'Cautivada' con su nueva vida | Noticias de santander, colombia y el Mundo | Vanguardia.com
Publicidad
Jue Dic 14 2017
20ºC
Actualizado 09:47 pm

'Cautivada' con su nueva vida | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-08 05:00:00

'Cautivada' con su nueva vida

Clara Rojas, quien fuera secuestrada por las Farc cuando acompa√Īaba a la otrora candidata presidencial √ćngrid Betancourt en una gira por el sur del pa√≠s, narra desde el fondo de su coraz√≥n la espantosa experiencia que le signific√≥ el hecho de ser una mujer cautiva.
'Cautivada' con su nueva vida

Aunque se ha sobrepuesto, no olvida los traumas que le dej√≥ el plagio: la vida en la inh√≥spita selva; el trato inhumano que recibi√≥ de la guerrilla; la forma absurda como le arrebataron a su peque√Īo hijo, Emmanuel, nacido durante su cautiverio; el temor que sent√≠a de morir en cualquier momento; sus fallidos intentos de fuga; y hasta su distanciamiento con √ćngrid, quien fuera su f√≥rmula presidencial.

Muchos de esos recuerdos quedaron consignados en el libro que la propia Clara Rojas escribi√≥ y que¬† titul√≥ as√≠: ¬ĎCautiva¬í.

Sin embargo hay una historia que, sin parecer tan dramática, le sirvió a ella para darle un matiz distinto a su vida.

Ella recuerda que durante su cautiverio los guerrilleros le daban, cada quince d√≠as, un bolsa cargada de elementos de aseo: ¬Ďpedacitos¬í de jab√≥n, de esos que entregan en los hoteles de mala muerte; unas cuantas hojas de papel y¬† ¬Ďpuchitos¬í de pasta dental, que casi siempre ven√≠an untados de barro.

Aunque se sent√≠a en la indigencia total, esperaba con anhelo esa bolsa, la que ella denominaba como ¬Ďla quincena del aseo¬í, la cual deb√≠a estirar y racionar para que le durara; tal como le ocurre a cualquier empleado de Colombia con su exiguo salario m√≠nimo.

Sin embargo, un d√≠a de los tantos que soport√≥ en su secuestro, de esos que la manten√≠an en una profunda depresi√≥n y que la hac√≠an pensar que pasar√≠a de la selva, a una sala de velaci√≥n y luego al cementerio, encontr√≥ en la bolsa un viejo tarro de esmalte ordinario, de los mismos que ¬Ďpiratean¬í los rebuscadores.

- ¬ŅEsmalte?, se pregunt√≥.

Al principio le dio rabia: ¬Ņpara qu√© ¬Ďcarajos¬í le iba servir a ella pintarse las u√Īas en medio de la selva?

Alcanzó a pensar que sus captores lo habían hecho a propósito, no para que ella se manchara sus cutículas, sino para que se le oxidara el alma.

A√ļn as√≠, decidi√≥ hacerse un particular ¬Ďmanicure¬í. Y la capa que se ech√≥ le permiti√≥ ver min√ļsculas estrellas en sus u√Īas.

Al caer la tarde, los guerrilleros la hicieron caminar por senderos oscuros e inciertos. Durante esa noche nublada, cuando la √ļnica luz que se apreciaba era la de las luci√©rnagas, Clara Rojas descubri√≥ que el brillo de sus u√Īas le permit√≠an iluminar los pasos que daba: ¬ďNo pod√≠a ver las estrellas del cielo, pero Dios me las hab√≠a pintado en las manos¬Ē.

Rog√≥ para que el esmalte no se le descascarillara. No quer√≠a volver a pasar otra noche de secuestro sumergida en las tinieblas, tal como le hab√≠a ocurrido antes del ¬Ďretoque¬í de sus u√Īas.

La historia puede ser sencilla, pero le sirvió a Clara para ver su secuestro y su vida con otros matices.

Entendió que en la vida uno debe aprovechar todo lo que le llega a sus manos para descubrirse a sí mismo.

Luego de 22 meses de su liberación, ella sostiene que es otra: es una mujer optimista, positiva y, sobre todo, renovada.

Goza de una gran lucidez y se le ve llena de energ√≠a para trabajar y aportar lo que est√© en sus manos para acabar con el flagelo del secuestro que afecta a Colombia y, de manera especial, para ayudar desde la libertad a quienes a√ļn se encuentran privados de ella injustamente.

