El precio de la no transformación | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-13 05:00:00

El precio de la no transformación

Los fil√≥sofos y los cient√≠ficos nos han ense√Īado que las cosas tienen que vivir una constante evoluci√≥n en el tiempo y que esa capacidad de cambio tiene que estar ofreciendo transformaciones constantes que impliquen una marcha, un avance, un adelanto, un progreso, una prosperidad, un mejoramiento de las condiciones.
El precio de la no transformación

Los humanos tenemos que estar preparados para eso ya que el mundo cambia constantemente y el que no lo hace, no sólo se estanca, sino que retrocede, aminora sus posibilidades y opaca el espectro que ofrece el futuro.

Pues bien, ahora que se acaban de conmemorar los 20 a√Īos de la ca√≠da del muro de Berl√≠n, de lo que signific√≥ la segmentaci√≥n de una misma sociedad que habitaba una misma ciudad, donde desde el momento del fraccionamiento se tomaron dos caminos distintos: Uno, el de la democracia que se renovaba constantemente y otro el de la ortodoxia que traz√≥ unos postulados y que permaneci√≥ est√°tica, trajo como resultado dos visiones totalmente distintas: la que se renovaba, ofrec√≠a transformaciones y mejoramientos constantes casi insuperables en el resto del mundo y la que permanec√≠a arraigada a los viejos principios, parec√≠a quieta en el tiempo, atrasada, limitada y cada vez con una menor visi√≥n de futuro.

El resultado fue que el tiempo no perdon√≥ el error y vino el da√Īo, la privaci√≥n a un presente amable y a un futuro digno. El muro ten√≠a que caer y la reparaci√≥n ah√≠ se est√° dando y los avances rectificadores son palpables a cualquier desprevenido observador.

Fue el destino que corrieron las monar-quías absolutas, que no cambiaron y las que vivieron los regímenes como el nazismo de Hitler o el fascismo de Mussolini y también el de las dictaduras militaristas y el de otros muchos regímenes.

Hay excepciones como Cuba, en donde las transformaciones no se ven por ning√ļn lado, pero el aparato de fuerza y limitaci√≥n han impedido que el cambio llegue.

Y es el caso de otros, que se empe√Īan en copiar lo que no ha dado resultados, lo que no ofrece transformaciones y lo que niega las posibilidades a los ciudadanos. ¬ďEl Estado soy yo¬Ē lo defini√≥ Luis XIV en Francia para advertir que todo giraba alrededor de lo que a √©l se le ocurriera y que lo que pensara el resto de la gente no ten√≠a importancia.

Esos caminos err√°ticos, tarde o temprano caen y caen estrepitosamente, despu√©s de causar mucho da√Īo y de negar las posibilidades, a veces a generaciones completas.

Este aniversario debe ser una oportunidad de reflexión para el mundo entero y para todos aquellos que pueden percibir que su situación no sólo no cambia, sino que retrocede y su futuro aparece como una negación siniestra.

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