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La guerra | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-12 05:00:00

La guerra

Destino tr√°gico ser√° siempre la guerra, nadie gana, todos pierden. Despu√©s de la confrontaci√≥n quedan heridas que duran a√Īos y siglos en curarse. Recuerdo que el Rey Luis XV de Francia le dec√≠a a su heredero: ¬ď¬°Mirad cu√°nta sangre cuesta una victoria! La sangre de nuestros enemigos es siempre sangre humana y la verdadera gloria consiste en ahorrarla¬Ē.¬†
La guerra

La guerra es una empresa infernal que quien la patrocina por lo general invoca cualquier razón para justificarla y correr a eliminar a su prójimo. Existen argumentos a millares para descalificarla porque los actos impuestos por la fuerza no tienen validez; nunca se penetra por la fuerza en un corazón.  En consecuencia, cuando alguien por más importante que se crea, plantea esta opción y lo hace supuestamente en representación de un país, no sólo comete un acto irresponsable, sino que se ubica en la antesala de un crimen de lesa humanidad.

A√ļn aquellos que invocan a Al√° para despu√©s provocar los grandes genocidios, tienen restricciones religiosas en sus textos sagrados; otra cosa es que no las cumplan. En el Cor√°n, Cap. II, vers√≠culo 2-12 se dice: ¬ďest√° escrito que combatir√©is y ten√©is horror a la guerra¬Ē. No existe raciocinio sensato y ponderado de un gobernante cuando dependiendo de su estado de √°nimo o de las crisis que no es capaz de controlar, le da por jugar a la guerra. Constituye asunto de suma gravedad alertar a una naci√≥n hermana para el prop√≥sito m√°s deleznable que alguien pueda impulsar. Nosotros estamos unidos indisolublemente por unas fronteras que deben ser ejemplo de fraternidad y desarrollo, jam√°s de confrontaciones in√ļtiles y est√©riles. Estamos hermanados para el √©xito, no para el fracaso, as√≠ existan individuos que persisten en torcer el curso de la historia. Un hermano es un amigo que nos da la naturaleza y en esa condici√≥n debemos todos asumir nuestro destino que es el que proyecta a todas nuestras sociedades y nos hace respetables ante la sociedad internacional.

Bajo el terror, durante la Revoluci√≥n Francesa, la mayor parte de los edificios p√ļblicos como privados luc√≠an estas palabras: ¬ďfraternidad o muerte¬Ē.¬† Se pretend√≠a por la fuerza someter a los ciudadanos franceses a unos par√°metros de gobernabilidad lejos del raciocinio y de la posibilidad de controversia. En estas √©pocas nadie puede pretender hacer transitar por los caminos de la intolerancia y la beligerancia a las naciones, so pena de que el pueblo cansado de desmanes se subleve e imponga otras condiciones. La voz del pueblo es la voz de Dios y a √©l siempre habr√° que consultarlo.

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