¬ŅC√≥mo logr√≥ sobreponerse a las indelebles huellas que deja un secuestro como el suyo?

Hall√© cosas que, la verdad, nunca pens√© que pudiera tener. Pintarse las u√Īas nunca fue mi prioridad; pero aquel d√≠a del esmalte entend√≠ que Dios nos da los mecanismos y que s√≥lo nos falta usarlos.

Busque oportunidades para descubrirme a mí misma. Durante el secuestro encontré cosas mías que desconocía. Una de ellas fue ese arresto para enfrentar cualquier tipo de situación.

Le confieso que la vida nunca me había puesto en la mesa la oportunidad de tomar tantas decisiones. Descubrí una nueva faceta, una más sencilla y espiritual. Viendo el dolor y la ausencia de hechos tan elementales como un cepillo de dientes, se reflexiona mucho. Hoy sé  que no no necesito muchas cosas para vivir y que debo valorar aquello con lo que cuento en el momento.

Usted es una prueba fehaciente de que se puede renacer despu√©s del secuestro. ¬ŅQu√© les dir√≠a a aquellos que pierden las esperanzas y que creen que no podr√°n resistir una adversidad m√°s?

Se debe evitar ver una crisis como algo que no se puede manejar. A mí me pasó con la historia del esmalte, me hizo pensar de una manera distinta. Se deben aceptar las cosas que ocurren, como parte de la vida. Nuestro mundo no se nos presenta como quisiéramos. Hay pruebas, pero en la medida en que uno acepte el cambio, eso le permite evolucionar.

Pase lo que pase, podemos seguir proyectándonos en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas tan graves como el secuestro.

Invito a todos los secuestrados a que, mientras se encuentren en la cruda selva, estén atentos a las nuevas oportunidades que las vida les dé, y que tengan sus corazones dispuestos a conocer el riesgo de aventurarse en caminos desconocidos.

¡Todo se logra con fe! Les digo que confíen en que van a recuperar su libertad. Deben conservar la esperanza y esa emoción de encontrar alguna vez una luz en la oscuridad.

En ¬ĎCautiva¬í,¬† su libro, usted nos comparte su valor y su renovada fe. En 250 p√°ginas hace un despliegue de sus sufrimientos, sus heridas y sus momentos de felicidad, incluso cuando la esperanza se impuso a la barbarie. ¬ŅCree que al final ¬Ďcautiv√≥¬í a sus lectores?

Le confieso que yo hab√≠a escrito tesis de grado sobre investigaciones, pero sent√≠a que eran cosas casi que ¬Ďladrilludas¬í. Con mi libro no intento ¬Ďcautivar¬í a nadie; s√≥lo quiero transmitir el sentimiento de fe que me acompa√Ī√≥ para salir adelante.

Algunos cr√≠ticos se atrevieron a calificar su obra como un texto ¬ďinoloro, incoloro e insaboro¬Ē porque, en el papel, no cont√≥ todo lo que realmente le ocurri√≥ a usted en el secuestro. ¬ŅQu√© les dice a sus detractores?

Siento que a la gente le lanzan piedras desde todos los flancos: desde arriba, desde abajo, desde una esquina. Los¬† ¬Ďtirapiedras¬í, si as√≠ se pudieran llamar, est√°n por doquier. Cuando alguna piedra nos golpea, describimos destellos luminosos de rabia, dolor, angustia y desconsuelo. Sin embargo, retomo las palabras que replica mi mam√° con mucha sabidur√≠a y que se se leen as√≠: ¬ďlas piedras que no son para uno, sencillamente no hay que recogerlas¬Ē.

¬ŅCu√°l fue el peor momento que vivi√≥ durante su secuestro?

Fueron muchos. Sin embargo, está muy presente el inmenso dolor que sentí cuando las Farc me arrebataron a mi bebé, así como los días que viví antes de reencontrarme con él. Sin embargo, tras esos largos días, vino una felicidad que no se comparó con nada y que fue la que sentí cuando pude retomarlo de nuevo en mis brazos.

Sabemos que no le gusta hablar del tema, pero podr√≠a decirnos en sus propias palabras ¬Ņa qu√© se debi√≥ el distanciamiento con su otrora amiga, √ćngrid Betancourt?

