Vuelve y juega | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-12 05:00:00

Vuelve y juega

Hemos comentado en varias ocasiones que desempe√Īar el cargo de Presidente del pa√≠s depara a su titular no solo honores, sino poder, una imagen sobresaliente y una permanente obligaci√≥n de servir. Pero igualmente le genera infinidad de situaciones adversas e inc√≥modas por su condici√≥n de hombre p√ļblico.
Vuelve y juega

Sin embargo, creemos que lo m√°s dif√≠cil, lo decepcionante entre muchas otras situaciones y lo impensable muchas veces, es nombrar, de muy buena fe y con el √ļnico prop√≥sito de acertar, a sus colaboradores inmediatos, ll√°mense ministros o directores de institutos descentralizados, paliando en primer lugar las obligaciones y compromisos pol√≠ticos en este pa√≠s desgraciadamente sometido a ese Sida y luego, delegar su autoridad para esperar resultados positivos de su anhelada gesti√≥n. Pues vuelve y juega: La improvisaci√≥n y el pontificar sobre algo que le es absolutamente extra√Īo e incomprensible sin consultar ni medir las consecuencias de su abuso, trae como inmediata consecuencia el caos y por ende el desprestigio del gobierno.

Tal es el caso ahora del Runt, que como tantos otros programas anteriores en otros ministerios y a√ļn en este mismo, no han sido m√°s que improvisaciones y anhelos de figuraci√≥n, con la consabida generaci√≥n de perjuicios y desprestigio, para, creados en magnitud insospechada e imprevista por simple negligencia e ignorancia, se salga a paliar la situaci√≥n con unos decreticos de aplazamiento de la medida.

Siempre, como dice el vulgo, debemos acompa√Īar a los amigos al cementerio pero no enterrarnos con ellos. As√≠ se califique como virtud la actitud de nuestro Presidente de mantener en los m√°s importantes ministerios e institutos descentralizados a personas que pueden gozar de su amistad, pero fundamentalmente de su credibilidad en sus capacidades y ejecutorias, tambi√©n es cierto que en muchas ocasiones sus equivocaciones, convertidas a veces en aberraciones, imponen sobre cualquier consideraci√≥n la necesidad de cambiarlos, so pena de tener que llevar a cuestas, √©l solo como Presidente, el costo pol√≠tico que significa ratificarlos. Obvio: A la oposici√≥n destructiva y a sus medios period√≠sticos no se les puede enaltecer reconoci√©ndolos como las Herod√≠as y las Salom√© de la decapitaci√≥n. Ya quisieran serlo.

Escritor Ito

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