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¬ŅPor qu√© estamos divididos? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-08 05:00:00

¬ŅPor qu√© estamos divididos?

He conversado con taxistas y con empresarios, con campesinos y con amas de casa, y creo que todos ellos ¬Ė la mayor√≠a de los colombianos- perciben al presidente Uribe como la encarnaci√≥n o el s√≠mbolo del orden. En medio de una sociedad que todos percibimos¬†¬† como descuadernada ¬Ė un pa√≠s donde los bandidos se paseaban a sus anchas, donde no hab√≠a Estado y donde todos se saltaban las normas- Uribe m√°s que todo representa la autoridad que nadie hab√≠a ofrecido y la disciplina que nadie hab√≠a impuesto.
¬ŅPor qu√© estamos divididos?

La seguridad democr√°tica es la forma m√°s palpable de ese orden, el querer de los buenos¬† que despu√©s de tantos a√Īos se unieron para acabar con los malos que sin raz√≥n ni derecho asesinan y secuestran: las marchas contra las Farc fueron quiz√° el momento de unidad m√°s ferviente en nuestra historia.

La explicaci√≥n del ¬ďfen√≥meno Uribe¬Ē se encuentra en esa identidad emocional profunda, y es ella la que inspira la amplitud y calidad del apoyo que el Presidente ha recibido y sigue recibiendo de la gente. T.W. Adorno, Eric Fromm y otros muchos autores han mostrado que¬† la adhesi√≥n a un caudillo no se basa en la raz√≥n ni en el c√°lculo sino en pasiones y en odios compartidos.

Esa forma de adhesi√≥n implica la suspensi√≥n del sentido cr√≠tico que est√° en base del ¬ďefecto tefl√≥n¬Ē y que protege al caudillo de sus oponentes y a√ļn de las verdades dolorosas. Ni los paras, ni los parapol√≠ticos, ni las ¬ďchuzadas¬Ē, ni la yidis-pol√≠tica,¬† ni Tom√°s y Jer√≥nimo, ni AIS y ni siquiera el golpe de las pir√°mides o el desaliento de la recesi√≥n, han hecho demasiada mella en la imagen de Uribe.

No todo por supuesto, es emoci√≥n. Hay una visi√≥n del mundo o un ¬ďrelato¬Ē que sustenta¬† el proyecto de Uribe y que lo hace cre√≠ble y coherente.¬† El relato consiste en que Colombia est√° en guerra con las Farc -y en la guerra s√≥lo hay ¬ďamigo¬Ē o ¬ďenemigo¬Ē. Enfrentar la guerrilla facilita y atrae la inversi√≥n, lo cual genera empleo y permite subsidiar a los pobres -y a los ricos. Un Presidente¬† paternal y omnipresente trabaja y trabaja para el bien de todos. Hay muchas cifras para probar que todo esto es cierto, y el que lo niegue no ama a Colombia.

El otro efecto de ese ¬ďestado de opini√≥n¬Ē ¬Ė o por mejor decir, estado de emoci√≥n-¬† es despertar igualmente la pasi√≥n de la minor√≠a que no sintoniza con aquel relato, o que no cabe dentro del ¬ďorden¬Ē que pretende Uribe. Algunos son en efecto terroristas y sus simpatizantes abiertos o encubiertos. Otros sencillamente tienen una escala de valores distinta y se sienten¬† intensamente opuestos al autoritarismo y la ¬ďruralidad¬Ē del proyecto dominante. Otros pensamos que las mayor√≠as est√°n equivocadas, que el modelo de Uribe es demasiado simple y que sus costos van a ser m√°s grandes que sus beneficios.

Tal vez por eso he visto que el uribismo es mayor√≠a aplastante en todas partes, con la excepci√≥n diciente de los acad√©micos: los ¬ďintelectuales del r√©gimen¬Ē dan grima, los que saben no est√°n en el gobierno, y los que por vocaci√≥n u oficio piensan en el conjunto y en el largo plazo est√°n de luto.

Estas personas juzgan a Uribe por el patr√≥n de lo que debe ser: por eso lo censuran. Pero la gente, la gente real, la mayor√≠a compara al Presidente con los que hab√≠a antes o con los individuos que quieren reemplazarlo: por eso √Ālvaro Uribe es imbatible.

 

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