La √ļltima tentaci√≥n del se√Īor Caro | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-14 05:00:00

La √ļltima tentaci√≥n del se√Īor Caro

Don Miguel Antonio Caro sabía que el Art. l27 de la Constitución del 86 no le permitía presentarse como candidato en las elecciones presidenciales de l.898, si no se retiraba seis meses antes de la presidencia, pues de lo contrario se inhabilitaba. Pero lo tentaba el cierre del Congreso, de mayoría histórica. Se encontraba pues, en esa encrucijada del alma. Y pasaban los días y él seguía atado al artículo el l27.
La √ļltima tentaci√≥n del se√Īor Caro

Le dol√≠a tener que dar un golpe de estado, m√°s cuando estaba montado sobre una Constituci√≥n que √©l mismo hab√≠a elaborado. Mucho se lleg√≥ a especular que el se√Īor Caro ya no se presenta, que sigue en la presidencia hasta terminar per√≠odo, pero en cambio otros se√Īalaban que bien pendejo era si no aprovechaba el poder para hacerse sentir ante un Congreso hostil. Los comentarios, los corrillos, los art√≠culos de prensa, volaban. Don Miguel Antonio segu√≠a en esa encrucijada del alma. ¬ŅQu√© ser√≠a mejor para el pa√≠s?, ¬Ņirse?, ¬Ņquedarse? Sobre todo para el nacionalismo, su partido, que mandaba con mano fuerte, con mano dura. Don Miguel Antonio resolvi√≥ su encrucijada retir√°ndose, pero escogi√≥ al general Guillermo Quintero Calder√≥n para que le hiciera la segunda y presidiera las elecciones y le diera el triunfo. Estaba muy lejos de sospechar don Miguel lo que ocurrir√≠a. El general, h√©roe de papel de la batalla de La Humareda, ganada en un principio por los liberales, pero quienes terminaron acribill√°ndose ellos mismos mediante los disparos de sus ca√Īoneras navales. Y cuando ya en su retirada el general Quintero derrotado fue informado de que el ej√©rcito liberal estaba aniquilado, se devolvi√≥ y se declar√≥ triunfador para mandarle un e-mail al presidente N√ļ√Īez comunic√°ndole la victoria. El h√©roe de papel pues, una vez posesionado, nombr√≥ un Ministerio en donde figuraba el doctor Abraham Moreno, miembro de los hist√≥ricos y otros desafectos a √©l. El se√Īor Caro mont√≥ en c√≥lera y dijo: un concilio cat√≥lico no se puede organizar con cardenales protestantes. Y no tuvo m√°s remedio que volver a la presidencia, inhabilit√°ndose para la pr√≥xima presidencia. Y de ah√≠ en adelante, la suerte se le volte√≥, porque al escoger candidato presidencial, ech√≥ mano de don Manuel Mar√≠a Sanclemente, quien ya iba para los noventa a√Īos y Jos√© Manuel Marroqu√≠n, quien iba para los ochenta, como vicepresidente. Cre√≠a garantizar as√≠ la lealtad y la subordinaci√≥n de esos personajes ya tan aconductados. Una vez elegidos, empez√≥ el caos, el desgobierno, el pobre se√Īor Sanclemente no pod√≠a acercarse por Bogot√° porque le hac√≠a da√Īo el fr√≠o de la Sabana y el se√Īor Marroqu√≠n, conspiraba con los hist√≥ricos. Eso fue aprovechado por el liberalismo, para empezar con la guerra de los Mil D√≠as. Y ah√≠ fue Troya. ¬ŅNo le habr√≠a ido mejor al pa√≠s, si Caro opta por el cierre del Congreso y la convocatoria de una Asamblea Constituyente, que hiciera viable su regreso al poder?.

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