Pa帽itos de agua tibia para la corrupci贸n | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-10 05:00:00

Pa帽itos de agua tibia para la corrupci贸n

Definitivamente, nadie en el Estado colombiano ha podido entender la manera de enfrentar la corrupci贸n. De combatir efectivamente ese flagelo que se lleva m谩s de 4 millones de millones de pesos al a帽o seg煤n los c谩lculos m谩s optimistas. Recursos que salen de los bolsillos de los contribuyentes no para obras de desarrollo ni para mejorarles las condiciones a los m谩s necesitados, sino para engordarle las cuentas bancarias a buena parte de la clase pol铆tica y a los contratistas que le siguen el juego.
Pa帽itos de agua tibia para la corrupci贸n

Esa incapacidad de comprender d贸nde esta el n煤cleo del problema, qued贸 demostrada una vez m谩s el fin de semana.

Es que con el anuncio del presidente Uribe de conformar un grupo especial de la Polic铆a para luchar especialmente contra el c谩ncer de la corrupci贸n, se demuestra una buena intenci贸n, s铆, pero una vez m谩s no deja de ser un simple pa帽ito de agua tibia para una enfermedad que carcome a la sociedad colombiana.

De hecho, la mayor dificultad no est谩 en detectar las toneladas de fraudes que a diario se cometen contra el erario, sino en la falta absoluta de justicia. En su inoperancia, en su incapacidad total de procesar a los corruptos y llevarlos a la c谩rcel como exigen las circunstancias.

En otras palabras, las investigaciones, que en muchos casos se realizan o incluso llevan a cabo las comunidades y los veedores sociales, tienen por lo general todo el acopio de pruebas suficiente para dar con los responsables, pero invariablemente mueren en los despachos de los jueces, fiscales y procuradores por cuenta de la ineptitud, la ineficacia, la apat铆a y qui茅n lo dijera, por m谩s dosis de lo mismo, es decir, m谩s corrupci贸n.

Para terminar de ilustrar el problema de esa incapacidad estatal, no se puede olvidar otro proyecto como el del la creaci贸n de la figura del Zar Anticorrupci贸n.

Figura que como lo dijo el mismo Presidente, no tiene dientes, pero suma otro cap铆tulo a ese libro de aplicaciones de soluciones que no van al fondo del asunto.

La respuesta, no obstante, es bien sencilla. Hay que cumplir la ley y llevar las famosas investigaciones exhaustivas hasta el final porque mientras no se condene ejemplarmente a quienes esquilman incesantemente los fondos p煤blicos y se le env铆e un mensaje fuerte y claro a la sociedad, la enfermedad va a continuar invadiendo al paciente hasta volverlo terminal, tal como sucede en otras naciones como Venezuela.

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