M√°s que distanciamiento, lo que se presentaron fueron algunas desavenencias. Yo prefiero en este punto mirar para el frente. Mi vida en cautiverio va m√°s all√° de las diferencias con √ćngrid. Podr√≠a ser m√°s saludable entregarle a la gente que escucha mi historia, un mensaje alentador y explicarle c√≥mo se puede lograr una conexi√≥n con las personas que est√°n secuestradas y la manera de reforzarles sus deseos de vivir y de recobrar la libertad.

Un colombiano ¬Ďcom√ļn y corriente¬í ¬Ņc√≥mo puede ayudar a todos aquellos que a√ļn viven el drama del secuestro?

Enviando mensajes de solidaridad. Hay que transmitirles voces de alegr√≠a para que los que viven en la selva tengan reservas de √°nimo en su interior y para que puedan controlar los momentos tristes, desde los m√°s peque√Īos hasta aquellos que se convierten en los m√°s duros.

Se podr√≠a decir que su paso por la pol√≠tica fue ¬Ďtraum√°tico¬í. De manera precisa cuando fue jefe de debate de √ćngrid, termin√≥ en manos de las Farc. Pese a ello, fue nombrada como f√≥rmula vicepresidencial de Betancourt para las elecciones de 2002, mientras se encontraba en cautiverio. ¬ŅPensar√≠a hoy¬† volver a la plaza p√ļblica y hacer alg√ļn tipo de campa√Īa pol√≠tica?

He atravesado por un proceso de readaptaci√≥n, casi que de reinvenci√≥n de mi vida. Hoy s√© que cuando uno quiere algo, no se puede sentar a criticar o a esperar que las cosas pasen, menos en el aspecto pol√≠tico. Si en alg√ļn momento siento que debo participar en las elecciones, all√≠ estar√©; pero por ahora le cuento que estoy cumpliendo con mis compromisos editoriales, haciendo un trabajo humanitario y, por supuesto, dedic√°ndole tiempo a mi hijo.

¬ŅQu√© piensa del tema de una segunda reelecci√≥n del Presidente, √Ālvaro Uribe?

Valoro y admiro al Presidente por su capacidad de liderazgo y trabajo, y por¬† su car√°cter. Sin embargo, m√°s all√° de √©l, lo que est√° en discusi√≥n no es su gran capacidad para gobernar, sino la importancia de la alternancia de los poderes pol√≠ticos. Estar tanto tiempo sentado en el Palacio de Nari√Īo no es conveniente para √©l, ni mucho menos para el pa√≠s.

¬ŅQu√© piensa de las posiciones encontradas entre nuestro Presidente y el mandatario de los venezolanos, Hugo Ch√°vez?

Me da dolor tanta agresión de parte y parte. Ni los colombianos, ni mucho menos los venezolanos, quisiéramos que los presidentes de dos países hermanos como los nuestros estuvieran tratándose mal. Ruego a Dios por ellos, para que les dé la ponderan cía de manejar sus diferencias, porque los dos pueblos nos necesitamos.

¬ŅQu√© opina del Acuerdo Humanitario?

Le agradezco que me formule esa pregunta porque, con mucho dolor, veo que ya casi nadie habla de este tema tan importante. Uno quisiera que no hubiera ni un secuestrado más. Me gustaría que esta misma tarde los liberaran a todos.

Se debe lograr la libertad de las personas; y si el √ļnico camino es ¬Ďnegociando un acuerdo humanitario¬í, se debe hacer.

En los operativos hay un riesgo enorme, as√≠ hayamos tenido experiencias exitosas en ese sentido. Necesitamos un ¬Ďgana-gana¬í, donde todos respiren libertad; pero sobre todo, donde no se expongan las vidas de los plagiados.

 

Clara Leticia Rojas Gonz√°lez

Fecha de nacimiento:

20 de diciembre de 1963.

Edad: Está próxima

a cumplir 46 a√Īos.

Natural de: Bogot√°.

Estudios profesionales: Abogada, egresada de la Universidad del Rosario, de la capital de la Rep√ļblica; y especializada en Derecho Tributario, en el mismo centro de educaci√≥n superior. Estudi√≥ Derecho Comercial, en la Universidad de Los Andes. Tambi√©n hizo el mag√≠ster de Ciencias Pol√≠ticas, en la Javeriana.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad