Los tangueros b煤caros | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-08 05:00:00

Los tangueros b煤caros

M谩s de 60 amantes del tango agrupa un club local, donde la mayor铆a son bailarines. Tambi茅n hay un cantante y varios coleccionistas. No tienen l铆mite de edad; hay jovencitas de 16 a帽os y se帽ores de 62.
Los tangueros b煤caros

Desde la calle y a pesar del aguacero, se ve que en el garaje de la casa de Pedro Pablo Contreras Pinillos, un abogado de 60 a帽os, est谩n a punto de comenzar a milonguear.

Nueve de la noche. Mi茅rcoles. Barrio Mejoras P煤blicas. Seis hombres con sombrero gardeliano y ocho mujeres rebosantes de lentejuelas. Al fondo una mesa y unas cuantas botellas de aguardiente y ron. Las paredes est谩n abarrotadas de peque帽os retablos de bailarines de tango, y claro, la imagen de Carlos Gardel est谩 enmarcada en un lugar privilegiado. La gr谩fica se duplica y triplica por efecto de los espejos.

El lugar podr铆a considerarse una peque帽a academia de tango que sus adeptos han convertido tambi茅n en centro de reuni贸n para bailar, porque a falta de un bar dedicado al tango en la ciudad, entonces, un garaje puede emular lo que hace falta.

Bajo el vidrio de la mesa, que evoca un sal贸n de baile de la capital argentina, hay una caricatura de Pedro Pablo y su esposa. Est谩n bailando tango.

En la milonga de esta noche, el grupo se compone de una odont贸loga, una enfermera, una nutricionista, un abogado, algunos m茅dicos, un fiscal jubilado y varias muchachitas perfectamente vestidas y maquilladas. Tambi茅n est谩 Carlos Arturo Moreno Beltr谩n, un bogotano que lleva cinco a帽os en Bucaramanga y que ha sido el gran impulsor de este g茅nero musical que toma fuerza en varias ciudades del pa铆s.

Si algo pudiera medir la pasi贸n por el tango en la 聭Ciudad Bonita聮, ser铆a la asistencia de m谩s de dos mil personas al parque San P铆o en septiembre pasado, cuando Carlos Arturo present贸 varias compa帽铆as de tango con una orquesta donde est谩 la 煤nica mujer que toca bandone贸n en Colombia. Fue en la Feria Bonita.

Este bogotano lleva 18 a帽os bailando tango y es un hombre arriesgado. Traer espect谩culos de talla internacional a la ciudad ha sido una odisea que todav铆a resienten sus bolsillos. Pero as铆 es el arte. Y adem谩s, dice, que su alegr铆a y el agradecimiento de la gente, bien valen la pena.

脡l no lleva sombrero pero si un elegante chaleco negro. Tiene una camisa color sangre y su primera pareja de la noche tambi茅n est谩 de rojo. Cuando se disponen a bailar, un peque帽o silencio se apodera del lugar y entonces, toman impulso. Le robar谩n unos segundos al tango para decidir, parece, con qu茅 paso arrancar.

Es ah铆 cuando la voz ronca de Hern谩n S谩enz retumba en los espejos del sal贸n. 脡l es tal vez el 煤nico cantante de tango que hay en Bucaramanga. Tambi茅n est谩 impecablemente vestido. Lleva saco y corbata. 聯Quien ama el tango aprende a caminar y a cuidar su imagen como la m谩s vanidosa de las mujeres聰, dice Pedro Pablo. Hern谩n tensa su boca y canta con histrionismo el famoso tango 聯Tengo mil novias聰 de Armando Moreno.

聯Me gustan todas/ Le gustan todas聟/ Que voy a hacerle si soy picaflor.../ Rubias... Morenas.../ Tiene centenas.../ Tengo un surtido de todo color...聰.

Lo canta con claridad, masticando cada palabra. Los hombres en el sal贸n sonr铆en y Gilberto Echeverri, otro de los bailarines, quindiano, cuenta que en Bucaramanga a los hombres les da verg眉enza aprender a bailar o que se enteren que est谩n tomando clases de tango. 聯Ser谩 por eso que siempre hay m谩s mujeres que bailan tango. Imag铆nese, de solo pensar que el profesor los va a coger de la mano para ense帽arles un paso, se escandalizan聰, agrega con una copa de aguardiente聽 a punto de llevarse a la boca.

Entonces Hern谩n sube un poco la voz y todos aplauden cuando canta siguiendo la pista: 聯Yo no s茅 por qu茅 mi coraz贸n hace as铆: Tiquitic... tiquitac... Tiquitic... tiquitac...聰.

