, tiempos e im√°genes de gratas nostalgias que permanecen para todos nosotros detr√°s de los espejos, y cuyo abracadabra est√° en el intento de ejercitar la capacidad de asombro y la empat√≠a.

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