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Me encanta comer pero me siento culpable | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-11-15 05:00:00

Me encanta comer pero me siento culpable

El estar al borde de los cien kilos, en límites de tallas comerciales, con dolores en las rodillas que todos atribuyen al sobre peso, cansado de que me saluden diciendo que me tomo la sopita con juicio, con una familia que hace dieta todos los días y la desbarata casi todos los días, me está impidiendo el disfrute sensual que debe tener el comer y por ello me he propuesto tratar de entender las verdaderas razones del sobrepeso. Digo tratar, ya que si encontrara la respuesta, seguramente confundiría más a los lectores pero me haría rico y seguramente más gordo.
Me encanta comer pero me siento culpable

Lo primero que percibo, es que el problema se origina m√°s en la influencia americana que tenemos, ya que en Europa son menos o extra√Īos los gordos, en Oriente pr√°cticamente no existen o por religi√≥n o por recursos, en √Āfrica por hambre y nuestros vecinos del sur como Brasil, Argentina y Chile porque como los europeos, comen mejor. En Estados Unidos ya la talla ¬ďsmall¬Ē equivale a ¬ďXL¬Ē en las dem√°s partes del mundo. Menos mal all√° consigo la¬† ropa. ¬ŅQu√© pasa entonces en los Estados Unidos? Que all√° sali√≥ la ciencia de la nutrici√≥n a cambio de la comida, la industrializaci√≥n de los alimentos y los cient√≠ficos empezaron a jugar con la comida. Veamos unos ejemplos. En los √ļltimos 50 a√Īos, los cient√≠ficos excomulgaron las grasas y el colesterol proveniente de carnes y l√°cteos como responsables de las enfermedades cardiacas y nos llevaron a comer margarinas y hoy la torta est√° al rev√©s, pero como las margarinas eran buenas, nos entregaron miles de platos a base de estas grasas vegetales hidrogenadas. Nos prohibieron los huevos y hoy nos los recomiendan, pero entre tanto nos ofrecieron cientos de sustitutos. Lo mismo pas√≥ con los az√ļcares, con las sales, con toda una gama de cosas que estaban permitidas y recomendadas generando miles de empaques de colores con letreros de las razones para poderlos consumir.

Dejamos de comer frutas en su estado natural, vegetales y verduras naturales y los cambiamos por alimentos enriquecidos, bajos en algo menos en precio. Comidas f√°ciles, en empaques espectaculares en dise√Īo, men√ļs baratos y desequilibrados como una hamburguesa con papas fritas, gaseosa y salsas. Lo prohibido qued√≥ permitido en los empaques. Los trucos comerciales han hecho de las suyas, como algunos jamones bajos en grasa basados en aumento de agua, ya que √©sta no tiene grasa. La novedad y la moda han hecho que salgan al mercado m√°s de 17.000 productos nuevos y sabemos que los b√°sicos no cambian.

Como no quiero d√°rmelas de v√≠ctima ni quiero empezar una dieta insostenible en el tiempo, sue√Īo con aprender a comer de todo lo simple bien hecho y bien acompa√Īado, leche entera, huevos, carnes de las tres y con grasas tambi√©n, mantequilla y manteca de cerdo, verduras que bien preparadas son ricas, una harina bien escogida, frutas, digestivos como vino, t√© o caf√©, de tal manera que adelgazo poco a poco o en el peor de los casos no empeoro la situaci√≥n, o por lo menos no convierto la vida en un martirio y no me pierdo de los deliciosos almuerzos dominicales conversados hasta tarde.

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