El cantante no baila. Hern谩n explica que eso sucede con muchos cantantes de tango, aunque a la gente se le haga raro que no se entusiasme con el asunto. 脡l dice que le encantar铆a, pero despu茅s de 17 a帽os en el oficio, prefiere disfrutar con su voz y no con su cuerpo. Con su padre ocurri贸 lo mismo en Santa Rosa de Cabal, Risaralda, donde ha sabido mantener a flote un negocio que se llama Centro Social La Pampa.

Hern谩n y Carlos Arturo son los 煤nicos del grupo que viven del tango. Bueno, hay algunas ayuditas, pero se enorgullecen al afirmar que el primero como cantante y el otro como empresario, han inculcado la cultura del tango en Santander. 聯Porque en Bogot谩 hay mucha competencia, lo mismo en Medell铆n y Cali y hasta en Boyac谩 bailan tango. Santander tambi茅n tiene que sobresalir聰, dice Carlos Arturo.

El camino ha sido largo. A Hern谩n, por ejemplo, le toc贸 esperar dos a帽os para ser reconocido en la ciudad. Primero cant贸 en casas de familia y su gran salto fue cuando en 2005, lo invitaron a participar en un evento cultural en la Concha Ac煤stica. Hoy canta en uno hotel de la ciudad algunos jueves del mes, que han decidido dedicar al tango.

Este hotel, el Ciudad Bonita, es tal vez el otro espacio donde el tango tiene cabida en la ciudad. Pero el lugar donde suelen reunirse los tangueros se llama Melod铆as de Oscar. All铆, tambi茅n hay rancheras, salsa, en fin, pero si el grupo de tangueros es lo suficientemente grande, entonces Oscar les sede la pista y los bailarines son los reyes de la noche. Amanecen disfrutando las m谩s alegres milongas.

Carlos Arturo cuenta que en ese peque帽o local han estado los mejores bailarines de tango del mundo, luego de presentarse en alg煤n auditorio privado.

Pero volvamos a Pedro Pablo, quien ha sido el encargado de reunir esta noche a los tangueros locales. De su elegante traje sobresale la corbata azul celeste y su sombrero gardeliano atravesado por una cinta del mismo color. 脡l es, tal vez, uno de los alumnos de Carlos Arturo que m谩s se ha preocupado por multiplicar todo lo que ha aprendido. Lo acompa帽an su esposa, una mujer espigada, con clase y una de sus alumnas, Melissa, que tiene 16 a帽os. Tambi茅n est谩 la primera mujer a la que le ense帽贸 a bailar tango en la ciudad, y que a煤n conserva el vestido que 茅l mismo le dise帽贸, aprovechando una falda negra que ella sol铆a utilizar y que hoy est谩 llena de lentejuelas.

Diana Castillo, otra de las integrantes de este Club del Tango local, explica que definitivamente, aunque los trajes no sean tan elegantes, lo que m谩s importa es que permitan mover las piernas. Pero esta noche, todos, bailarines, cantantes y acompa帽antes, est谩n como si fueran a ofrecer un gran show.

Lo mismo ocurri贸 el d铆a que Pedro Pablo se enamor贸 del tango. Unos jueces amigos le estaban haciendo un homenaje. Era magistrado de la sala disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura de Santander y esa noche qued贸 deslumbrado, al punto que los bailarines que vio fueron los que le ense帽aron los primeros pasos de este arte, considerado uno de los bailes m谩s dif铆ciles de aprender.

Esa pareja de bailarines, sin ser experta en tango, daba clases en la rama judicial y por eso, Pedro Pablo termin贸 bailando hasta joropo para aprovechar cualquier聽 montaje de tango que se colara entre las danzas tradicionales colombianas.

聯Eso no era saber tango. Viaj谩bamos por Colombia mostrando unos cuantos pasos que nos sab铆amos de memoria聰, cuenta este hombre que durante el d铆a es un abogado penalista y en la noche, un bailar铆n consumado.

As铆 empez贸. Y desde el d铆a en que un show lo deslumbr贸, han pasado 14 a帽os.

En la actualidad, este grupo de tangueros que Pedro Pablo lidera, y que ya congrega a 60 amantes del tango, es la muestra de que la pasi贸n por este baile sigue creciendo en la ciudad. 聯Nos merecemos una casa gardeliana聰, agrega Gilberto.

Carlos Arturo, por su parte, cada semana espera en un sal贸n del Centro Cultural del Oriente, a que un grupo de ni帽os que est谩n a cargo del Instituto Nacional Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf, contin煤e aprendiendo el arte del tango.

Nadie le paga un peso por ense帽arles, pero dice que ser铆a muy bello que estos ni帽os pudieran presentarse en p煤blico, tan elegantes como los tangueros de esta noche.

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