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Bucaramanga, ciudad de comidas callejeras | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-07 05:00:00

Bucaramanga, ciudad de comidas callejeras

Abundan y hasta sobran no sólo en el centro, sino en casi todos los barrios de la ciudad. Con productos que van desde frutas y jugos, hasta todo tipo de empanadas, sopas, hamburguesas y perros calientes, estas ventas callejeras tienen una gran acogida entre la ciudadanía.
Bucaramanga, ciudad de comidas callejeras

Sus bajos precios y la cercanía, son el principal atractivo para que los bumangueses, en muchas ocasiones, prefieran alimentarse más en estas ventas callejeras que en los negocios formales, a pesar de que estos últimos puedan representar mayor comodidad, calidad e higiene.

Según expertos consultados, esta notable inclinación hacia las ventas callejeras, sumada a una lenta evolución de la ciudad y las marcadas costumbres de la región, se han convertido en un freno para la llegada de grandes negocios de comida con los que sí cuentan otras ciudades como Bogotá, Medellín o incluso Pereira.

De esta manera lo aseguró Rafael España, director económico de Fenalco nacional, para quien esta situación “puede ser hasta cierto punto normal, teniendo en cuenta que influye mucho el desarrollo de la ciudad… No es que no les guste comer bien o en lugares reconocidos, sino que no están acostumbrados”.

España también agregó: “Es posible que Bucaramanga aún sea una ciudad bastante parroquial, con personas arraigadas de manera fuerte a sus costumbres. Les falta mucho más sabor internacional, pero esto es el reflejo de la misma evolución de la ciudad”.

De acuerdo con el más reciente censo realizado a las ventas callejeras de la capital santandereana, se estima que en la actualidad están funcionando cerca de 600 puestos de comida en distintos puntos de la ciudad. Mientras tanto, el número de las grandes cadenas internacionales de comida sigue casi en cero.

Precios para todos

Aunque algunos anhelan tener alguna de estas multinacionales en cualquier sitio de la ciudad, otros consideran que no les hace falta y prefieren seguir con sus empanadas de $1.500 con limonada o avena, ensaladas de frutas por $2.000, chorizos con arepa por este mismo precio y hasta sopa de mariscos por menos de $3.000; algunas de las tantas ofertas que se encargan de atraer el paladar de los bumangueses mientras recorren las calles de la ciudad.

“Son comidas baratas en las que uno puede darse gusto sin descuadrar las cuentas del hogar. Poco a poco uno va conociendo en qué lados es mejor que otros o a veces me animo a probar en determinado ‘chuzo’ al ver que tiene buena clientela”, aseguró Fernando Ramírez, un bumangués que asegura frecuentar la zona céntrica de la ciudad para realizar sus trámites y de paso, probar alguna de sus comidas favoritas.

 

LISTA

Mínimas normas de salubridad

1 La preparación de los alimentos debe realizarse con agua potable.

2 Tanto el puesto de venta como los instrumentos para exhibir y entregar los alimentos deben permanecer limpios.

3 No debe haber animales cerca del negocio.

4 Los alimentos no deben estar al aire libre sino protegidos por vitrinas, manteles o tapas.

5 Dependiendo de los alimentos que se ofrezcan, el puesto de comida deberá contar con una red de fríos que ayude a la conservación.

6 Debe contar con implementos adecuados para depositar la basura.

 

“Ha mejorado la oferta”

Juan Camilo Beltrán, director ejecutivo de Fenalco Santander, manifestó que si bien antes la ciudad tenía pocos establecimientos de primera calidad, ahora cuenta con más de 20 ubicados en sectores preferenciales y que permiten acceder a una comida excelente.

“La oferta gastronómica se ha multiplicado de manera importante. Podemos decir que ha crecido al mismo ritmo de la economía local y en la medida en que los consumidores se han vuelto más exigentes”, sostuvo.

Y agregó: “En la ciudad es posible encontrar comida de buena calidad y a buen precio… Aunque los establecimientos deben tener en cuenta que los santandereanos además buscan que el tamaño del producto se compense con lo que paguen y con eso a las grandes cadenas les queda complicado competir”.

 

Opinan los ‘restauranteros’

Para Luis Peña, dueño del Restaurante Luchos, una de las razones que motiva a las personas a recurrir a las ventas callejeras al momento de alimentarse, son los bajos precios.

“La mayor parte de la gente que come en la calle no tiene para pagar un servicio en un restaurante de ‘corrientazo’ y mucho menos se animarán a entrar en establecimientos con precios altos… Aunque a algunos no les importa cuánto valga hay quienes sí prefieren pagar una empanada que un almuerzo completo, por economía”.

Edgar Pardo, del Restaurante Bucacentro, agregó que “más que por gusto, eso sucede es por necesidad, hábito o tiempo. Puede haber negocios con buenos productos cuya calidad también requiere de precios que vayan acordes, pero uno se da cuenta que muy pocos de estos establecimientos continúan funcionando porque las personas no valoran eso”.

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