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Vinieron y vieron pero, ¿volverán? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-08 05:00:00

Vinieron y vieron pero, ¿volverán?

Vinieron y vieron pero, ¿volverán?

Estas son sus impresiones, que se reproducen en este espacio editorial, porque deberían causar, además de temor, un profundo análisis de la manera en que se maneja el sector turístico en esta región.

Para comenzar, la primera vivencia no fue buena. En su llegada a Palonegro, no podía creer que la quinta ciudad de Colombia tuviera una terminal aérea en las condiciones en que se encuentra, por más que se diga que ha sido remodelada. Sin embargo, lo que sí le resultó difícil de asimilar, fue que se trate del primer aeropuerto del mundo, donde los pasajeros son obligados a subir con sus maletas por una rampa, sin importar si éstas pueden rodar o no, expuestos además a la lluvia, para llegar al parqueadero. Todo, porque la administración del lugar no deja ni arrimar a los vehículos que recogen a los viajeros, ya que los taxistas se convirtieron en los dueños y señores de toda el área.

Su segunda sensación, tampoco fue grata. La vía que conduce a la ciudad, con una señalización pésima que la vuelve peligrosa, está en condiciones lamentables. Y eso, que las dos turistas de esta historia no saben que se encuentra así desde hace años, a pesar de los diferentes compromisos de los contratistas, de las promesas del Ministro de Transporte y de las millonadas que les ingresan por el peaje, que cobra estrictamente el paso por la carretera en mención.

El día siguiente fue tal vez el único digno de recordar, por cuenta de la majestuosidad del cañón del Chicamocha, del teleférico que permite apreciarlo y del parque en donde se puede pasar el día de manera agradable. Su paso por San Gil varió entre una experiencia aceptable gracias al canotaje por el Río Fonce, y lo deterioradas que lucen varias zonas de esa ciudad.

No obstante, y muy lamentablemente, su peor impresión se la llevaron de Bucaramanga.

Y es que a pesar de la fama que precedía a esta ciudad de Bonita y de las expectativas que tenían las dos viajeras por conocerla, su decepción fue total. A su país de origen regresaron con la imagen de una urbe inundada de basuras en las calles, donde el civismo brilla por su ausencia, donde, aunque difícil de creer, hay manzanas enteras donde no existen andenes, innumerables fachadas de casas y edificios públicos lucen sucias, los parques acabados, las fuentes desocupadas y llenas de inmundicias y para rematar, la atención al cliente en varios locales comerciales dista mucho de ser aceptable.

En estas condiciones, las dos turistas, además de no comprender, al igual que quienes viven en esta ciudad y el área metropolitana, qué se hacen los recursos de los impuestos, le dejaron dos preguntas bastante serias a esta región: La primera es ¿será que vuelven? Y un poco más allá ¿les recomendarán a sus conocidos que vengan?

De las respuestas depende en buena medida el futuro turístico de esta región, que por ahora y de seguir por este camino, no luce precisamente promisorio.

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