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El TLC y los economistas ortodoxos | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-08-20 05:00:00

El TLC y los economistas ortodoxos

El economista Arvind Panagariya, profesor de Economía en la Universidad de Columbia, Nueva York, hará una presentación pública en Bogotá, como conferencista en la reunión de Expogestión. Hablará sobre el gran salto que está dando la sociedad India hacia las fronteras del desarrollo económico.
El TLC y los economistas ortodoxos

Su audiencia será amiga entusiasta del TLC con E.U.; ella podría sorprenderse con la opinión de Panagariya sobre la utilidad y la conveniencia de los acuerdos bilaterales de comercio. Este profesor es un fuerte crítico de la colcha de retazos que el mundo ha tejido con la suscripción de unos 300 acuerdos bilaterales y subregionales de comercio. Panagariya es una figura central en la corriente académica dominante y no está solo: En materia de la política comercial a escala global, la corriente principal del pensamiento económico es, por lo menos, escéptica ante “la epidemia de acuerdos bilaterales”.

El gran patriarca de los teóricos del comercio internacional, Jagdish Bhagwati, es duro en sus críticas; en un artículo conjunto hace cinco años en el diario Financial Times, Bhagwati y Panagariya advirtieron: “Estamos siendo testigos del más grande desacuerdo entre economistas y políticos desde el final de la segunda guerra mundial. El comportamiento de rebaño de los políticos que corren, todos a una, a suscribir acuerdos bilaterales, es una amenaza mortal contra el sistema multilateral de comercio”.

Los académicos de la economía ortodoxa tienen un amplio consenso: El multilateralismo es el arreglo óptimo del sistema mundial de comercio. Los adversarios o escépticos de la colcha bilateral no son necesariamente opositores de la mayor libertad comercial. La fragmentación del sistema mundial golpea uno de los principios claves del multilateralismo representado en la Organización Mundial del Comercio, que es el Principio de la Nación más favorecida; mediante este principio, las mejores condiciones aplicables a un país miembro de la organización deben extenderse a todos los demás. Los 300 acuerdos suscritos han construido un laberinto en que se perdió la posibilidad de aplicar este principio clave.

El entusiasmo de E.U. con los acuerdos bilaterales no refleja, un impulso liberalizador. Los TLC no son principalmente sobre comercio, y no son de libre comercio. Lo que hace E.U. en su estrategia de acuerdos bilaterales es presentarles a las demás naciones la fascinación de “un mercado de 300 millones de consumidores”, para llevarlos a incluir en las negociaciones asuntos no relacionados con el comercio (como propiedad intelectual, protección de inversiones, sistemas de resolución de conflictos entre inversionistas y Estados, etc). Las naciones de menor desarrollo se han opuesto a que estos asuntos hagan parte de la agenda de la OMC; pero la gran proliferación de acuerdos bilaterales ha terminado por erosionar la unidad de los países pobres en el escenario multilateral.

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